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El caso de Betty

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Betty era una perrita mestiza de unos 10 kilos de peso, de color blanco con un par de manchas color canela, que vivía con su familia humana en un pueblo de Murcia. Su familia, viendo que Betty estaba mayor decidió llevarla un día al veterinario de su pueblo. El veterinario le comentó que Betty estaba muy mayor y le recomendó dormirla, para que se fuera en paz y tranquila. Así como le asesoró sobre el coste de dicho tratamiento y también de los gastos de incineración del cuerpo sin vida de Betty.

Por motivos desconocidos, la familia no optó por esa opción, y pocos días después, en una noche de julio del año 2016, Betty apareció cruelmente golpeada, agonizando, dentro de una bolsa de basura con restos de basura humana de la que había sido su familia, en el interior de un contenedor de basura.

Un vecino de la zona, cuando fue a tirar su basura, oyó lloriqueos y quejidos de un animal. Inmediatamente alertó a otro vecino, que le ayudó a localizar el cuerpo malherido de Betty dentro de una bolsa de basura, sucia, ensangrantada y dolorida, en estado muy grave. Los vecinos avisaron a la protectora de la zona y a la policía local. La protectora de animales Peludines de Alhama acudió de inmediato a socorrer a Betty, así como avisaron a la policía.

De inmediato llevaron a Betty al veterinario, para que la atendiera, e intentara hacer algo por su vida, pero Betty estaba muy grave, en estado de shock, además estaba caquéctica (con pérdida de peso corporal, masa muscular y debilidad), deshidratada, con un derrame en un ojo, una patita delantera muy mal y un fuerte traumatismo craneal, a consecuencia de los golpes que recibió.

Poco después la protectora se enteró de que un familiar humano de Betty había ido a un veterinario, unos días antes, quién le recomendó eutanasiar a Betty debido a los tumores mamarios y cutáneos que tenía y a su avanzada edad. Presuntamente algún familiar, o varios, de la perrita Betty, le metieron una cruel paliza con la intención de acabar con su vida, y así ahorrarse los gastos veterinarios. Algo espantoso a día de hoy, la verdad.

Lamentablemente Betty tuvo que ser dormida debido a la gravedad de las lesiones que le causaron con la brutal paliza que recibió, así como por los tumores mamarios y cutáneos ulcerados que tenía, sin haber recibido tratamiento veterinario alguno. Este caso ha sido objeto de análisis en el curso de Maltrato Animal. Infracción Administrativa y/o Penal y/o Sanciones, que imparto desde el Instituto de Protección Animal (IPA) a agentes de la autoridad y personal de ayuntamientos.

A continuación te comento las presuntas infracciones administrativas y penales que se cometieron en este caso:

  • Infracciones administrativas presuntamente cometidas según la Ley 6/2017 de protección y defensa de los animales de compañía de la Región de Murcia, y la ordenanza municipal de protección animal del municipio donde apareció Betty tirada en un contenedor de basura.
  • Infracción administrativa por la falta de asistencia veterinaria al animal debido a los tumores cutáneos y mamarios que tenía sin tratar.
  • Infracción administrativa porque no tenía microchip.
  • Infracción administrativa por maltrato animal por omisión del deber de cuidado, debido a la desnutrición severa y la deshidratación que padecía Betty.
  • Infracción administrativa porque no tenía la vacuna de la rabia al día, ni tampoco se la pusieron presuntamente con anterioridad.
  • Infracción administrativa por maltrato animal con resultado de muerte del animal.
  • Infracción administrativa por abandono del cuerpo aún con vida de Betty en el contenedor de basura.
  • Infracción administrativa por tirar el cuerpo de un animal a la basura.
  • Infracciones penales presuntamente cometidas según el código penal.

1. Delito de maltrato animal por comisión o por omisión del deber de cuidado adecuado, por la falta de asistencia de veterinaria por los tumores ulcerados, tipificado en el artículo 337.1 del código penal, en relación a los preceptos 10 y 11.

2. Delito de maltrato animal con resultado de muerte, a consecuencia de la brutal paliza que recibió Betty, regulado en el articulado 337.3 del código penal.

3. Delito de abandono por tirar el cuerpo aún con vida del animal al contenedor de basura, artículo 337 bis del código penal.

El caso de Betty es un caso típico donde se cometen varias infracciones administrativas que son competencia en cuanto a su tramitación al lugar de los hechos, así como concurren varios delitos, produciéndose al respecto los que se denomina concurso de delitos.

La protectora de animales quiso hacer justicia y denunciar el caso por la vía penal por delito de maltrato animal ante el juzgado. Para ello, me contactó a través de DeAnimals para que le pusiéramos en contacto con un abogado especializado en derecho animal, y eso hicimos.El caso fue judicializado por la vía penal y desconozco si en el Ayuntamiento del lugar de los hechos se aperturó expediente administrativo sancionador para tramitar las infracciones administrativas citadas.

Lo que sí sé es que la protectora de animales Peludines de Alhama pagó los gastos de veterinario por atender a Betty, los gatos de incineración, y un abogada especializada en derecho animal para que se hiciera justicia con el caso de Betty, al menos, sobre las comisión de los delitos. En el próximo post, te comentaré como acabó este caso en el juzgado, no te lo pierdas, porque te vas a sorprender sin lugar a dudas.

Betty era una perrita mestiza de unos 10 kilos de peso, de color blanco con un par de manchas color canela, que vivía con su familia humana en un pueblo de Murcia. Su familia, viendo que Betty estaba mayor decidió llevarla un día al veterinario de su pueblo. El veterinario le comentó que Betty estaba muy mayor y le recomendó dormirla, para que se fuera en paz y tranquila. Así como le asesoró sobre el coste de dicho tratamiento y también de los gastos de incineración del cuerpo sin vida de Betty.

Por motivos desconocidos, la familia no optó por esa opción, y pocos días después, en una noche de julio del año 2016, Betty apareció cruelmente golpeada, agonizando, dentro de una bolsa de basura con restos de basura humana de la que había sido su familia, en el interior de un contenedor de basura.