Relatar la historia es una manera de mirar el presente
El escritor francés Ènric Vuillard afirma que “relatar la Historia es una manera de mirar el presente”.
En 2016 publicó su novela: “ 14 de Julio”.
En ella se cuenta la historia de los verdaderos protagonistas de la toma de la Bastilla, el 14 de julio de 1789, cuya fecha es considerada como el inicio de la Revolución francesa. Narra que en julio de 1789 había dos revoluciones en Francia. Una, la de la burguesía que intentaba participar en el poder político limitando los poderes del rey y que garantizara los derechos de los ciudadanos. La otra, la del pueblo que aspiraba a una mejora de sus condiciones de vida. Aquel verano, las clases populares estaban sufriendo directamente una crisis de subsistencias por el aumento del precio del pan y de otros productos básicos.
La burguesía interpretó que unirse a las demandas del Pueblo encajaba muy bien para conseguir sus objetivos. Hay que recordar que en un principio entre los representantes del denominado “Tercer Estado”(los burgueses) no había ningún representante de los campesinos ni de los artesanos. La Historia ha trasladado la idea de que la de 1789 fue una revolución meramente política olvidando el carácter social de la misma.
Mientras que en la corte de Versalles a la nobleza no le faltaba de nada y alardeaba de ello en sus innumerables festejos, al Pueblo no le alcanzaba para comer. Participar directamente en la Política del país no era precisamente una necesidad para el Pueblo. Este sólo quería dar de comer a sus hijos.
Énric Vuillard narra la marcha de las mujeres (madres, hijas, abuelas) desde París hasta la Corte de Versalles para reclamar comida frente a la opulencia y el derroche de los reyes y su séquito de nobles.
“Relatar la Historia es una manera de mirar el presente”.
Encuentro cierto paralelismo entre aquel verano francés de 1789 y este otoño en España. Allí pedían pan, aquí se pide cobijo digno. Entonces pedían comida, ahora piden la protección de un techo. Ni el pueblo parisino de 1789 pretendía participar en la Política, ni la ciudadanía española ahora pretende elecciones sino soluciones.
La ciudadanía ha abanderado las protestas, se ha adelantado a los partidos políticos de izquierdas en el Gobierno (que se han acomodado) y cuyas manifestaciones populares los han hecho despertar.
Ha alcanzado tanta importancia el levantamiento de las clases populares que incluso el Gobierno convocó un Pleno del Congreso para aprobar dos Decretos que habían aprobado en el último Consejo de Ministros, cinco días antes de la convocatoria de aquel Pleno.
Ya conocemos el resultado de aquella votación. La derecha española y la catalana junto a la extrema derecha votaron en contra de ambos Decretos por lo que las medidas de choque para paralizar desahucios próximos, aumentar los contratos de alquiler y aprobar una subida de los mismos acorde a los ingresos de la ciudadanía se vino abajo.
Esto ha provocado, también lo sabemos, que el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya convocado elecciones para el día 29 de noviembre.
Todos los hechos acaecidos durante la Legislatura no habían conseguido hasta ahora doblegar al Gobierno. Y mira que se han dado todo tipo de acontecimientos incluyendo hasta casos de corrupción.
Pues bien, ha tenido que ser la movilización de la ciudadanía la que haya provocado desde el desahucio de la anciana Mari Carmen de 87 años de edad, todo un tsunami político.
Tocan, pues, elecciones.
La ciudadanía deberá sopesar con su voto quién defenderá mejor sus intereses.
“Relatar la Historia es una manera de mirar el presente”. No lo deben olvidar ni los ciudadanos, ni los políticos.