Gran despliegue policial en Tetuán para desahuciar una cooperativa agroecológica de tres décadas de antigüedad
El edificio de los años treinta que ocupa el número 1 de la calle Salvia ha amanecido acordonado este viernes. Primero, llegaron un par de coches de policía y, después, decenas de policías municipales en cuatro furgones que rodearon el local de la cooperativa Ecosol y precintaron los accesos por las calles de Cactus y Azucenas.
Decenas de cooperativas, vecinos y miembros del Sindicato de Inquilnas e Inquilinos de Madrid habían quedado a las nueve de la mañana para acompañar –y tratar de impedir– el desalojo de la cooperativa de consumo agroecológico, que llevaba tres décadas en el lugar.
El desahucio llegaba después de un largo proceso de negociación y lucha de los cooperativistas por no marcharse, que comenzó cuando en 2024 el fondo Elix Rental Housing compró el edificio entero en el número 1 de la calle. Comenzó a extinguir los contratos de los inquilinos, que terminaron marchándose a cambio de pequeñas indemnizaciones tras amagar con resistir. Ecosol, que es un proyecto sin ánimo de lucro, trató de negociar sin éxito un alquiler asequible con los nuevos propietarios.
Actualmente, la nueva propiedad trabaja en la reforma del interior del edificio. Dan fe de ello el ruido de radial que competía con los cánticos de lo activistas en la calle y las miradas curiosas de los obreros desde las ventanas superiores del inmueble.
Uno de los comentarios más repetidos entre los asistentes era “¿por qué es Policía Municipal en vez de Nacional?”. El jefe del operativo le explicó al abogado del Sindicato de Inquilinas e Inquilinas y a las concejalas de Más Madrid Ester Gómez Morente y Lucía Lois, que se acercaron a hablar con él, que la iniciativa del dispositivo policial no había partido del juzgado sino de la propia unidad de policía del distrito.
El grupo municipal Más Madrid ha propuesto que se debata en el próximo pleno municipal de Tetuán una intermediaciòn con la Comunidad de Madrid para que los cooperativistas puedan acceder a un local del IVIMA en condiciones ventajosas. La Junta de Distrito ha rechazado llevarlo al pleno alegando que el asunto está fuera de sus competencias pero el grupo verde lo recurrirá, según ha podido saber este medio.
En el interior del local había seis cooperativistas y, al otro lado del cordón policial, entre 50 y 30 activistas dependiendo de las horas. El tiempo pasaba y la línea del sol –que pegaba fuerte desde temprano– se acercaba cada vez más, achicando el espacio disponible. “¡Vergúenza me daría, desahuciar a una familia!”, ¡Fuera Elix de nuestros barrios!“. La mañana transcurría entre conversaciones relajadas, explosiones de enfado y las preguntas de los vecinos acerca de la naturaleza de la aglomeración.
La intención de los presentes era poder armar una negociación in extremis cuando llegara la comisión judicial. “¡Elix culpable, Almeida responsable!”, gritaban. Alguien fue a por churros y frutas para compartir.
La comisión judicial llegó por fin y negoció con miembros del Sindicato y la cooperativa al otro lado del cordón. Pronto se vio que no había nada que hacer y a las 11.53 la policía entró en Ecosol. Al mismo tiempo, el cerrajero accionó la macabra herramienta que certificaba el fin de 27 años de ir y venir de vecinas y comida en el bajo de Salvia 1.
Poco después, salieron de dentro del local los cooperativistas que aguardaban en el interior. La policía no les dejó cruzar el precinto y se vieron obligados a dar la vuelta a la manzana para reunirse con sus compañeros. Portaban pancartas y fueron recibidos por todo el mundo con vítores.
“Ecosol volverá, Ecosol volverá”, se escuchaba. Están en ello desde hace meses, pero el proyecto está en apuros. La crisis de inmobiliaria azota fuerte al distrito de Tetuán y es casi imposible para un proyecto sin ánimo de lucro encontrar un alquiler asequible. Pero no se rinden.