Streets of Minneapolis
El periodista Walter Lippmann, uno de los pensadores más sutiles sobre la crisis de la democracia y la información hace un siglo, escribió en su ensayo La opinión pública de 1922 que “el mundo real es demasiado grande, demasiado complejo y demasiado fugaz para el conocimiento directo”. Nuestra manera de gestionar ese mundo es a través de los atajos mentales que lo simplifican, lo que él llamaba “la pantalla de las imágenes en nuestras cabezas”. A Lippmann le preocupaba la manipulación por parte de las élites poderosas de esas imágenes, pero seguía confiando en la información cuidada, detallada y profesional como antídoto aunque tuviera sus límites.
Unas pocas imágenes en nuestras cabezas pueden ser más poderosas, para mal, pero también para bien, que mensajes más detallados y profundos. Puede que eso sea lo que está sucediendo con Alex Pretti, el enfermero de cuidados intensivos de Minneapolis convertido ya en un símbolo. Su muerte a manos de la policía de frontera ha hecho recular -o eso parece ahora- a Donald Trump y está teniendo un efecto que no han tenido hasta ahora las 32 personas que han muerto en el último año bajo custodia de la policía migratoria, según detalla el Guardian (es la cifra más alta desde 2004). Sólo este enero, ha habido cinco tiroteos durante redadas migratorias de agentes federales, incluyendo el mortal de Renee Good, también en Minneapolis.
Ya hay muchas imágenes en nuestras cabezas de esas redadas, de los niños detenidos, de los tiroteos, de la violencia, de los hombres enmascarados. También de Alex Pretti en el suelo, de los tiros a bocajarro. Pero una imagen que tal vez ha calado más que otras es la de Pretti mientras recitaba una elegía por un veterano muerto en el hospital donde trabajaba como enfermero de cuidados intensivos. El hijo del veterano quiso compartir el vídeo para honrar a un enfermero que ayudó a la familia en sus peores momentos.
Es cierto que nos movemos por estereotipos -a menudo negativos- sobre las personas y nuestro entorno cada vez más fragmentado, cada vez más digital, pero a veces una sola imagen puede remover y cambiar conciencias de manera inesperada. Sobre todo cuando esa imagen es la punta del iceberg.
Bruce Springsteen publicó este miércoles una canción que improvisó el pasado fin de semana, Streets of Minneapolis, una forma de protesta con referencias explícitas a Trump, a su secretaria de Seguridad Nacional y a su asesor de inmigración. Las posiciones políticas de Springsteen y su activismo de la última década no son un misterio, pero su gesto es una señal de hasta qué punto ha calado lo que ha pasado en Minneapolis, incluso para los apáticos, los desinformados o los preocupados por otra cosa que tal vez escuchen esa canción.
Es imposible aventurar qué pasará en Estados Unidos - o en Europa- en los próximos meses, pero no se puede desestimar la fuerza de la opinión pública, incluso cuando tiene muchas y contradictorias imágenes en la cabeza.