Candidato al rectorado de la Universidad de Murcia
Samuel Baixauli: “La universidad inteligente es la que sabe mejorar cada día con su comunidad”
La carrera hacia el Rectorado de la Universidad de Murcia (UMU) se presenta como un momento decisivo para redefinir el futuro de la institución. En este contexto, la figura de Samuel Baixauli emerge con una trayectoria consolidada en la gestión académica y una visión clara de cambio. Catedrático del Departamento de Organización de Empresas y Finanzas, Baixauli conoce bien los entresijos de la universidad tras años de experiencia docente y como decano de la Facultad de Economía y Empresa.
Licenciado y doctor en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Valencia, ha desarrollado toda su carrera docente en la UMU, donde ha impartido clases en todos los niveles formativos. Esa vinculación prolongada con la institución le permite, según sus propias palabras, tener “una visión realista de sus fortalezas y de sus problemas estructurales”.
Su candidatura llega en un momento que él mismo define como “clave”, tanto en lo personal como en lo institucional. Con un programa que se sostiene sobre tres pilares —formación, investigación y transferencia, y compromiso social—, Baixauli propone una transformación profunda basada en la eficiencia, la participación y la adaptación a los cambios tecnológicos.
Motivación y visión: una universidad que aprende
Baixauli no elude el contexto complejo en el que se presenta. “Es un momento en el que, personalmente, puedo afrontar la responsabilidad y propiciar cambios en un contexto de financiación insuficiente y recursos limitados”, explica. Su diagnóstico es claro: la universidad arrastra problemas estructurales desde hace años.
“Todos coincidimos en que hay rigidez y falta de agilidad en la gestión, desmotivación en el personal y necesidad de adaptarse a los cambios tecnológicos”, afirma. Ante este escenario, plantea una gobernanza que fomente “el debate constructivo, el pensamiento crítico y la consecución de objetivos compartidos”.
Su propuesta se sintetiza en una idea que ha repetido durante la campaña: construir una “universidad inteligente”. Pero ¿qué significa exactamente? “Un ecosistema conectado en el que todo —colectivos, espacios y decisiones— funcione de forma eficiente y adaptativa”, detalla. Y resume su aspiración en una frase: “La universidad inteligente que sabe mejorar”.
Gobernanza: participación, transparencia y agilidad
Uno de los ejes centrales de su programa es la reforma del modelo de gobernanza. Para Baixauli, el principal problema estructural de la Universidad de Murcia es la infrafinanciación, pero no el único. “Existen problemas de gobernanza, planificación y coordinación, y una gestión poco ágil”, advierte.
La consecuencia de esta situación, según señala, es una institución lenta para adaptarse a los cambios. “Esa lentitud dificulta nuestra eficiencia interna y nos impide alcanzar una universidad más moderna, flexible y competitiva”.
Frente a ello, propone reforzar la gobernanza participativa. “Cuando los órganos colegiados funcionan como espacios efectivos de deliberación, las políticas se enriquecen con la diversidad de perspectivas”, sostiene. Pero también insiste en la necesidad de transparencia: “La comunicación, la planificación conjunta y la rendición de cuentas generan confianza y reducen los conflictos”.
En este sentido, plantea medidas concretas como una mayor anticipación en la comunicación de decisiones y un acceso más claro a la información institucional. “La comunidad universitaria debe poder conocer, anticiparse y seguir los procesos de decisión, no enterarse cuando ya están cerrados”.
Diálogo interno: escuchar más allá de las elecciones
Baixauli también pone el foco en la relación entre los distintos colectivos universitarios. Considera que el diálogo no puede limitarse a los periodos electorales. “No debería ser necesario esperar a una campaña para escuchar a la comunidad universitaria”, afirma.
Su propuesta pasa por establecer canales de comunicación permanentes y efectivos. Entre las ideas que plantea destaca la implantación de un horario regular de atención institucional por parte de la gerencia, con presencia rotatoria en los distintos campus.
“Tenemos claro que hay que mantener una comunicación periódica con centros, departamentos y representantes de los colectivos”, señala. El objetivo es doble: recoger propuestas y necesidades, y resolver conflictos de manera más ágil.
Ética en campaña: debate frente a desinformación
En un contexto electoral donde el tono puede elevarse, Baixauli reivindica una campaña basada en el respeto. “Las elecciones universitarias deberían alejarse de prácticas electoralistas como el desprestigio o la desinformación”, advierte.
Especialmente crítico se muestra con el uso de bulos en redes sociales. “En la universidad tenemos que centrarnos en debatir ideas porque somos compañeros y nuestro objetivo es mejorar la institución”.
Este planteamiento conecta con su compromiso de transparencia si resulta elegido. Entre sus propuestas figura la creación de un registro informativo sobre política de personal y la garantía de acceso a la información institucional. “Queremos que la información sea permanente y accesible, reforzando la memoria institucional y la rendición de cuentas”.
Docencia y profesorado: mejorar condiciones y calidad
La mejora de la calidad docente es otro de los pilares de su programa. Baixauli insiste en que es necesario actuar de forma coordinada en varios frentes. “Es fundamental reducir el número de estudiantes por grupo para aplicar metodologías docentes eficaces”, explica.
