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El 'terremoto' Taylor Swift llega al Bernabéu entre denuncias por ruido, obras y calles cerradas a los peatones

Guillermo Hormigo

Madrid —

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“Lo único que nos falta es una catástrofe natural y hemos leído que Taylor Swift genera vibraciones en el subsuelo”. María Durán, una de las mil vecinas del distrito Chamartín que ya integran la Asociación de Perjudicados por el Bernabéu, se permite esta pequeña licencia humorística mientras se desahoga sobre la “insoportable” situación en el entorno del Estadio del Real Madrid.

Primero llegaron unas obras que los vecinos llevaron a los tribunales por “irregularidades y desvío de recursos públicos para beneficio de una entidad privada como la que preside Florentino Pérez”. Un Juzgado de lo Contencioso-Administrativo anulaba el pasado fin de semana el concurso con el que el Ayuntamiento liderado por José Luis Martínez-Almeida le entregó al club blanco la concesión para construir y explotar dos aparcamientos los próximos 40 años. Lo hace por varios incumplimientos legales del consistorio. Según la sentencia, a la que ha tenido acceso Somos Madrid, la Administración no ha logrado acreditar que esta instalación “satisfaga una finalidad de interés público y general acorde con el Planeamiento Urbanístico”.

Dichos trabajos han acarreado además molestias sonoras, suciedad, afectaciones al tráfico e incidencias como una fuga de gas el pasado martes. Después, a partir de abril, comenzaron a multiplicarse los conciertos en el recinto. A un aumento exponencial de las basuras y los cortes de calles que ya suponen de por sí la reforma y los partidos de fútbol se unió entonces la gran controversia de las últimas semanas: el ruido emitido sobrepasa los límites legales, según varias mediciones de la Policía.

La traca final, al menos de momento, aterriza esta semana con el doble concierto de Taylor Swift el miércoles 29 y el jueves 30 de mayo (días laborables y lectivos). Un evento de gran magnitud, también subterránea: durante una actuación de la cantante en Seattle en julio de 2023, la sismóloga Jackie Caplan-Auerbach registró una actividad sísmica equivalente a un terremoto de magnitud 2,3.

El suceso ha motivado un seguimiento exhaustivo de la actividad sísmica en su gira The Eras Tour. Un estudio posterior publicado en la revista Seismological Research Letters refleja que las vibraciones generadas por los movimientos coordinados de más de 70.000 “swifties” en Los Ángeles alcanzaron una magnitud local equivalente a un terremoto de magnitud -2. En este caso, el récord se produjo durante el tema Shake It Off (literalmente “sacudírselo”). Temblores que no son nada comparado con lo que han sentido sus seguidoras con la agitada actualidad que ha sobrevolado los últimos días el Santiago Bernabéu, escenario de su esperadísima visita a la capital.

Los memes y la actividad sísmica, por leve que sea, dan muestra del impacto de los conciertos de la artista en el entorno. Y en este caso llega a una ubicación ya muy tensionada, donde más de 1.000 vecinos se han agrupado en la Asociación de Perjudicados por el Bernabéu para organizar una respuesta judicial, mediática y social. “Hemos pasado de 30 partidos al año a conciertos cada dos días. Tengo que aparcar a tomar por saco porque está todo cortado y no puedo acceder”, protesta Luis en declaraciones a Somos Madrid. Vive en el Paseo de la Castellana, a 200 metros de uno de los fondos del estadio. Dice que por suerte él no sufre directamente el ruido de los conciertos, pero tiene amigos y vecinos a los que “hasta les vibran las ventanas”.

Colegios rodeados: entre 'fan zones' y decenas de camiones

En este contexto, el miércoles y el jueves la calle Padre Damián sufrirá un corte parcial desde las 10.00 y hasta última hora de la noche, tanto de tráfico como para peatones. La dirección del colegio Sagrados Corazones se vio obligada a preparar salvoconductos al alumnado para que sus padres puedan entrar a recogerlos. Según informan vecinos de la zona, el corte total hasta la calle Rafael Salgado se ha reducido hasta el cruce de la vía con la avenida de Alberto Alcocer y las autorizaciones expresas no serán necesarias. “El dispositivo no está todavía cerrado”, apostillan desde el área de Seguridad del Consistorio. Mientras, la dirección del colegio María Virgen ha avisado a estudiantes y familias que deberán usar preferiblemente la puerta trasera de acceso.

