El Sindicato de Vivienda de Tetuán llama a resistir ante el desahucio sin alternativa de una madre y su hija en Cuatro Caminos

Hay veces en las que la historia parece suspendida en el tiempo y, de repente, se acelera. Algo así ha sucedido en los últimos meses en el ámbito del barrio de Cuatro Caminos conocido como PERI Tiziano-Dulcinea, después de que se agotaran asuntos judiciales pendientes que impedían su urbanización a finales del año 2024.

La zona esté llena de descampados por culpa de un plan de regeneración urbana que estuvo 35 años encallado por la quiebra de la primera junta de compensación encargada de desarrollar parte del proyecto, una estafa inmobiliaria y su judicialización durante años. Por ello, decenas de vecinos perdieron sus casas y, en no pocas ocasiones, se vieron obligados a vivir okupando las casas que les correspondían por sus antiguas viviendas.

Antes de verano empezaron a llegar notificaciones de desahucio y unas treinta familias se agruparon bajo el paraguas del Sindicato e Vivienda de Tetuán como bloque en lucha. Se presentaron en uno de los descampados de la calle Teruel el 19 de junio, con el apoyo de distintos agentes vecinales del distrito, como la Asociación Vecinal Cuatro Caminos-Tetuán.

El pasado 9 de julio se aprobó el proyecto de urbanización los 22.000 metros cuadrados con 165 nuevas viviendas (a sumar a las que ya se habían construido) y dotaciones públicas aún por determinar.

La aceleración de un ámbito inmobiliario que no se crea completamente ex novo suele llevar acarreadas expropiaciones, desalojos y, con frecuencia, desahucios. Los primeros se deberían haber producido hace años, aunque no están todos satisfechos. Los lanzamientos han comenzado ya.

El Sindicato de Vivienda de Tetuán, grupo local por el derecho a la vivienda que ha aglutinado el bloque en lucha, ha llamado a movilizarse el próximo miércoles 9 de septiembre a las 15:00 h. frente al número 25 de la calle Jaén para tratar de frenar el desahucio de Hubrimar y su hijo.

Hubrimar es madre soltera y lleva años habitando en Cuatro Caminos. Según explican desde el sindicato, “está muy arraigada en el barrio, trabaja aquí y su hio acude a clase en Tetuán”. Desde el sindicato tildan de “absoluta contradicción” que se produzca el desalojo sin alternativa habitacional mientras existen viviendas vacías y tapiadas en el mismo bloque.

Se trata de un desahucio por usurpación, aunque quien fue juzgado por ello fue el anterior habitante de la vivienda. Hubrimar y el SVT se enteraron súbitamente de la situación al llegar la notificación. “El abogado de oficio no puso los recursos necesarios, que nosotros le solicitamos y nos vemos aquí. Es un desahucio por la tarde, lo que no es habitual y es sin comisión judicial. Desahucia directamente la policía, lo que el grupo de vivienda enmarcamos en un giro, una tendencia que vemos llegar desde después de la pandemia. Se ha puesto más interés en desahuciar a toda costa. Como no habrá comisión judicial con la que negociar nuestra baza será ser mucha gente en la puerta”, explican desde el sindicato.

El de Hubrimar es solamente uno de los varios casos de desahucio que podrían llevarse a cabo en el contexto de los bloques en lucha del PERI Tiziano Dulcinea, por lo que la plataforma liderada por el Sindicato de Vivienda de Tetuán pide la apertura de una mesa de negociación en la que estén representados, junto con los afectados por las denuncias, el Ayuntamiento de Madrid y los fondos que se han hecho con los pisos.

La propiedad de los activos del PERI pasó de mano en mano de distintas entidades bancarias después de que la primera entidad gestora entrara en concuro de acreedores y todo saltara por los aires. Después, el Banco de Santander se alió con Blackstone para dar salida a los activos provenientes de la absorción del Banco Popular. Dentro de esta alianza se encuentran la inmobiliaria Canvives y la gestora comercial Aliseda, que son las sociedades que se han comunicado con los afectados por denuncias de desahucio dentro de las distintas casuísticas que conviven en el ámbito. Posteriormente, Santander fue reduciendo su participación en la alianza, que actualmente parece liderar Blackstone. La historia, que empezó cuando el Ayuntamiento declaró “zona de especial degradación” la manzana en 1991 y llevaba suspendida décadas, se ha acelerado definitivamente.