El despliegue territorial de Sumar choca con Más Madrid

Alberto Ortiz

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Sumar empieza a encontrar en los territorios dificultades para su articulación como fuerza política. Compromís cerró la puerta hace varias semanas a participar del proceso de la asamblea fundacional, que se celebrará el 23 de marzo. Y ahora Más Madrid, que sí está implicada en la construcción de un frente amplio dotado de estructuras democráticas, ha mostrado públicamente su enfado por el despliegue del proyecto de Yolanda Díaz en la Comunidad de Madrid con la convocatoria de varias asambleas para militantes.

Este martes, los inscritos e inscritas de Sumar recibieron un mail en el que se les animaba a participar en diferentes debates en la ciudad de Madrid y en los alrededores. En concreto en Moratalaz y Carabanchel, en la capital, y en San Sebastián de los Reyes, Torrejón de Ardoz, Rivas Vaciamadrid y Alcorcón. “Queremos construir contigo un Sumar abierto y dialogante, verde y feminista, arraigado en el territorio y a la vez digital”, reza el mail, que invita a debatir sobre los documentos que se votarán en la asamblea de marzo. 

Poco después, la portavoz de Más Madrid en la Asamblea regional, Manuela Bergerot, publicaba un tuit en el que, sin mencionar esos encuentros, dejaba ver su descontento. “Nuestro compromiso con Sumar para cambiar España es inequívoco. Pero está muy claro que en Madrid hay un único proyecto consolidado, en crecimiento y que funciona: se llama Más Madrid”, escribía. 

Otros dirigentes como el portavoz adjunto en la Asamblea, Emilio Delgado, secundaron después el argumento. “Desde Más Madrid hemos contribuido a la formación de gobierno progresista en España con más de medio millón de votos y nuestros mejores cuadros. Si alguien confunde la generosidad con la candidez se equivoca. Aquí hay una fuerza arraigada, sin tutelas y con futuro: Más Madrid”, afirmó en la red social X (antes Twitter). 

Estos mensajes, aunque evitan el choque directo, son una respuesta a la convocatoria de esas asambleas por parte de Sumar, que en Más Madrid entienden como un primer paso para empezar a desplegar su estructura territorial también en territorio madrileño, a las puertas de la primera asamblea. Y van en contra, dicen fuentes de la formación madrileña, de las promesas que les habían trasladado en las negociaciones que mantienen en privado de no desplegar orgánicamente el proyecto en ese territorio.

“Nos dicen de palabra que no pretenden hacer ningún despliegue orgánico pero en paralelo y por la puerta de atrás convocan asambleas territoriales”, se queja una fuente de Más Madrid, a quien no convence el argumento de que esos encuentros sean simplemente un espacio para debatir los documentos de la asamblea. “En nacional estamos para ayudar y somos socios fiables. Pero pedimos reciprocidad. La misma posición que mantenemos nosotros con ellos la pedimos en Madrid: que el sujeto político sea Más Madrid”, insisten las mismas fuentes. 

En Sumar han generado cierto malestar esos mensajes públicos en reacción a una convocatoria que, dicen, informaron a través del Grupo Promotor, del que forman parte dirigentes del proyecto de Yolanda Díaz pero también del resto de partidos políticos que se quieren integrar, entre ellos Más Madrid. El partido de Mónica García afirma que, aunque Sumar les planteó la celebración de esos encuentros, ellos pusieron pegas que no tuvieron más respuesta. 

“Lo que se ha hecho es llamar a los inscritos para que la gente se conozca, se encuentre”, explica una fuente del Grupo Promotor estatal. “Hasta ahora les habíamos llamado para que sean apoderados, para pegar carteles, para aportar donaciones, pero no para que participen democráticamente”, explica. Serán encuentros, cuentan, de unas cien personas por asambleas, con trabajo por grupos; no una mera charla sino espacios de encuentro y debate.

La tesis del núcleo dirigente de Sumar es que hay una parte de la sociedad civil alejada de los partidos o que nunca se ha llegado a sentir interpelada por esas organizaciones. Es la parte de “movimiento ciudadano” que aspira a representar el proyecto de la vicepresidenta segunda del Gobierno dentro de ese frente amplio de partidos que aspira a construir. Y esa tesis también se cumple en Madrid, sostienen, a pesar de que la formación de Mónica García se haya consolidado como principal fuerza de la oposición a Isabel Díaz Ayuso con más de un 18% de los votos. 

“La propia estructura de Sumar tiene la obligación de dinamizar a los inscritos que no son militantes de otros partidos y que además hace patente que quiere participar, son varios miles, bastante gente”, dicen fuentes de Sumar, que niegan en cualquier caso que en estas asambleas se esté montando un sujeto político al margen de los partidos y con el objetivo de confrontar. Se está hablando única y exclusivamente, dicen, de lo que los partidos han aprobado en el documento organizativo y político que ha puesto las bases para la asamblea de marzo y que está ahora en periodo de enmiendas para que las fuerzas y los inscritos hagan sus aportaciones. 

En todo caso, sostienen que una fuerza que no existe en Madrid no existe en el Estado, como ha ocurrido, recuerdan, con la desaparición de Podemos en la Comunidad de Madrid, y que la realidad en el territorio va más allá de Más Madrid: hay candidaturas municipalistas, partidos, militantes… “Una cosa es tener un papel protagonista y otra cosa es querer uniformar”, dicen esas fuentes. 

No obstante, este es un debate que Sumar quiere dar en el medio plazo. Han planteado esta primera asamblea como una forma de ir dotando de mecanismos democráticos al proyecto político y esperan que un segundo congreso en otoño termine de dar forma a la amplia coalición estatal en la que esperan integrar de forma definitiva a los diferentes partidos. No solo Más Madrid: también Izquierda Unida, Catalunya en Comú, Verdes Equo e Iniciativa del Pueblo Andaluz debaten cómo debe ser todo este proceso. 

Pero la pata madrileña es especialmente sensible, puesto que allí hay desde 2019 un espacio consolidado que ha ido creciendo en resultados desde las primeras elecciones autonómicas a las que se presentaron. La tensión entre el respeto al liderazgo de esa formación regionalista, que en Sumar reconocen, y la presencia que el proyecto de Yolanda Díaz quiere tener en Madrid marcará seguramente un largo debate durante los próximos meses.