Además del movimiento y almacenamiento de estructuras, los cortes se explican porque el Ayuntamiento ha habilitado en colaboración con el Real Madrid y la promotora del concierto [la empresa bilbaína Lastur Bookin SL] dos fan zones: una de “merchandising” y otra en la que “puedan estar las personas que van a entrar al concierto”, según apuntó este jueves la vicealcadesa Inmaculada Sanz. Las colas de acceso, con las que los asistentes esperan situarse en los lugares con mejor visibilidad de la pista, han empezado a formarse ya este fin de semana.

Se espera la llegada de un total de 63 camiones para el transporte e instalación de las diversas estructuras y equipos musicales o visuales. Algunos de esos equipamientos tomarán la vía pública, pero en eventos similares futuros irían a parar al polémico parking subterráneo de Padre Damián. Dicha infraestructura, que según denuncia la Asociación de Perjudicados por el Bernabéu ha recibido el visto bueno municipal sin estudios de impacto ambiental y sin un plan especial en principio requerido, está pendiente de ejecución a la espera de una obra conjunta con una posible nueva estación de Metro en la plaza de los Sagrados Corazones. Pese a la reciente sentencia judicial, los trabajos podrán seguir desarrollándose si como es de esperar el Ejecutivo de Almeida recurre la resolución.

Sobra ruido, falta acústica

En cuanto a las molestias sonoras, la situación más delicada se da en la avenida Concha Espina hasta la plaza de los Sagrados Corazones, donde los edificios reciben directamente el sonido que se escapa del anillo abierto del Estadio. La no insonorización de la estructura hace que el ruido retumbe frontalmente con los bloques, especialmente las viviendas superiores.

Durante el concierto Telefónica 100 Live del 18 de mayo, agentes policiales registraron 84,9 decibelios en uno de estos pisos. El máximo autorizado en la Ordenanza de Protección Contra la Contaminación Acústica y Térmica para actividades recreativas es de 68 decibelios hasta las 23.00, momento a partir del cual la restricción es aún mayor: el pico se sitúa en 58. Y el evento finalizó pasada la medianoche. En zonas residenciales, los límites son de 55 y 45 decibelios en función de estos tramos horarios. El área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad matizó a este periódico que “las mediciones están a la espera de la evaluación final por parte de los técnicos municipales”.

Aunque se espera que las actuaciones de la multipremiada cantante no se prolonguen tanto en la noche, si iguala las emisiones sonoras del concierto aniversario de Telefónica caería por mucho en niveles irregulares ya en horario vespertino. María Durán recalca que estas medidas no son proporcionales, sino que se calculan a través de una fórmula logarítmica: “80 decibelios no es el doble de 40, en realidad lo multiplica por mucho debido a que la unidad no sigue una progresión lineal”.

“Lo más ridículo es que dentro la acústica es nefasta y se escucha peor que antes, cuando el Estadio no estaba techado, esa época en la que aguantábamos los conciertos porque eran como mucho dos o tres al año”, cuenta a este periódico un ingeniero y miembro de la Asociación de Perjudicados por el Berbabéu que prefiere no revelar su identidad.

La acústica es precisamente una de las prioridades de la autora de discos como Folklore o Reputation, y el motivo por el que suele convertir cualquier zona donde actúa en “un auténtico búnker” durante días. Este residente indignado subraya que “las compañías alrededor de Taylor Swift facturan al año cuatro veces lo que todas las empresas, entidades y constructoras implicadas en el Bernabéu, que ya es decir, así que imagínate cómo de atacados están ahí dentro”.

