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Los españoles valoran positivamente la llegada de las marcas chinas, aunque apenas las conocen

V. C.

La llegada de las marcas chinas a Europa y a España suscita, como suele suceder con todo lo nuevo, ciertas impresiones encontradas dentro de la sociedad. Si por un lado la mayoría de la población, ciñéndonos al caso español, estima que en general dicha irrupción impulsará la compra de vehículos eléctricos, por otro resulta que buena parte de ella no recuerda ninguna firma china en particular y todavía confía más en los fabricantes europeos.

Así se desprende al menos del estudio Las marcas ante la disrupción de la movilidad: nueva regulación, nuevos actores, nuevos clientes, presentado recientemente en el Observatorio de Movilidad convocado por el Comité de Marketing de Movilidad de la Asociación de Marketing de España (AMKT). El trabajo es obra de la compañía de investigación de mercados Toluna y las consultoras Pons Mobility y Nort3.

En él queda de manifiesto que más de la mitad de los españoles posiciona a las firmas chinas como pieza indiscutible de desarrollo e impulso de los vehículos eléctricos en nuestro país. Así, hasta un 56% de los usuarios asegura que el aterrizaje de estos fabricantes en el mercado español, a través de modelos con un menor coste económico para el ciudadano, promoverá un alto nivel de demanda de vehículos electrificados.

El informe revela también la percepción positiva por parte de la sociedad de dichos fabricantes en lo que respecta a la generación de empleo (para casi uno de cada dos encuestados), así como en la contribución al impulso de la innovación en la cadena de valor del sector de automoción (para tres de cada cuatro). Esta imagen favorable se extiende, especialmente, entre los menores de 35 años, que son los mayores seguidores de las marcas chinas (56%).

Todo lo anterior no se contradice, según los autores del trabajo, con el hecho de que un 31% de los encuestados asegura no recordar “ninguna firma china en particular”, apreciación en la que despuntan el público femenino (40%) y los mayores de 55 años (42%). Las marcas del gigante asiático más conocidas son ahora mismo MG (41%), Lynk & Co (19%) y BYD (18%).

En el Observatorio de la Movilidad se ha puesto en valor a las marcas europeas en la medida en que continúan siendo las que mayor nivel de aceptación generan en la sociedad; concretamente, para el 71% de los usuarios. Tras ellas, aunque a una notable distancia, se sitúan las asiáticas -de Japón y Corea del Sur-, con el 18%, y más lejanamente las estadounidenses (7%) y las chinas (4%).

Las europeas encabezan el ranking de las marcas más sostenibles para los españoles (67%), y son además las que sobresalen por diseño y atractivo visual (57%). No obstante, cuando se trata de precios, las chinas logran escalar a la primera posición al ser consideradas las más asequibles (45%, frente al 32% que piensan lo mismo de las europeas).

Cuando entra en juego la simbiosis calidad-precio, los fabricantes europeos se llevan la palma (50%) y superan de largo a los chinos (11%). En este sentido, las generaciones de mayor edad forman el grueso de la población que más confía en el precio como principal valor añadido de las marcas chinas (54%). Los jóvenes, por su parte, aún no las perciben de manera mayoritaria como opciones más accesibles para la mayoría de la población (30%).

Asimismo, las firmas europeas salen muy bien paradas en otros valores añadidos como la seguridad (72%) o las últimas tecnologías incorporadas (43%).

Impacto positivo para la economía

Natacha Lerma, Sales Director MR & Consulting de Toluna, ha subrayado que “las marcas chinas están ganando terreno, especialmente entre los jóvenes, gracias a su innovación tecnológica y precios competitivos. Su llegada también podría tener un impacto positivo en la economía española, con la creación de nuevos empleos y el impulso a la adopción de vehículos eléctricos”.

Del mismo modo, Lerma ha puesto en el foco del debate la opinión de los consumidores sobre las marcas actuales existentes en el mercado y aquellas que llegarán a un corto-medio plazo. De los más de 1.270 usuarios encuestados, prácticamente la totalidad de ellos, en concreto el 92%, asegura disponer de vehículo propio en su hogar, ya sea de gasolina (43,98%) o diésel (43,65%).

Una notable proporción de ellos confirma que contempla comprar un nuevo coche en breve. El 32,43% dice que lo hará dentro de más de un año y el 24,08%, todavía antes, en los próximos 7-12 meses. En la adquisición pesan sobre todo, de acuerdo en el estudio, el precio -decisivo para el 77% de los entrevistados-, la seguridad (65%), la tecnología (35%) y el diseño (30%).

Ramón Ledesma, consejero asesor de Pons Mobility, sostiene que el progresivo cambio en las formas de movilidad, más centrado en el uso que en la propiedad, obliga a dejar atrás la política fiscal clásica basada en subvenciones o exenciones para facilitar la compra de vehículos nuevos mediante el achatarramiento de los antiguos. 

A su juicio, procede introducir el concepto de “desplazamiento sostenible y seguro” y, como ya ocurre en otros países, fomentar una movilidad realmente sostenible por medio de “herramientas como el cheque movilidad, la deducción en la declaración de la renta, el IVA reducido, bonificaciones en el impuesto de sociedades o la reducción de cuotas laborales”.