También señala la importancia de reforzar infraestructuras y equipamientos, así como reconocer adecuadamente tareas como la tutorización de prácticas. A ello suma la necesidad de incorporar personal técnico de apoyo en laboratorios y talleres.
En cuanto a las condiciones del profesorado, su diagnóstico apunta a la precariedad y la sobrecarga. “Es imprescindible avanzar hacia una mayor estabilidad laboral y reducir la temporalidad”, afirma. Además, defiende un reconocimiento equilibrado de docencia, investigación y transferencia para evitar desequilibrios.
“También es necesario reducir las cargas administrativas y reforzar el apoyo técnico”, añade, subrayando que estas medidas son clave para mejorar tanto la calidad docente como la satisfacción del personal.
Investigación: excelencia y cooperación
En un entorno cada vez más competitivo, Baixauli considera que la Universidad de Murcia debe apostar por la calidad científica y la participación en convocatorias competitivas. “Es fundamental mejorar el acceso a la financiación nacional y europea”, señala.
Para lograrlo, propone reforzar el apoyo técnico en la preparación y gestión de proyectos, así como consolidar grupos de investigación potentes. “La interdisciplinariedad y las redes internas son clave para abordar retos complejos con mayor impacto”.
Otro aspecto prioritario es la incorporación de jóvenes investigadores. “Necesitamos programas competitivos y condiciones laborales estables”, afirma. En su opinión, la combinación de excelencia, cooperación y apoyo institucional es la base para fortalecer la posición investigadora de la universidad.
Transferencia y fondos europeos: una universidad protagonista
Más allá de la investigación, Baixauli insiste en el papel activo que debe asumir la universidad en la captación de fondos europeos y la colaboración con empresas e instituciones. “No puede limitarse a participar de forma puntual, debe liderar proyectos estratégicos”, defiende.
Para ello, considera imprescindible mejorar la coordinación interna y fortalecer las estructuras de apoyo. “Tenemos que facilitar que el personal acceda a estas convocatorias con mayores garantías”. Al mismo tiempo, apuesta por una relación más estrecha con el tejido productivo. “La transferencia de conocimiento debe tener un impacto real en la economía y la sociedad”, subraya.
Estudiantes: experiencia universitaria y empleabilidad
El estudiantado ocupa un lugar central en su programa. Baixauli plantea una visión integral de la experiencia universitaria. “Es fundamental eliminar barreras económicas, sociales y tecnológicas para que nadie se quede fuera”, afirma.
También defiende la mejora de los servicios y espacios universitarios para favorecer una experiencia completa. “El estudiante no solo debe recibir formación, sino vivir una etapa enriquecedora”.
En cuanto a la empleabilidad, propone una mayor conexión entre formación y mundo profesional. “Necesitamos prácticas de calidad, orientación y colaboración con empresas”, explica. Además, apuesta por el desarrollo de competencias digitales y transversales, así como por la formación continua. “La universidad no solo debe formar, sino acompañar al estudiante en su transición al mundo laboral”, resume.
Igualdad: diversidad en la gobernanza
El actual proceso electoral podría marcar un hito en la historia de la UMU. Con tres candidatas optando al Rectorado, por primera vez una mujer podría terminar convirtiéndose en la cabeza del gobierno de la institución. Para Baixauli, este contexto refleja un avance significativo.
“Lo importante es garantizar que cualquier persona pueda aspirar a liderar la universidad en condiciones de igualdad”, señala. Más allá del género, apuesta por modelos de gobernanza diversos e inclusivos.
“La incorporación de más mujeres en puestos de responsabilidad enriquece la toma de decisiones”, afirma el aspirante a rector, aunque insiste en que el objetivo final es una gobernanza basada en mérito, capacidad e igualdad de oportunidades.
Universidad y sociedad: compromiso con el entorno
El tercer pilar de su programa —el compromiso social— se traduce en una universidad más abierta y conectada con su entorno. “La Universidad de Murcia debe ser un motor de desarrollo social, económico y territorial”, defiende.
Para ello, plantea fortalecer la colaboración con empresas, administraciones e instituciones, así como generar alianzas estables. “No se trata de relaciones puntuales, sino de vínculos duraderos con impacto real”.
También subraya la importancia de acercar la universidad a la ciudadanía. “Debemos reforzar la conexión con la sociedad, acercando la ciencia, la cultura y la formación continua”.
Una universidad más cercana y participativa como legado
De cara al final de su posible mandato, Baixauli tiene claro cómo le gustaría ser recordado. “Me gustaría que dijeran que fue una etapa de transformación positiva, en la que la universidad se volvió más cercana, inclusiva y comprometida con la sociedad sin perder su rigor académico”.
Pero, sobre todo, insiste en una idea: el valor del diálogo. “Que las decisiones importantes se tomaron tras escuchar a la comunidad universitaria”.
Y vuelve a su concepto central, casi como una declaración de intenciones: “Hemos construido una universidad inteligente”.