¿Cómo hemos llegado a esto?

30 de enero de 2026 22:30 h

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¿Cómo hemos llegado a esto?, empieza a preguntarse mucha gente con gran preocupación. Y hay motivo. “Esto” es el regreso del fascismo con el añadido de grandes dosis de irracionalidad, mayores que en el pasado, se diría. Porque van a la guillotina de los derechos por su propio pie y alegremente. Es una de las causas de la tesitura actual. Con la separación temporal suficiente de los fascismos del siglo pasado como para que la incultura generada no sepa bien qué pasó entonces ni por qué.

En la base, sin duda, la insatisfacción provocada por la falta de soluciones a muchos de los problemas que ocasiona el capitalismo desbocado que padecemos. Una degeneración del liberalismo que se acepta como el ideal de libertades, en el que faltan varias de ellas esenciales. Sobre todo en el terreno económico precisamente. No todo el mundo goza de “la libertad” de acceder a una vivienda adecuada y asequible, y a los bienes que precisa y desea. Hay incluso quien carece de “la libertad” de alimentarse y cuidarse con lo esencial. Todas esas “libertades” vienen consagradas con el capitalismo voraz de hoy.

La causa principal para haber llegado “a esto” es la desinformación. La desorientación sobre causas y culpables que ha venido a estigmatizar a quienes -más pobres a lo peor, más desesperados y más valientes- han emigrado para buscar mejores condiciones de trabajo y de vida. Y es asombroso que alguien piense que la ultraderecha cerril que se erige contra ellos y como solución general va a resolver ni uno solo de los problemas reales de la sociedad. Ni por lo más remoto.

Por cierto, las condiciones laborales se abarataron hasta lo irrisorio con la entrada de China en el mercado mundial en 2005. La China de doble cara, de comunismo titular e instruida en liberalismo desde 1980 por el mismísimo Milton Friedman con gran aprovechamiento. Aquello autorizó a todos los demás países a reconsiderar sueldos y derechos laborales.

Fallas en la educación, alteración de la escala de valores por el egoísmo implícito a la ideología dominante y desinformación son los pilares en los que se asienta este desastre. El despliegue espectacular de los bulos, propagados masivamente por las redes de internet, ha conducido a una situación de desprecio a la verdad sustituida por emociones y “creencias”. La desinformación es tan importante para el proyecto fascista que, según publica Cinco Días, aliados de Trump y de las petromonarquías están comprando medios informativos en EEUU y lo intentan en Italia y Reino Unido. Ya se sabe en estos últimos, lo de La Repubblica y La Stampa o el Telegraph

Un daño inmenso lo ha hecho, en España, la tertulianitis. La discusión desigual -nunca el sí y el no son parejos- de todo problema, de toda situación, de todo absolutamente todo. Hasta la ciencia y la salud ahora con el trumpismo que se exporta al mundo.

Hemos llegado al punto de considerar que se cercena el diálogo al suspender unas jornadas que, en la práctica, lavarían el golpe de Estado que sufrimos en España en 1936 y que todavía pagamos. Un par de sujetos fascistas declarados recibían el plácet para vender su versión, la que justifique aquella sinrazón de muerte y larga dictadura. Porque no hubo dos bandos; hubo un golpe militar de corte fascista contra la legalidad institucional. Pero la falta de criterio en estos temas lo puebla ya todo.  

En España, y en algún otro país, hemos llegado a “esto” dejando pudrir instituciones como la justicia que en algunos sectores notables escora trágicamente hacia… la injusticia. Culpable de inacción o complicidad y derivando en consecuencias indeseables. Porque se ha permitido convertir al Parlamento en un circo y que la oposición política se colme de bulos y violencia.

Así hemos llegado a esto. A que un autócrata imbuido de extrema egolatría, un delincuente convicto en varias condenas, presida la primera potencia del mundo y se haya lanzado a dominar al resto. Para alimentar su vanidad y los bolsillos de su entorno. Un caldo en el que una serie de compañías tecnológicas, dedicadas a la obtención de lucro, se han hecho con un inusitado poder para alterar desde elecciones a la verdad esencial.

