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Sumar se adentra en el debate orgánico después del fiasco de las gallegas

Acto de Sumar en una imagen de archivo.

Alberto Ortiz

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Sumar trata de reponerse del golpe que recibió el pasado domingo en las elecciones gallegas. Los resultados quedaron muy por debajo de la expectativa inicial que pasaba por conseguir uno o dos escaños –no obtuvo ninguno– y pusieron de relieve los problemas de implantación de la izquierda no nacionalista en ese territorio. Un aviso que las formaciones que componen la plataforma a nivel estatal se han encargado de trasladar esta semana reivindicando la importancia del arraigo en los territorios. La cuestión territorial es uno de los grandes debates organizativos del frente de partidos que comienza a articularse y que tendrá su primer hito importante el 23 de marzo con la asamblea fundacional del proyecto.

“Más que nunca se necesita Sumar y organización”, sintetizó este miércoles la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, en declaraciones a los medios de comunicación. La líder de Sumar llegaba a una reunión con los diputados y diputadas del grupo parlamentario. El tercer encuentro de este tipo que se celebra desde el inicio de la legislatura y que según varias fuentes presentes no se centró en el resultado de esas elecciones ni tampoco en la cuestión orgánica. Fue más bien un espacio para engrasar las relaciones del triángulo que conforman el grupo parlamentario, el Gobierno y la formación política. 

Las negociaciones que siguen para la celebración de la asamblea fundacional se celebran en un foro distinto en el que participan las direcciones de los partidos implicados: Izquierda Unida, Catalunya en Comú, Más Madrid, Verdes Equo e Iniciativa para el Pueblo Andaluz. Es lo que han denominado el Grupo Ejecutivo y el Grupo Promotor, una suerte de direcciones provisionales (el grupo ejecutivo es más pequeño y el promotor, más amplio) en las que las formaciones y los miembros que forman parte exclusivamente de Sumar han ido poniendo las bases para el embrión de un frente amplio. 

En febrero el grupo promotor dio el visto bueno a los documentos político y organizativo que la dirección someterá a debate en el congreso de marzo. Aunque los inscritos pueden plantear documentos alternativos lo más probable es que sean esos textos, quizás con algunas enmiendas, los que salgan adelante tras la votación de la militancia. Ese proceso de enmiendas ya está en marcha y el pasado lunes se abrió el plazo para que se presenten las candidaturas para la asamblea.

Pero al margen de lo que ocurra ese día, las negociaciones seguirán desarrollándose los meses siguientes porque el de marzo es solo un primer hito para ir dotando de estructura orgánica y democrática a un proyecto que está previsto que se consolide en una segunda asamblea en otoño de este año.

Los principales puntos de dificultad para articular el proyecto se encuentran en la tensión entre lo que quiere la dirección de Sumar y los intereses de los partidos a los que aspira integrar. Es lo que se vio por ejemplo tras las críticas que lanzó Izquierda Unida una vez publicados los documentos organizativos, que plantean una dirección con un treinta por ciento reservado a los partidos. 

En el partido que ahora conduce de forma interina Ismael González reivindican su presencia en la articulación de Sumar desde el inicio, con cuadros políticos, músculo militante para organizar el proceso de escucha primero y después durante la campaña. “Izquierda Unida no es una cuota”, sintetizó la coportavoz de la formación Amanda Meyer hace dos semanas en rueda de prensa, sino una “organización federal que va a poner todo su capital político en la construcción y fortalecimiento de las alianzas”.

“Desde los territorios garantizaremos que Sumar llega a la segunda fase de configuración de un Frente Amplio con toda la fortaleza, porque cuenta con IU sin que seamos una cuota”, reforzó. 

Una de las cuestiones con las que lidia Sumar a la hora de encarar estas negociaciones, sobre todo ante partidos como IU, es la resistencia a considerarse un partido político. Sumar quiere ser “pata ciudadana” y, a la vez, un frente amplio de partidos. Esto es, un paraguas para dotar de mecanismos democráticos a la coalición de partidos pero a la vez una herramienta en la que pueda militar gente que hasta ahora no tenía el carnet de ninguna otra formación. 

