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Decisiones en Tiempos de Desinformación: La Responsabilidad de los Medios de Comunicación

Miguel Rodellar Aguilera

21 de julio de 2025 17:43 h

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Tristemente, nos encontramos en uno de esos momentos cruciales de la historia donde debemos decidir qué camino queremos tomar. La extrema derecha se expande como una metástasis en un cuerpo debilitado y sin defensas. En este contexto, me pregunto: ¿hasta qué punto como profesionales de los medios de comunicación somos responsables de tal auge?

Las redes sociales se han convertido en un hervidero de bulos y desinformación, donde el efecto llamada se multiplica con repercusión mediática. Este fenómeno es muy conocido por los ideólogos y agitadores intelectuales que buscan beneficiarse de la atención y el caos. Surge la inquietante pregunta: ¿hasta qué punto la maquinaria de comunicación trabaja sin querer para fines que no son los de la verdad sino los de la manipulación?

Como profesionales de la comunicación e influentes en la sociedad, siempre surge la duda: ¿estamos informando o formamos parte de un sistema propagandístico? En mi experiencia, puedo afirmar que actuamos sin posicionamiento, con el único objetivo de informar. Sin embargo, como en todos los trabajos, también obedecemos órdenes de nuestros superiores.

Desde mi perspectiva, es fundamental no hacer publicidad ni propaganda de los actos de estos grupos, a pesar de que nuestra intención es puramente informativa. Al final, nuestras acciones pueden formar parte de un engranaje bien estudiado de publicidad y propaganda a favor de la extrema derecha. Un ejemplo claro se encuentra en el ámbito del deporte, donde desde que se prohibió mostrar a los agitadores en los terrenos de juego, las incidencias han disminuido notablemente. Gracias a estas medidas, poco a poco se han erradicado esos episodios.

Lamentablemente, vivimos en un mundo donde los resultados cuentan más que la moralidad. Las audiencias suben significativamente cuando se muestra un ataque contra los profesionales de la información en lugar de las noticias base. Esta situación expone un dilema que cada uno de nosotros enfrenta: ¿estamos participando en una cobertura informativa esencial o formando parte de una estrategia de agitación diseñada para aumentar la audiencia y maximizar los beneficios de la empresa que representamos?

Ante estos desafíos, es crucial que los medios reflexionen sobre su papel en la sociedad. La responsabilidad recae en nosotros, no solo para informar, sino para hacerlo de manera ética y consciente, evitando alimentar narrativas que agravan la polarización y la desinformación. La decisión de qué camino tomar está en nuestras manos. ¿Estamos listos para asumirla?