“Disneylandia” en un barrio de las élites

María Durán lamenta que el nuevo enfoque del Bernabéu haya trastocado “un barrio en el que vivimos una mayoría de personas mayores, en una zona con una residencia y dos colegios a menos de 300 metros”. Mientras en redes se multiplican los ataques y mofas a vecinos que denuncian la situación, como la cuenta @RuidoMadrid, María insiste en que jamás imaginaron que su día a día podría cambiar tanto: “No esperábamos que nos montasen Disneylandia en nuestra puerta”.

A sus 85 años, Eduardo es uno de esos mayores que pasa las mañanas paseando por los alrededores del Estadio, que prácticamente colinda con su casa en la plaza de los Sagrados Corazones. Una caminata interrumpida por alguna turista desnortada que le pregunta cómo acceder al Museo del club merengue, a lo que responde con cortesía e incluso cierto deje de galán. Hijo de un exgobernador civil del Campo de Gibraltar durante el franquismo, Eduardo no tiene reparos en calificar a Florentino Pérez de “cacique” y a todo lo que está sucediendo en el Bernabéu como “una cacicada”. Habla de “un compadreo descarado de intercambio de favores ente Florentino y el alcalde de Madrid”.

Lo comenta, eso sí, entre risas. Cuenta que a él en particular el ruido de los conciertos no le molesta demasiado, quizá por la disposición de su vivienda. En cambio las obras, el trasiego de estructuras y los cortes al tránsito “están siendo una cosa insoportable”. Preguntado sobre el concierto de Taylor Swift, detiene un momento la conversación: “Joven, como usted comprenderá teniendo en cuenta que ya le he dicho mi edad, yo a esa señorita no la conozco de nada”.

El Bernabéu está situado en el corazón de Chamartín, uno de los distritos más populares de Madrid. No por su carácter obrero, sino porque el Partido Popular arrasó en los últimos comicios municipales con más de 52.000 votos. Vox fue tercera fuerza, por delante del PSOE y a menos de 200 papeletas de Más Madrid. Añadiendo en la ecuación a Ciudadanos y Podemos en cada uno de los ejes, el bloque de las derechas superó en 45.402 sufragios al de las izquierdas y acaparó más del 75% de los votos totales. En las mesas electorales donde votaban los vecinos que viven al lado del Estadio, el porcentaje de votos a la derecha fue superior al 90%. Todo ello en unos comicios en los que el PP logró la mayoría absoluta por apenas 2.000 votos.

En Chamartín, a plena hora del desayuno, la cafetería y cervecería Espasa es un hervidero. Las paredes están adornadas con bufandas y equipaciones del Real Madrid, incluida una camiseta firmada por parte de la plantilla blanca. Quizá por afición, las personas consultadas prefieren no atender las preguntas de este medio. Sí lo hacen a pocos metros un grupo de trabajadores, que por sus horarios sufren las obras (especialmente por su afectación a la movilidad), mucho más que los conciertos: “Menos mal que no nos toca”, dice uno de ellos a modo de chascarrillo.

En los negocios de la zona también prevalece una indiferencia que contrasta con la de los vecinos. Carmen, que trabaja en una tienda de duchas en la Castellana, tiene más problemas con los partidos: “Cuando hay fútbol o conciertos cortan la calle, así que si salgo de trabajar a las 20.00 no puedo sacar el coche del garaje donde lo dejo, ya que vivo en Leganés. Pero a nosotros que haya más o menos clientela lo marca sobre todo el fútbol, esto se llena de hinchas y de quioscos en la acera. Es lo que más molesta”. Claro que en el concierto de Taylor Swift se enfrentarán por primera vez a dos fan zones en las inmediaciones del establecimiento.

Luis trabaja en la gelatería La Romana, una cafetería con un modelo antagónico al de Espasa, donde todo rezuma impersonalidad y gentrificación. Su relato es el del contraste entre el impacto económico para determinados negocios y el de quienes habitan el barrio: “Las obras y los conciertos no nos afectan demasiado, de hecho con esto último notamos muchas más ventas y ya lo esperamos con Taylor Swift y Karol G. Pero los vecinos sí que nos dicen y comentan mucho todos los problemas y molestias que les está causando”.

