Una tercera autopsia confirma que Abderrahim falleció en Torrejón asfixiado por un policía: “Muerte violenta por homicidio”
Una tercera autopsia del cuerpo de Abderrahim Akkouh que incluye el análisis de los vídeos de la actuación que acabó con su vida desvela que este vecino de Torrejón de Ardoz de 35 años perdió la vida por una “muerte violenta por homicidio”. Sucedió la noche del 17 de junio de 2025, cuando J. J. T. C., policía municipal de Madrid fuera de servicio, persiguió a este hombre de origen magrebí por las calles de la localidad. Tras inmovilizarle, le practicó la técnica de sujeción conocida como mataleón hasta que le asfixió.
En un primer momento, el procedimiento se abrió como un homicidio imprudente. Tras recibir el informe de la autopsia, la defensa del fallecido pedirá a la magistrada del Juzgado de Instrucción número 4 de Torrejón que se le impute un delito de homicidio doloso o asesinato. Asimismo, volverá a reclamar que el policía retirado, P. A. P. C., quien evitó con su peso corporal que Abderrahim pudiera defenderse de la asfixia y e intentó frenar la grabación de lo sucedido por varios transeúntes, deje su condición de testigo para ser investigado.
El informe de la autopsia realizado el 5 de marzo de este año —al que ha tenido acceso elDiario.es— recoge que la “causa fundamental” de la muerte fue “asfixia mecánica”. Los médicos forenses que firman el documento definen esta asfixia como “la falta de oxigenación causada por obstrucción física o presión externa que impide el paso de aire a los pulmones”. Rubén Vaquero, letrado de la familia Akkouh, asegura que esta es la evidencia de que “Abderrahim murió por la compresión de la caja torácica y del estrangulamiento” al que le sometió J. J. T. C.
La resolución de los expertos del Instituto de Medicina Legal también asume en sus consideraciones médico-forenses que en el fallecimiento intervino el consumo reciente de drogas como cannabis y cocaína y lesiones cardiacas previas, así como la compresión torácica y presa cervical que sufrió Abderrahim por parte del policía. Sin embargo, en sus conclusiones aprecia que la “causa inmediata” de la muerte fue la anoxia, es decir, la falta de oxígeno en el organismo. Más allá de la ya expuesta “causa fundamental”, los especialistas recalcan en la “etiología médico-legal” que se trata de una “muerte violenta por homicidio”.
Ante dicho extremo, Vaquero asegura que esta es la mejor forma de echar por tierra algunas versiones vertidas por los agentes policiales que señalaban que Abderrahim podría haber muerto debido a sus complicaciones médicas. Según el relato de los agentes, habrían comenzado a perseguirle después de que le robara el móvil a uno de ellos.
Por otro lado, que el caso se investigue como homicidio doloso conllevaría que fuera un tribunal de jurado popular el que terminara discerniendo lo sucedido en el juicio oral. “Esa era nuestra intención desde el principio para que la sociedad española pueda mostrar que rechaza estas situaciones en las que policías matan a una persona movidos por el racismo”, añade el abogado.
De testigo a un segundo investigado
Por el momento, P. A. P. C., el agente de la Policía Municipal de Madrid retirado que también intervino en los hechos, forma parte del procedimiento en calidad de testigo. No es la primera vez que Vaquero intentará que eso cambie. “Está claro que tuvo una participación activa en los hechos. Formó parte de la persecución y abatimiento contra el suelo de Abderrahim, también de su inmovilización, e intentó que los presentes no grabaran lo que sucedía, incluso peleándose con uno de ellos, tal y como prueban los vídeos”, desarrolla el letrado.
Además, el agente jubilado, con el cuerpo de Abderrahim ya inerte, le espetó “mereces que te mueras ahora mismo, cabrón”, tal y como recogió elDiario.es. “Entendemos que hay indicios suficientes de racionalidad criminal que son indubitables como para que pase a estar investigado, porque su relación con el crimen es cristalina y evidente”, reitera el mismo Vaquero.
Lo mismo reclama la hermana del fallecido, Chaimae Akkouh, quien resalta que “este hombre no pasaba por ahí, no es un testigo más, sino que ayudó a que Abderrahim no pudiera librarse de la asfixia sujetándolo por los pies”. En este sentido, la autopsia recoge que “la inmovilización de la mitad inferior del cuerpo no condiciona el resultado de fallecimiento”, una vez analizados las consideraciones médico-forenses y las imágenes de los vídeos aportados en la autopsia. De todas formas, el abogado argumenta que “no hay muerte si no se le impide a Abderrahim esa situación de indefensión en la que también participó P. A. P. C.”.
Sin prisión preventiva
Esta joven de 26 años, también vecina torrejonera, sostiene que desde que tuvo lugar la muerte de su hermano viven con miedo. “Nunca sabes cuándo puede llegar un cambio de última hora en el procedimiento. Han tardado mucho en dejarnos conocer esta autopsia y temíamos que no recogiera lo que realmente sucedió”, comenta. Ese miedo fue a más cuando hace unas semanas la justicia decidió archivar la investigación sobre la muerte de un hombre en un locutorio de Torremolinos (Málaga). En ese caso, falleció tras recibir entre ocho y once descargas eléctricas de dos pistolas táser, golpes e inhalar gas irritante, además de ser inmovilizado bajo presión en tórax y piernas durante una intervención de seis agentes de Policía.
Por eso, Chaimae se posiciona a favor de elevar las medidas cautelares que, a día de hoy, tan solo pesan sobre J. J. T. C., quien tiene el deber de firmar cada 15 días en los juzgados. “Pedimos la prisión preventiva para asegurar el procedimiento y que no tuviera acercamiento a la familia, pero nos lo denegaron”, detalla Vaquero. El agente intentó dejar de tener la obligación de personarse cada quincena en los juzgados, pero la magistrada no aceptó la petición.
Un miedo que no desaparece
La hermana del fallecido, la pequeña de los ahora cinco hijos que acompañan a su madre, Jamila, asegura “confiar en la justicia española”. Así lo explica: “Habrá un día en que todo saldrá a la luz y será ahí cuando tengamos la reparación y justicia que buscamos desde junio del año pasado”. El informe de esta autopsia ha significado un pequeño alivio en el periplo judicial que todavía enfrentan, pero el dolor continúa. “Hasta que no haya una sentencia firme que esclarezca la culpabilidad de los dos policías, no terminaremos de sufrir”, comenta.
La palabra “miedo” es de las más repetidas por Chaimae al ser preguntada por qué le hace sentir lo ocurrido. “Yo tengo dos hijos y tengo miedo por ellos. Como esto pueda volver a suceder, todos estamos perdidos, no solo los familiares de Abderrahim, sino otros tantos que ha habido y que habrá El abuso policial e institucional debe parar ya”, reivindica la joven.
Vaquero, por su parte, reitera que esta autopsia que ahora se conoce es una “prueba directa objetivable” que supondrá transformar el procedimiento en un procedimiento de jurado por homicidio doloso o asesinato. “Aquí queda claro que Abderrahim murió por la acción violenta de un policía que le comprimió la caja torácica y le estranguló mientras otro policía jubilado le ayudaba para que no hubiera ningún tipo de defensa”, concluye el abogado.
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