ENTREVISTA A LOS CANDIDATOS A RECTORADO EN LA UMU
Samuel Baixauli: “La Universidad debe conectar con la sociedad para ofrecer una mejor formación, de calidad”
En tan solo unos días se decidirá el destino de la Universidad de Murcia (UMU) durante los próximos seis años. El próximo martes 28 de abril será el día decisivo, en el que se sabrá cuál de los dos candidatos que han pasado a la segunda vuelta será el nuevo rector de la UMU. Conversamos con el aspirante a rector Samuel Baixauli, que en la primera vuelta obtuvo un 23,97% del voto ponderado, mientras que la otra candidata, Alicia Rubio, acumuló un 26,78%, en unos comicios muy ajustados.
Catedrático del Departamento de Organización de Empresas y Finanzas, Baixauli cuenta con una larga trayectoria en la Universidad, tras años de experiencia docente y como decano de la Facultad de Economía y Empresa. Licenciado y doctor en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Valencia, ha desarrollado toda su carrera docente en la UMU, donde ha impartido clases en todos los niveles formativos.
Tanto usted como Rubio parten de trayectorias largas dentro de la UMU: ¿Qué decisiones concretas del actual modelo universitario mantendría tal cual y cuáles cambiaría desde el primer día?
Necesitamos una cogobernanza que mezcle el equilibrio de poder, la decisión compartida y la transparencia; donde las facultades, departamentos y colectivos tengan voz y voto en todas las decisiones. La transparencia y la rendición de cuentas tienen que estar siempre presentes en todas las acciones del equipo de gobierno.
También tenemos como eje principal trabajar con nuestras titulaciones por la actualización de metodologías, implementar la tecnología apropiada y aplicar un enfoque de mejora de la calidad de esos títulos, que es lo que al final da la empleabilidad a nuestros estudiantes.
En materia de participación, transparencia y mejora de la gobernanza, ¿qué mecanismos concretos introducirá que vayan más allá de lo consultivo, que sean vinculantes en la toma de decisiones?
Buscamos el equilibrio de poder, esto se consigue delegando la capacidad que tiene el rector de nombrar a miembros del Consejo de Gobierno a los centros, a los directores de departamento y a los colectivos que realmente representan a la Universidad.
En materia de transparencia, debemos retransmitir con medios audiovisuales los consejos de gobierno y los claustros. También vemos importante reunir para la toma de decisiones a los centros o equipos de investigación implicados en las diferentes medidas.
Tanto Alicia Rubio como usted coinciden en identificar problemas estructurales como la falta de agilidad, la desmotivación del personal o la infrafinanciación. ¿Cuál es la primera medida operativa que demostraría que su modelo realmente corrige esos problemas y no los reproduce?
Lo primero sería dejar de implementar modelos que a todas luces bloquean la gestión de la universidad, como la evaluación del profesorado. Tenemos que agilizar ese procedimiento.
También queremos abordar la rendición de cuentas que se hace todos los años en el Claustro, que no sea solo una memoria de acciones realizadas, sino que pueda tener una perspectiva de evolución de datos que nos permita asociarlas a un plan de actuaciones orientado de mejora.
Las dos candidaturas para la segunda vuelta plantean fortalecer la colaboración con empresas, administraciones e instituciones por una universidad más conectada con su entorno. ¿Dónde ponen el límite entre una colaboración útil y de beneficio mutuo sin arriesgar orientar a la universidad hacia intereses externos?
Es importante que la Universidad conecte con la sociedad para poder ofrecer una mejor formación, de calidad, y que tenga lugar una transferencia de la investigación y la innovación. En ese sentido, la Universidad tiene que colaborar con las empresas y las instituciones, para repercutir en el tejido productivo y mejorar la sociedad, para esto existe.
Otras instituciones educativas de la Región como puede ser la UPCT o la UCAM han tenido a la cabeza mujeres, pero no es el caso de la UMU. En órganos de responsabilidad como las cátedras, los decanatos y las vicerrectorías, ¿en qué punto se encuentra la Universidad en materia de igualdad?
