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La demanda de Julio Iglesias acusa falsamente a elDiario.es de “un montaje” con “personajes figurados”

Elena Cabrera

3 de marzo de 2026 23:19 h

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Julio Iglesias ha interpuesto una demanda contra cinco periodistas de elDiario.es por las informaciones publicadas a partir del 13 de enero, cuando este medio reveló los testimonios de dos extrabajadoras que le acusan de agresiones sexuales. Estas dos mujeres, de nombres ficticios Rebeca y Laura, le denunciaron ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional el pasado 5 de enero. La denuncia fue archivada cuando la Fiscalía consideró que España no tenía jurisdicción para investigar a Iglesias, pese a ser un ciudadano español.

La demanda es un escrito que solicita un acto de conciliación y que todavía no ha sido notificado a Diario de Prensa Digital SL, la empresa editora de elDiario.es y a la que también se dirige la demanda. Esta acción legal es un paso previo obligatorio antes de presentar una querella. La demanda fue adelantada por Okdiario, pero elDiario.es ha accedido a su contenido este martes.

Iglesias acusa a los periodistas de elDiario.es de hacer un “supuesto trabajo de investigación”, califica las informaciones publicadas como “opiniones”, atribuye al medio el haber “participado” en la elaboración de la denuncia judicial y acusa a sus periodistas de actuar con un “manifiesto desprecio a la verdad” al realizar “un montaje con actrices profesionales”.

elDiario.es entrevistó a las denunciantes en diferentes ocasiones durante los años 2024 y 2025, siempre grabando las entrevistas en audio. En 2025, tras la incorporación de Univision Noticias a la investigación, se volvieron a repetir las entrevistas, esta vez realizando una grabación en vídeo para que se pudieran difundir los testimonios en formato audiovisual. Con el objetivo de preservar la identidad de Rebeca y Laura, y a petición de sus abogadas, tal y como este medio explicó desde el primer día de la publicación, se encargó un doblaje profesional que reprodujera de manera exacta sus palabras. Antes de la publicación, se cotejó que la pista de audio del doblaje se correspondiera con el original de las entrevistas.

Garantizar el anonimato

En su demanda, Iglesias afirma que las entrevistas son “vídeos prefabricados” que hacen “creer a la opinión pública que comparecían ante la cámara las supuestas víctimas, ocultando, sin embargo, que se trataba de una recreación con actrices profesionales que se hacían pasar por las denunciantes”. Pero como se indicó en el reportaje, las mujeres que aparecen en los vídeos son Rebeca y Laura, las dos extrabajadoras que denunciaron a Iglesias.

La demanda de Julio Iglesias sugiere que “la opinión pública” pudo descubrir “con posterioridad que no se trataba realmente de las denunciantes, sino de personajes figurados”. Pero tal y como se ha explicado en repetidas ocasiones y desde el primer día de la publicación, las mujeres que aparecen en los vídeos son las denunciantes. La medida de protección de su identidad que supone modificar su voz no se ha ocultado en ningún momento.

“La imagen, aún distorsionada, la voz y el nombre real estaban modificados y correspondían a las actrices. Sin embargo, este dato no es incluido en ningún momento a lo largo del texto de la noticia”, prosigue la demanda. Esta afirmación es rotundamente falsa: la imagen corresponde a Rebeca y a Laura, estos nombres son ficticios (no corresponden a ninguna actriz) para evitar las represalias contra las demandantes y proteger su intimidad, y esta advertencia se ha señalado desde el primer día y en todos los vídeos y podcast publicados por elDiario.es.

“Nos encontramos ante un caso sin precedentes en el periodismo español que (...) choca frontalmente con la ética de dicha profesión”, dice Iglesias en su demanda al respecto de proteger la identidad de las mujeres entrevistadas utilizando un doblaje. No es cierto. Por nombrar un caso reciente, el reportero Antonio Pampliega utilizó el mismo método de doblaje en el podcast Costa Nostra al entrevistar a un sicario que temía por la revelación de su identidad. “Lo que dice es real, es la conversación que tuvimos él y yo, pero era un actor de doblaje porque él no permitía que su voz real apareciese en ningún sitio”, explicó Pampliega en el podcast de la Fundación Gabo El diván del periodismo.

Otros documentales han recurrido a técnicas similares. El que realizó el español de Pablo de la Chica Infiltrada en el búnker (Prime Video, 2025) sobre la experiencia de Carlota Saorsa, nombre ficticio de una activista animal que mostró el funcionamiento de un laboratorio de experimentación animal y cuyo testimonio fue interpretado por una actriz, después de que los periodistas hicieran la entrevista. Medios de prestigio como BBC recurren con frecuencia a esta técnica de protección de sus fuentes, como en este testimonio de una mujer que afirmaba ser víctima de los abusos sexuales del presentador Jimmy Savile.