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Una investigación revela el inesperado efecto de la ley educativa de Franco para formar futuras madres

Varias niñas haciendo el saludo fascista en uno de los hogares infantiles del Auxilio Social de Falange durante el franquismo.

Marta Borraz

17 de octubre de 2026 00:28 h

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El plan del franquismo parecía infalible sobre el papel: segregar por sexo las aulas, adoctrinar en valores religiosos y nacionalcatólicos y preparar a las niñas para convertirlas en “buenas esposas y madres” de la Nueva España. Eran los objetivos de la primera Ley de Educación Primaria de la dictadura franquista, aprobada en 1945, pero la imposición autoritaria desencadenó el efecto contrario, según concluye una reciente investigación: las mujeres expuestas a este plan escolar no tuvieron menos probabilidades de ser madres, pero sí acabaron teniendo menos hijos.

Es la conclusión del artículo ¿Educadas para ser madres? Reforma escolar y reacción demográfica, publicado en la plataforma de economistas CESifo. El estudio analiza qué consecuencias pudo tener esta legislación franquista en las decisiones de maternidad de las mujeres sobre las que fue aplicada y apunta a que “tuvo un efecto contraproducente y provocó una reducción de la fertilidad”. La ley fue parte de la agenda de Franco para fomentar la natalidad tras la Guerra Civil y cumplir con la máxima fascista de traer hijos al mundo para contribuir a la patria.

El trabajo es, de momento, un working paper, lo que significa que aún no ha sido revisado por pares, pero sus autores llevan meses presentándolo ante decenas de investigadores en varias universidades, entre ellas la King's College de Londres. “Los resultados apuntan a los riesgos de utilizar la educación como vehículo para la ingeniería ideológica y ofrecen una advertencia para las políticas que intentan aumentar la natalidad promoviendo una vuelta a los roles familiares tradicionales”, afirma Gema Lax Martínez, investigadora de Economía de la Universidad de Padova y coautora del estudio junto a Marco Le Monglie y Matteo Santi, de la Universidad de Milán.

La reforma evaluada fue promulgada por el régimen franquista en 1945 y establecía que la formación específica de las mujeres como esposas, madres y educadoras de sus hijos debía empezar desde que eran pequeñas: entonces, la enseñanza primaria iba desde los seis a los 15 años. La Sección Femenina de Falange y la Iglesia Católica vieron con buenos ojos la nueva legislación, que se basaba en la instrucción religiosa, el “espíritu nacional”, la imposición del español y un plan específico para las niñas centrado en el hogar, labores manuales y actividades domésticas. La anterior, de la época republicana, promovía un sistema mixto, laico y bilingüe.

El estudio compara qué decisiones de fertilidad tomaron las mujeres nacidas en tres momentos distintos: en la década de 1920, que acabaron la primaria antes de la reforma, en 1930, que estudiaron solo algunos años bajo la legislación franquista y las nacidas entre 1939 y 1950, que cursaron el ciclo completo. Los resultados muestran que estas últimas niñas tuvieron la misma probabilidad de ser madres en la adultez que las primeras, pero tuvieron menos hijos: en concreto, una de las fuentes de datos usadas registra una caída del 12% respecto a la media de quienes no 'sufrieron' la reforma franquista.

Según detalla el artículo, al analizar la evolución año a año, el efecto negativo sobre el número de hijos “comienza a manifestarse” a partir de la cohorte nacida en 1932, que tenían 13 años cuando se aprobó la nueva ley y estuvieron unos tres años bajo la misma. La reducción en la fecundidad va intensificándose “gradualmente” a medida que aumenta el número de años que las chicas pasaron dentro del nuevo sistema, que “redujo significativamente” el número de hijos tanto en las “mujeres expuestas parcialmente como totalmente”.

El análisis combina tres fuentes: encuestas del CIS sobre número de hijos y opiniones personales, los censos de entre 1991 y 2011 y los registros históricos de nacimientos por capital de provincia y en el resto de la provincia entre 1930 y 1979 del Instituto Nacional de Estadística. Esta última fuente permite comprobar que el patrón individual “también se aprecia” de forma agregada: aquellas zonas con mayor concentración de niñas expuestas a la reforma experimentaron una reducción mayor en el número de nacimientos. Según el trabajo, el aumento de un punto porcentual en la población femenina en esa edad “conlleva” una disminución de 460 nacimientos.

¿Y si hubo otros factores?

La investigación lleva a cabo varios filtros para “comprobar” que los resultados no se deben a otros motivos, pero, como cualquier otro trabajo científico, está ahora abierta a debate y aportaciones de otros investigadores. Libertad González, economista experta en trabajo y salud de la Universitat Pompeu Fabra, considera que es “serio, riguroso y muy trabajado”, pero considera que “no se pueden excluir por completo” otros factores que “también pudieron afectar a las decisiones de formación familiar de las cohortes analizadas”.

Por su parte, Toni Rodon, politólogo de la misma universidad, sostiene que el diseño del artículo “es adecuado”, los resultados son “robustos” y en conjunto el trabajo “es convincente” aunque pueda mejorar en el proceso de revisión, algo que pasa “frecuentemente”. A su juicio, ninguna investigación “logra excluir del todo otros factores, pero incluso si los hubiera, el sesgo que crearía raramente sería tan grande” como para alterar las conclusiones.

Para intentar despejar las dudas, los autores aislan varios elementos: descartan el impacto de la Guerra Civil, el hecho de que las provincias más afectadas fueran más progresistas —han evaluado el voto al PSOE en 1931— o si en ellas había más bodas, entonces considerado el paso previo a tener hijos. Sin embargo, unas y otras zonas “no presentan diferencias significativas”. Además, el impacto solo se observa en las niñas y no en los niños de las mismas edades y mismas provincias y, por otro lado, en los cinco años anteriores a la entrada en vigor de la reforma franquista no había esta variabilidad en los nacimientos en estas zonas.

Según el trabajo, las conclusiones se mantienen también al tener en cuenta las distintas tasas de incorporación de las mujeres al empleo o las diferencias económicas previas entre provincias. Todo ello lleva a los autores a afirmar que “en conjunto, las pruebas refuerzan la interpretación de que el patrón observado está relacionado con la ley educativa de 1945”.

Para “disipar” que se deba solo a dinámicas generacionales o a tendencias “más amplias” que afectaron a los países del Sur de Europa en ese periodo, los investigadores hacen una comparación con Portugal, país que consideran equiparable por su proximidad geográfica, tradición católica y sometimiento a un régimen autoritario. En este caso, las mujeres de las mismas cohortes no mostraron cambios significativos en sus decisiones de fecundidad. “Si se tratara de únicamente de una caída histórica nacional, esta debería afectar de manera similar a todo el país, pero los nacimientos disminuyen en las zonas donde había más niñas expuestas”, aclara Lax Martínez.

Paralelamente, el artículo analiza las opiniones de las mujeres sobre distintos temas recogidas por el CIS y concluye que las que estuvieron más expuestas a la reforma educativa de Franco, apoyaban más la igualdad en el hogar y el reparto de tareas, valoraban más el trabajo fuera de casa y daban menos importancia a tener hijos como parte esencial de la vida. Con todo, el estudio admite limitaciones sobre estos datos y asegura que deben interpretarse “con cautela” pero los considera un “indicio” más para llegar a la misma conclusión.

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