La patronal de automoción de Alemania avisa: “el fin de los privilegios” afectará al empleo
La industria alemana del automóvil reclama un baño de realidad y avisa de una nueva etapa en la que habrá duros sacrificios, como los que planea el grupo Volkswagen con un recorte de 100.000 empleos. La presidenta de la Asociación Alemana de la Industria del Automóvil (VDA), Hildegard Müller, ha advertido de que el país deberá asumir “el fin de costumbres y privilegios” para recuperar competitividad y ha asegurado que las empresas tendrán que acometer nuevos ajustes de plantilla y reformas de calado si quieren sobrevivir a la creciente presión internacional.
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La máxima responsable de la patronal lanzó además una dura crítica, aunque velada, al sindicato IG Metall, al considerar que negar la necesidad de nuevas reestructuraciones “es una actitud miope y, por sus consecuencias, antisocial”, en plena controversia por los recortes anunciados por Volkswagen y otros fabricantes alemanes.
Müller sostiene que las advertencias de la industria sobre el deterioro de la competitividad de Alemania y Europa llevan años respaldadas por “cifras, datos y hechos”, pero lamenta que los gobiernos no hayan adoptado las reformas necesarias. A su juicio, la prioridad debe ser reducir los costes que soportan las empresas mediante cambios en las cotizaciones sociales, la fiscalidad, los precios de la energía, la burocracia y una mayor flexibilidad del mercado laboral, además de mantener una política de neutralidad tecnológica.
“No podremos mantener abiertas todas las fábricas”
La presidenta de la VDA reconoce que la crisis que atraviesa la industria europea ya está teniendo consecuencias directas sobre el empleo y la capacidad productiva. “La realidad se ha impuesto a los objetivos políticos y está poniendo cada vez más en peligro los puestos de trabajo”, afirmó.
En este contexto, lanzó uno de sus mensajes más contundentes al admitir que “no podremos mantener abiertas todas las fábricas y proveedores”. Como alternativa, planteó incluso abrir instalaciones alemanas a fabricantes extranjeros para evitar su cierre definitivo, en una referencia implícita a la cesión de líneas de montaje a marcas chinas. “Cada planta que podamos mantener aquí garantiza puestos de trabajo”, defendió.
Las declaraciones llegan cuando la automoción alemana afronta uno de los mayores procesos de transformación de su historia, marcado por la electrificación, la competencia de los fabricantes chinos, el debilitamiento de la demanda europea y unos costes de producción significativamente superiores a los de otras regiones que merman su competitividad.
Respaldo a las reestructuraciones
La VDA considera inevitables nuevas reformas empresariales similares a las emprendidas por Volkswagen, cuyo plan de ajuste ha abierto un intenso conflicto con IG Metall. Según Müller, las compañías necesitan reforzar de forma permanente su competitividad mediante una estricta disciplina de costes, reformas de sus modelos de negocio y, “lamentablemente”, también mediante ajustes de personal.
“Estas decisiones son difíciles y deben tomarse en diálogo con todas las partes implicadas”, señaló, aunque insistió en que ignorar la necesidad de actuar supone poner en riesgo el futuro del empleo. Su mensaje supone una respuesta al discurso mantenido por IG Metall, que ha defendido que existen alternativas a los recortes laborales y ha utilizado su peso en los consejos de supervisión de los grandes fabricantes para intentar frenar los programas de reducción de empleo.
Un sector que ya destruye empleo
Las cifras oficiales reflejan que el ajuste ya está en marcha. Según la Oficina Federal de Estadística, la industria automovilística alemana perdió un 6,2% de su empleo en 2025, hasta situarse en una media de 725.096 trabajadores, lo que supone cerca de 48.000 puestos menos que un año antes.
La fabricación de vehículos redujo sus plantillas un 3,6%, hasta 448.457 empleados, mientras que el sector de componentes registró el mayor deterioro, con una caída del 11% del empleo, hasta 237.562 trabajadores. También los fabricantes de remolques y carrocerías redujeron sus efectivos un 4,4%.
El descenso del empleo coincide con una caída de la actividad. La facturación conjunta de la industria automovilística alemana retrocedió un 2,7% en 2025, hasta los 527.555 millones de euros. Aunque las ventas en el mercado doméstico aumentaron un 1,1%, las exportaciones descendieron un 4,3%, reflejando la debilidad de la demanda internacional.
Pese a este escenario, el sector mantiene un fuerte esfuerzo inversor. Las inversiones de capital crecieron un 8% en 2024, hasta 43.733 millones de euros, impulsadas principalmente por el mercado alemán, mientras que el gasto en investigación y desarrollo alcanzó un nuevo máximo de 59.408 millones, un 2% más que el año anterior.
Para Müller, estas cifras demuestran que la industria sigue apostando por Alemania, pero advierte de que solo podrá mantener ese compromiso si Berlín y Bruselas impulsan un cambio de rumbo que devuelva competitividad a Europa. “Solo las empresas económicamente sólidas pueden garantizar la prosperidad, proteger los puestos de trabajo y ofrecer perspectivas reales a las futuras generaciones”, concluyó.
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