Es un modelo híbrido, como el de Catalunya en Comú, en el que se combina la presencia de formaciones en la dirección pero en el que hay militantes que son únicamente de los comuns o que cuentan con doble militancia: la de su propio partido (Esquerra Verde, Esquerra Unida…) y de la la propia coalición.

Pero la ecuación ahora es más compleja que la de una coalición como los comuns que se circunscribe únicamente a una comunidad. Sumar tiene que conjugar su vocación de plataforma estatal con su deseo de arraigarse en los territorios pero al mismo tiempo con la voluntad de las formaciones que se integran de mantener su independencia política en los lugares donde son fuertes. Es el caso de Más Madrid o de los propios comuns y también de Iniciativa del Pueblo Andaluz.

“Estas elecciones deben servir para que reconozcamos la importancia del arraigo territorial”, dijo Aina Vidal, portavoz adjunta de Sumar y diputada de los comuns, en una rueda de prensa en el Congreso este martes. Vidal recordó que Catalunya en Comú es un “partido” con “capacidad de decisión” que va a seguir trabajando para que Sumar tenga “los mejores resultados”. “La herramienta es Sumar, nosotros tenemos un partido y va a seguir siendo así”, dijo a continuación. 

Esto es, los comuns quieren mantener su censo propio y la autonomía en Catalunya, donde tienen arraigo desde 2016 como coalición y donde han llegado a gobernar importantes, sin ir más lejos la propia Barcelona hasta hace unos meses. En cualquier caso, ese proceso, dicen fuentes de la coalición catalana, está negociado y su compromiso con la construcción de Sumar es completo.

El difícil encaje entre el despliegue orgánico de Sumar como formación política y la presencia de formaciones fuertes a nivel regional que están implicadas en el proyecto estatal se da también con Más Madrid. Una fuerza que en cinco años de vida se ha consolidado como la referencia de la oposición y que ahora tiene a su principal referente, Mónica García, dentro del Gobierno.

El debate, sostienen fuentes de la formación madrileña, no está tanto en su participación en la dirección estatal como en las negociaciones para el despliegue regional de Sumar. No les incomoda tanto que la cuota de los partidos en la dirección sea solo de un tercio sino que la dirección de Yolanda Díaz quiera imponer una estructura parecida a la nacional también en el resto de territorios del país, incluido Madrid. 

Más Madrid quiere conservar su espacio político y la iniciativa y por eso están manteniendo negociaciones “intensas” de manera bilateral con el núcleo de decisión de Sumar que conforman el coordinador ejecutivo, Josep Vendrell, y el diputado Lander Martínez. No obstante, fuentes de la formación madrileña aclaran que el entendimiento es grande y que están seguros de que llegarán a un acuerdo en los próximos meses. 

“Hay contradicción entre las expresiones de arraigo territorial por un lado y la nula presencia de los territorios en la organización de Sumar”, sostiene una fuente de Iniciativa del Pueblo Andaluz, el partido más pequeño de los que se integran en Sumar pero con presencia en el territorio meridional. Esta formación tiene previsto plantear enmiendas en este sentido y también para modificar esa división 70/30 entre cuota pura Sumar y el resto de partidos, toda vez que, dicen, los cuadros de Más País son parte de esa cuota no adscrita a partidos después de que la formación de Íñigo Errejón decidiera integrarse totalmente en el proyecto de Yolanda Díaz. También presentarán una enmienda sobre la “oscuridad” del censo, dicen, que de momento no tienen claro por quién está conformado.

Fuentes de Sumar reconocen que hay un debate abierto pero asumen que es la naturaleza de un espacio confederal. “Funciona así, si no seríamos uno solo”, sostienen. “Entendemos que todas las formaciones tengan su punto de vista, para eso están los espacios de debate”, relativizan.

Todo este proceso se da en un contexto de agitación electoral, después del golpe de las gallegas pero ya con la fecha para las vascas fijada para el 21 de abril. Sumar debe empezar a abrir pronto la negociación para las listas de las europeas, que según aseguran varias fuentes, esta semana todavía no se había abordado, a pesar de que la coalición se fijó el día después de las gallegas para acelerar esas conversaciones. 

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