El curioso caso de los conciertos extraordinarios todas las semanas

El ingeniero retirado de la Asociación de Perjudicados por el Bernabéu denuncia otra “irregularidad” en la fórmula con la que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso permite la celebración constante de conciertos en un recinto de uso deportivo: el artículo 19d. de la Ley 17/1997 de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas (LEPAR), en el que la Comunidad de Madrid recoge “los espectáculos y actividades recreativas de carácter extraordinario”, que según la norma precisan de una autorización expresa.

Dicho apartado especifica como “extraordinarios” aquellos eventos que “sean distintos de los que se realizan habitualmente en los locales o establecimientos y que no figuren expresamente autorizados en la correspondiente licencia”. La Asociación de Perjudicados por el Bernabéu avanza que, además de seguir de cerca las infracciones sonoras y los “posibles fraudes de ley en las obras del parking”, sus servicios jurídicos están estudiando una posible denuncia por la utilización reiterada en un mismo espacio de una cláusula reservada a acontecimientos puntuales.

Fuentes municipales confirman a este medio que la Dirección General de Seguridad de la Comunidad de Madrid emite una autorización para estos estos conciertos como Espectáculo Público Extraordinario. No en vano, ante las críticas por los niveles de ruido, el alcalde José Luis Martínez-Almeida aludió a que “los conciertos en el Bernabéu están amparados por la licencia”.

Todo esto interfiere en las obras y las retrasa. Se paran cada dos por tres para montar y desmontar conciertos porque ni el Real Madrid ni todas las empresas implicadas han querido esperar a tener la estructura completamente habilitada. Tampoco una administración pública que es la que debe velar por el bien común

En declaraciones a la prensa el pasado viernes, el regidor se mostró algo más tajante con la intervención municipal en caso de que las emisiones ilegales de ruido se confirmen y se repitan, aunque sin llegar a concretar acciones concretas: “Si se superan los niveles en los conciertos hay un problema para los vecinos. Si se constata, aparte de los procedimientos sancionadores, tendremos que ver las medidas para que esto no sea recurrente”. Aludió de nuevo a la necesidad de conciliar el descanso con “la utilización del Santiago Bernabéu y el interés de todas las partes implicadas” y negó que las multas por estas infracciones sean “irrisorias”.

Lo cierto es que después de Taylor Swift la actividad no parará: a partir de junio llegan Duki, Manuel Carrasco, Luis Miguel, Karol G, Aventura o Aitana. Pero no solo se celebrarán conciertos, y el Bernabéu acogerá el 13 de julio La Velada del Año IV, auspiciada de nuevo por Ibai Llanos. Además de las propias actuaciones, a las que se espera una asistencia masiva, habrá que sumar los preparativos de cada una de ellas.

“Todo esto interfiere en las obras y las retrasa. Se paran cada dos por tres para montar y desmontar conciertos porque ni el Real Madrid ni todas las empresas implicadas han querido esperar a tener la estructura completamente habilitada”, lamenta el ingeniero jubilado. Recalca que la agrupación vecinal de afectados cuenta con numerosos aficionados y socios madridistas: “No estamos zancadilleando a Vinicius”. Centra sus críticas en “una Administración pública que es la que debe velar por el bien común frente a una empresa que como es lógico busca su propio beneficio”.

Nicolás, administrador de la cuenta @RuidoMadrid, recordaba en conversación con este diario que la remodelación del Estadio “la acuerda Florentino Pérez con la exalcaldesa Manuela Carmena”. Una fuente de la Asociación de Perjudicados por el Bernabéu matiza que en dicho compromiso se preveía la aprobación de un plan especial “obligatorio y vital para una mayor seguridad, tanto física como jurídica, y tanto de las obras como de la actividad posterior en el Bernabéu”. Este aspecto nunca se ha llevado a cabo, y quizá por ello ahora está por ver hasta dónde llegan las réplicas de terremotos como el de Taylor Swift.