Hay un riesgo para las pensiones: un gobierno PP-Vox

16 de octubre de 2026 20:47 h

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Sí están riesgo las pensiones en España. PP y Vox tienen en sus planes reducirlas vinculándolas a planes privados y lo harán si consiguen formar gobierno. El patético espectáculo ofrecido estos días de precampaña electoral con este tema confirma ese proyecto cierto. Figaredo (Vox) y Ester Muñoz (PP) declaran que el sistema es “insostenible” el uno y que va a “petar” la otra. En sus manos petarían, seguro. En el programa ultra de los extraterrestres mediáticos en Cuatro, Eduardo Inda -que asombrosamente pasa por ser periodista- aconseja a Feijóo que se calle hasta ganar las elecciones. Por favor se lo pide. Y el candidato del PP obedece y jura por sus muertos -con esa vehemencia, quiero decir- que las mantendrá, las revalorizará y cuanta haga falta… para llegar a La Moncloa. Da su palabra, esa que escribe en papel mojado.

Este tema esencial forma parte del modelo de sociedad que se está dilucidando y que incluye mucho más que la pensiones, todo lo conseguido en décadas de labrar el Estado del Bienestar. No ocurre solo en España. La Unión Europea vive la pugna entre recortes y mantener las prestaciones a la sociedad en lo que ha venido siendo un modelo redistributivo justo de los impuestos. El presidente español está allí, claramente definido en el lado progresista. Feijóo y Abascal en el de la tijera.

Hay en España casi 10 millones y medio de personas que cobran pensión, 9 y medio son de jubilación. Se dedica a esta partida 14.498 millones de euros mensuales, según datos de EpData, casi el 13% del PIB. Es de imaginar las ganas que los especuladores tienen de meterle mano a semejante bocado. Al menos, consiguiendo, tras una rebaja de la prestación pública, que se suscriban planes privados. Esos que entran en el Mercado de Valores y que han llevado a grandes pérdidas, a veces, a los particulares. El economista Juan Torres López, autor de libros sobre el tema, advierte que el sistema de pensiones privadas que propone la derecha en España arruinó a millones de chilenos. Y que, de los 30 países que privatizaron total o parcialmente sus jubilaciones entre 1981 y 2014, 18 tuvieron que revertir la reforma, entre ellos Argentina, Hungría, Polonia y Bolivia.

Las amenazas -es lo que son- a lo que llaman sostenibilidad de las pensiones, se remontan a casi medio siglo. ABC ha sido uno de los varios medios que con más insistencia ha tratado de enfrentar a jóvenes con jubilados, como si estos fueran los responsables de sus cuitas. Y en los días de la gran crisis del capitalismo, ya en 2012 tras muchos más “ajustes”, fue el FMI quién lo dijo bien claro. El Fondo Monetario Internacional pedía bajar la cuantía de las pensiones... por “el riesgo de que la gente viva más de lo esperado”. Querían ajustar el cobro de la pensión con la esperanza de vida -y se hizo, retrasando la edad de jubilación-. Pedían que las aseguradoras privadas cubrieran el riesgo de longevidad. Así de tremendo.

Vayamos sintetizando. Las pensiones españolas no están en riesgo. El magnífico artículo de Laura Olías en Eldiario.es aporta datos imprescindibles. Por ejemplo, entre otros, que “los récords de empleo (empujados en los últimos meses por la regularización extraordinaria de migrantes), han escalado la ratio de cotizantes que son ahora 2,5 por cada pensionista. Un nivel solo alcanzado a mediados de los 2000, en el boom inmobiliario”, demostrado con datos. El sistema español de pensiones ha sido avalado por Bruselas y con dos exámenes de la regla de gasto de AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal ) superados“.

Están en riesgo, insisto, si llegan al gobierno de España PP y Vox. Me ha preocupado siempre este tema, porque es el contrato social que suscribimos por el que trabajamos, cotizamos, y luego nos devuelven en pensiones de jubilación. Es lo que hemos hecho unas generaciones con otras. Los jóvenes de antaño también pagaron pensiones. Hay dinero para todo cuando se distribuye con justicia. La campaña para tumbar las pensiones, enfrentando a jóvenes con jubilados, es repugnante. A jóvenes desinformados y egoístas, me refiero. Hemos visto en la lucha por la vivienda a otros muy distintos, responsables y comprometidos.

La idea de desatender a los ya improductivos, de no gastar en ellos, tuvo un episodio aterrador en las residencias de Ayuso, cuando se les negó a los que murieron asfixiados por el Covid hasta respiradores de oxígeno. Aquello, impune, fue muy significativo. Es para tener cuidado. Mucho cuidado. Y por mucho que la justicia madrileña haya pasado de este tema, es, si me lo permiten, para abominar de quien sigue manteniendo en su puesto a esa mujer, germen permanente de violencia cada día además con sus disparatados insultos al gobierno y a todo progresismo que se cruza.

Y es imprescindible tener memoria de los hechos. Recordar -lo escribí en otras ocasiones- que Rajoy dio un tajo importante a las pensiones al desvincularlas del IPC para su revalorización anual. La subida del 0,25% suponía pérdida del poder adquisitivo. Pero Rajoy, además, se embarcó en una descabellada operación: en 2013, vació la llamada hucha de las pensiones para maquillar las cifras macroeconómicas. Compró deuda española con prácticamente todo su remanente, con el 97%, 65.000 millones de euros. El diario neoliberal Wall Street Journal publicó el 3 de enero de 2013: “España ha estado vaciando sigilosamente la mayor hucha del país, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que ha usado como comprador de última instancia de los bonos del Gobierno, una operación que plantea dudas sobre el papel del fondo como garante de las futuras pensiones”. La mayor parte de la prensa española no dijo ni palabra.

Lo grave es que no son solo las pensiones, la salud es otro manjar de lo más apetecible para la especulación, y ya saben los planes de Feijóo para trabajar enfermos y no cargar a los empresarios con ese “absentismo”, como lo llama. Sí, detrás va todo lo conseguido a través de los años. Con esfuerzo.

Quiero insistir también en que los ancianos de hoy abrieron la brecha para lograr todos esos derechos. Con sueldos precarios, pluriempleos, falta de oportunidades para las mujeres, intereses bancarios desorbitados incluso del 20% y más -pese a la leyenda de la derecha que dice lo contrario como si hubieran regalado pisos en los kioskos de la calle-.Y sin sentarse a lloriquear porque no caían los derechos del cielo. Si creen que el régimen que buscan implantar les va a dar más que ahora, que les va a dar algo siquiera, es que no pisan en el suelo. Qué inmensa falacia llamar sacrificios a lo que pide Feijóo a los ciudadanos de la economía más boyante de Europa. Se trata de hacer otra redistribución de la riqueza que no favorece al común de los ciudadanos. ¿En serio no se han dado cuenta? Pues no cuesta tanto informarse y reflexionar.

Mientras, asistimos también a otros patetismos de la campaña, con el corazón encogido y las ganas algunos de tirar la toalla. Y eso por nada del mundo. Por nosotros, nuestros hijos y todos los demás. Ni hablar de entregar a la codicia ni nuestras pensiones, ni ningún otro de nuestros derechos. Hay que comerse la rabia si es el caso y votar por encima de todo. Masivamente. Como nunca. Que no falte en la urna ni una papeleta progresista. Porque el 29N nos jugamos todo.