Aznar entra en campaña para salvar los muebles del PP

El importante retroceso que pronostican las encuestas al PP, unido al avance de Ciudadanos y a la fuerte irrupción de Podemos, ha logrado sacar a José María Aznar de su letargo político. Hacía mucho que el expresidente no se comprometía tanto en una campaña electoral. Esta vez lo ha hecho para salvar los muebles del PP al margen de Mariano Rajoy, al que responsabiliza del deterioro electoral. Aznar se ha puesto en marcha para defender la retaguardia del partido. En términos televisivos, el presidente de FAES se erige como lord comandante del muro frente a la llegada del invierno que las encuestas anuncian para los de Génova 13.

El expresidente quiere rescatar a los votantes que antes eran fieles al partido que él refundó, alarmado ante la posibilidad de que la formación de Albert Rivera les consiga finalmente seducir. “Volved”, les ha pedido en el primer mitin que ofreció el martes pasado junto a Luisa Fernanda Rudi.

La presidenta de Aragón es uno de los cinco dirigentes del PP que Aznar ha seleccionado para hacer campaña en estas elecciones municipales y autonómicas tan cruciales para el Partido Popular. Sus éxitos serán también los de él. Pero sus fracasos se le podrán atribuir a Rajoy, a quien el secretario general de FAES, Javier Zarzalejos, lleva lanzando varias advertencias sobre el peligro que entraña el partido naranja del dirigente catalán, al que la cúpula de Génova tanto ha ninguneado. “Su objetivo es acabar con el PP”, sentenció en su último análisis el dirigente de la fundación.

En el PP hay más de un diputado que piensa que Aznar en realidad no ha vuelto para ayudar a Rajoy sino para apoyar a los suyos. “Yo creo que ha entrado en campaña para demostrar que él es el único que puede recuperar a esos votantes que ahora nos quieren castigar. A los que están enfadados con Rajoy porque piensan que les ha traicionado incumpliendo promesas como la reforma del aborto”, comenta a eldiario.es un veterano exalcalde de Castilla y León.

Una de las ironías del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, corroboraba que esa sensación no es única en el partido conservador. “¿Qué ha hecho ahora Aznar? ¿Ha pedido el voto para el PP? Eso está bien… ¡Ah, que lo ha pedido para Luisa!”, bromeaba el ministro durante uno de los habituales corrillos que suele hacer últimamente en el Congreso con los periodistas.

El expresidente tampoco disimula sus afectos. En aquel primer mitin con Rudi, ensalzó con vehemencia su gestión y lanzó varios mensajes a sus tradicionales votantes. “Si alguien quiere votar al PP, que vote al PP, que no vote a otros porque ese voto no será del partido”, les advirtió, en clara referencia a Ciudadanos. “Unos ya no están en las primeras filas, otros están quizá fuera y hay quien ha podido pensar que ya no le servimos. Yo les animo a todos a que regresen porque este es su partido, como es el mío. Por eso estoy hoy aquí”, añadió el expresidente.

Varios diputados del PP consultados por eldiario.es consideran “lógico” que Aznar haya seleccionado para hacer campaña únicamente a “sus amigos”. De hecho, además de Luisa Fernanda Rudi, a la que nombró presidenta del Congreso y de la que fue padrino de boda, Aznar ha elegido a otros barones autonómicos para compartir escenario, todos de la ‘vieja guardia’ y de su confianza: Pedro Sanz, al que arropó el pasado jueves en La Rioja; Juan Vicente Herrera, que aspira de nuevo a revalidar la mayoría absoluta en Castilla y León –comunidad que Aznar gobernó entre 1987 y 1989–, con el que recalará este sábado en Ávila.

Y a Esperanza Aguirre, con la que siempre ha mantenido gran afinidad personal y política por encima de las rencillas que la dirigente regional madrileña tenga con su mujer, Ana Botella, alcaldesa aún de Madrid. Incluso acudirá a la llamada de María Dolores de Cospedal, de la que últimamente se había distanciado.

Con Aguirre –y Cristina Cifuentes–, Aznar participará el domingo, prácticamente en la recta final de la campaña, en un acto electoral en la capital. A ese mitin en principio está previsto que asista también Botella, a quien Aguirre ha dado plantón en el acto institucional celebrado el viernes en el Palacio de Cibeles con motivo de la festividad de San Isidro.

Pero el plato fuerte de la presencia de Aznar en campaña tendrá lugar el lunes, día 18, en Toledo, hasta donde se desplazará para echar una mano a la presidenta de Castilla-La Mancha y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, a quien las encuestas pronostican muchas dificultades para mantener el Gobierno regional.

Lo que en el PP a nadie le extraña es que el expresidente del Gobierno no coincida en ningún acto con Rajoy, con el que sigue manteniendo una fría relación. La última vez que se les vio juntos en un mitin de campaña fue en las generales de 2008. Entonces Aznar irrumpió por sorpresa en la plaza de toros de León para apoyar al ahora presidente del Gobierno.

En la campaña de las europeas no participó. O, mejor dicho, nadie le invitó, algo que el propio Aznar lamentó, ya que mantiene también gran afinidad política con el exministro de su Gobierno Miguel Arias Cañete, a quien finalmente presentó en un desayuno informativo.

Dardos contra Rajoy

Sus dardos a Rajoy durante estos últimos meses han sido constantes. En la Convención Nacional que celebró el PP el pasado mes de enero, el presidente de FAES pidió a los cargos de su partido que salieran a la calle “a cara descubierta” para explicar a los ciudadanos “los principios y valores” del partido que él cree que se están perdiendo. Incluso llegó a preguntar en alto: “¿Aspira realmente el PP a ganar las elecciones?”.

Las palabras de Aznar no gustaron nada a muchos de los actuales dirigentes del PP, que lamentaron que no ensalzara la “gran labor” que consideran que está realizando Rajoy al frente del Gobierno.

“Ahora tampoco lo destaca demasiado. Pero por lo menos ha cambiado algo su discurso y no nos regaña tanto”, señalaba en los pasillos del Congreso un miembro de la dirección del grupo parlamentario.

Por el contrario, el presidente de la Cámara, Jesús Posada, cree que les viene bien “que nos regañe de vez en cuando”. “Ver a Aznar en campaña es un buaen revulsivo para la gente”, añadía Posada, amigo de Aznar y que, como él, también gobernó Castilla y León.

Su entusiasmo por el expresidente del Gobierno contrasta con las suspicacias que levanta su figura entre algunos dirigentes de la cúpula del partido y determinados miembros del Ejecutivo de Rajoy, que no se fían de lo que pueda hacer si el PP cosecha unos malos resultados el 24 de mayo.