La Universidad ahora mismo acaba de aprobar el tercer Plan de Igualdad y cada vez tiene equipos de gobierno con mayor paridad. Yo fui decano ocho años en la Facultad de Economía y Empresa y éramos un equipo de gobierno con paridad. Y también la propuesta que hemos hecho para la rectoría lo es.
Hay sesgos de género dentro de la Universidad en cuanto a determinadas titulaciones, por ejemplo las ingenierías están muy masculinizadas y muchas del ámbito sanitario muy feminizadas.
¿Qué tiene pensado hacer para fomentar una universidad plural a todos los niveles?
Nosotros llevamos una delegada del rector para la Igualdad y queremos implementar el tercer Plan de Igualdad. Creemos que se puede mejorar mucho con la participación del estudiantado.
También queremos analizar los indicadores de igualdad para detectar los techos de cristal que pudiera haber en la Universidad y poder actuar sobre aquellas partes o áreas en las cuales realmente pudiera haber algún sesgo.
En estos comicios cada persona no vale un voto. Es un sistema común en las universidades, donde el voto del alumnado, por ejemplo, suele tener poco peso. ¿Considera que garantiza la democracia del proceso o que, por el contrario, es un sistema arcaico?
Los estatutos están recién aprobados, no estamos con unos estatutos antiguos que pudieran venir de hace mucho tiempo. Sí que es verdad que las ponderaciones por grupos son muy polémicas, porque si un grupo coge más peso, hay otro que lo pierde. Pero el sistema es democrático, la Universidad tiene que ser ejemplo de ello.
En números absolutos, la participación estudiantil ha sido baja en la primera vuelta (en torno al 20%). ¿Cree que el alumnado siente que su voto no tiene peso real en estas elecciones?
Todo lo contrario, su grupo tiene un peso de un 27%. De hecho, tiene un porcentaje mucho mayor que el colectivo del personal técnico, por ejemplo, que es del 18%.
No es una cuestión de incrementarles el porcentaje, sino de concienciarles de la importancia de informarse y ejercer un voto libre, informado y secreto.
¿Qué cambiarían en el sistema electoral o en la cultura universitaria para revertir el bajo porcentaje?
Lo importante es animar al voto y generarles esa conciencia de la importancia que tiene participar para mejorar la Universidad.
La campaña ha estado inmersa en polémicas -una demanda por difamación, denuncias sobre el supuesto acompañamiento de profesores a alumnos en el voto anticipado y críticas públicas entre candidaturas, además de episodios controvertidos en los debates. ¿Recuerda unas elecciones como estas en el pasado?
No, y cuando me presenté no me imaginaba lo más mínimo este tipo de escenarios. No soy partidario de este tipo de actuaciones.
Lo más importante es la imagen de la Universidad y que realmente estemos hablando de proyectos, de medidas, de acciones, y no perder el foco de lo verdaderamente relevante. Tenemos que ser imagen y referencia de la sociedad y no voy a contribuir a este tipo de polémicas ni un minuto.
¿Cree que el personal de la universidad o el alumnado lo han visto con buenos ojos?
No creo que haya gustado lo ocurrido. De manera empática, si me pongo en su lugar lo que me gustaría es que me contaran un programa, me dijeran cómo se van a implementar determinadas medidas y que me ilusionaran por un proyecto de universidad para los próximos seis años.
¿Cómo valora estos comicios, considera que han sido limpios?
No es como me lo hubiera imaginado. La campaña debe de ser estar cerca de la gente, se debe contar el programa y atender a cualquiera que tenga una duda sobre él. Vendemos escucha y proximidad y luego tenemos que cumplir eso que estamos diciendo con actos y con hechos.
De ser elegido rector, ¿qué reformas introduciría para reforzar la confianza y evitar cualquier duda en futuras elecciones?
He vivido varias elecciones en la Universidad desde otra óptica y nunca había visto una cosa así. La Universidad tendrá que pensar cómo regula ciertos ámbitos dentro del reglamento electoral, como el uso de las redes sociales, intentar eliminar cualquier referencia a noticias falsas y prohibir el uso de vídeos manipulados.