Quienes empiezan a darse cuenta de lo que se estaba gestando y venimos avisando muchos durante años, durante décadas, se sienten espantados. La dictadura que está implantando Trump ya ataca incluso a periodistas rigurosos. Comenzó por censuras. Ahora ya son detenciones. Don Lemon (expresentador de noticias en CNN) y Georgia Fort han sido arrestados por cubrir una protesta que tuvo lugar en una iglesia de Minneapolis.

Cómo hemos llegado a esto ya se ve someramente, cómo salimos empieza a atisbarse. Más cultura, más información, menos veneno, tener los pies en el suelo. La infinita soberbia del líder del movimiento fascista le ha conducido a cometer errores extremos. Su desmesura puede ser precisamente su talón de Aquiles. Empieza -y ya tardaba- el levantamiento contra las atrocidades cometidas por Trump y sus secuaces, dotados hasta de una fuerza paramilitar con aires de Gestapo. Huelga general este viernes en Estados Unidos con Minneapolis, la zona más castigada por su mayoría demócrata, en cabeza. Respuestas económicas a la alteración del orden establecido por Trump. No es poca cosa que se estén retirando fondos estadounidenses a pesar de las amenazas del matón de la Casa Blanca -en Dinamarca o en Suecia les han sacado notables cantidades-.

Esencial el papel de China que, sin respeto tampoco a los Derechos Humanos, opera con enorme habilidad. Se está deshaciendo de los bonos estadounidenses también. Han caído a los 680.000 millones de dólares, una cifra nada desdeñable que supone, sin embargo, su nivel más bajo en 18 años. Xi Jinping aprovecha la desazón creada por Trump para abrazar a Occidente y afianzar su poder en China y lo viene haciendo desde hace tiempo  De notable presencia en América Latina y en África sobre todo, los líderes occidentales le cortejan ahora. Starmer, Carney, Macron se acercan. Pedro Sánchez fue uno de los primeros, por cierto, y le pusieron tibio aquí, para no variar.  

El rey loco se levanta cada día pensando a quien dirige sus dardos, sus bombas, su desprecio. Y parece que el hueso iraní se le atraganta en particular. Con un despliegue militar en la zona que incluye al portaviones Abraham Lincoln, va adelante y atrás con sus amenazas. Las manifestaciones han cesado con la brutal represión del régimen, pero nunca fueron la razón del ataque. El lobby sionista sigue mandando en la presidencia estadounidense y teme las represalias de Irán si Trump les agrede. Pero tampoco podría explicar una retirada.

Trump ha convertido el mundo en un polvorín secundado por una cuadrilla de especímenes a su imagen. En cualquier momento podría volar por los aires cualquier punto de sus obsesiones. Pero también podría estallarle a él en las manos y arrastrar a cuantos le emulan en la mayor ola de ignorancia e insensatez en décadas. Le cerca también su turbio pasado, ese que teme contenido en los papeles del pederasta Eptein. Sí se advierte que el bravucón se achanta cuando encuentra respuestas firmes, que- insuficientes aún- se están produciendo. Pero no es una regla fija. Su desequilibrada personalidad le lleva a demasiados altibajos. Mientras todo esto sucede, parece que se propone habilitar 23 almacenescomo centros de detención de ICE, según informa Bloomberg. Y que solo uno de ellos, el más grande. tendrá 9.500 camas. Oposición hay, insuficiente. Lástima que la UE no está ni se le espera.

Un contexto explosivo mundial en el que la derecha española -tan miserable y tan torpe como la trumpista- se afana en destruir a Pedro Sánchez, el líder que destaca fuera por ir un tanto a contracorriente de esta especie de locura colectiva. Lo tiene difícil en el caldo podrido de las ancestrales esencias patrias pero cuando esta mañana he leído su tuit dedicado a Elon Musk secundando el rechazo a la regularización de emigrantes en España, no he podido por más que sonreír. Le ha soltado al influyente amigo y desamigo de Trump: “Marte puede esperar, la humanidad no”. En la infantilizada sociedad del espectáculo que mueven sobre todo payasos crueles “del más allá” funciona un sopapo como este que ya ha enervado a la fachosfera local. Hace falta más, medidas valientes e imaginativas, imprescindibles, pero Sánchez ha puesto una sonrisa de tregua a este viernes, mientras sus enemigos se revuelcan en su odio. Y así estamos a la espera de los siguientes asaltos.