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Las elecciones andaluzas en nueve claves

Juan Manuel Moreno Bonilla ha conseguido una victoria histórica en Andalucía, una mayoría absoluta, la primera del PP, que le permite deshacerse de Ciudadanos y Vox y gobernar en solitario. La magnitud de su triunfo lleva aparejadas las derrotas del resto de formaciones, que nada tienen que celebrar en la resaca del 19J. Ni siquiera Vox, que ha perdido en estos comicios aún habiendo conseguido más votos que hace cuatro años.

Las elecciones autonómicas de Andalucía, previstas para diciembre pero adelantadas por Moreno Bonilla ante su debilidad parlamentaria, dejan una serie de claves que explican la victoria del PP. Desde el declive del PSOE, en paulatino descenso desde hace 18 años, al pinchazo de Vox hasta en territorios como El Ejido, donde cimentó su éxito electoral en 2018.

1. El PP, de lo peor a lo mejor

El candidato del PP ha logrado llevar a su partido del peor resultado histórico al mejor. Cuatro años de vuelco total en las elecciones gestado desde la Junta de Andalucía, a la que llegó con solo 26 diputados, un pacto de gobierno con Ciudadanos y con el apoyo de Vox desde el parlamento de Andalucía.

Esos 26 diputados han pasado ahora a 58. Una subida de 32 diputados que se cimenta en una victoria en las ocho provincias andaluzas por primera vez en su historia. En 2018, Moreno Bonilla solo consiguió la victoria en Almería, con apenas 3.000 votos de distancia con el PSOE. Ahora hay 60.000 papeletas de diferencia. En el resto de provincias ha logrado dar la vuelta a los resultados.

El objetivo de Moreno Bonilla era el mismo con el que Isabel Díaz Ayuso y Alfonso Fernández Mañueco plantearon sus adelantos electorales: comerse a Ciudadanos y pelear por un gobierno en solitario. La presidenta madrileña aniquiló a su socio pero tiene que pactar con Vox en la Asamblea; el de Castilla y León fracasó y ha tenido que integrarles en su Gobierno y Ciudadanos mantiene una mínima representación.

2. No solo los votos de Ciudadanos

Moreno Bonilla, por su parte, ha logrado dejar a cero a sus antiguos socios. La candidatura de Juan Marín ha pasado de 661.371 votos en 2018 a 120.870 en 2022. Una caída de 540.501 papeletas que les dejan sin representación en el parlamento andaluz.

Pero el triunfo de Moreno Bonilla, superior al de los otros dos líderes territoriales del PP que se han sometido a las urnas, no se explica solo por esa absorción. Los populares han subido 831.634 votos, muchos más que los perdidos por Ciudadanos. Los análisis postelectorales fijarán con precisión de dónde provienen esas papeletas, pero es claro que muchas vienen de antiguos votantes del PSOE (que cae 127.182 votos).

De hecho, las secciones censales donde el PP ganó más votos –aquellas donde subió más de 15 puntos– dan pistas sobre de dónde salieron esas papeletas. A los populares no les bastaron con los votos de Ciudadanos, y en esos territorios donde su subida fue más pronunciada absorbieron también la pérdida de apoyos de los socialistas.

3. Los ricos fueron más a votar

La participación en estas elecciones ha subido muy ligeramente, menos de dos puntos. Pero lo determinante en los comicios ha sido qué grupos sociales han acudido más a votar y cuáles menos. Los ciudadanos de menos renta optaron por quedarse en casa: la abstención en las secciones censales con peor renta subió hasta dos puntos.

Por contra, las zonas más ricas de Andalucía fueron más a las urnas que en 2019. En todas bajó la abstención, especialmente en las de renta más alta. En el 3% más rico la abstención bajó 3,1 puntos.

4. La derrota histórica del PSOE

Esa caída de votos del PSOE les lleva a su peor resultado histórico. Juan Espadas asumió hace unos meses la tarea de suceder a Susana Díaz después de vencerla en las primarias y el resultado no ha podido ser peor.

Como muestra, Sevilla, la ciudad de la que Espadas fue alcalde antes de saltar a la batalla autonómicas: los socialistas han pasado de ganar en 2018 a ser segunda fuerza con 17 puntos de ventaja para el PP. En Dos Hermanas, donde el PSOE solo había perdido en las primeras elecciones de la democracia, el PP se impone con una subida de 26 puntos.

Hay otros territorios donde su caída es significativa. El PSOE ganó en Jaén en 2018 con el 35% de los votos; ha perdido 8 puntos mientras el PP ha ganado 19. En Huelva, la victoria socialista de hace cuatro años les dio el 31,6% de los votos; ahora solo caen 4 puntos, pero el PP se dispara con más de 20.

La evolución histórica del PSOE señala ese descenso paulatino, elección tras elección, desde la victoria de 2004, la última en la que uno de cada dos votos metidos en las urnas andaluzas eran para el PSOE. Es la primera vez que los socialistas pierden el millón de votos; también la primera que consiguen menos de uno de cada cuatro votos.

5. Vox pincha por primera vez

Otra de las claves de la noche electoral fue los resultados de Vox, una mejora en votos que resultó amarga para los dirigentes de la extrema derecha. El partido apostó por que Macarena Olona, una de sus figuras más populares y que llega a eclipsar al propio Santiago Abascal, fuese su candidata en una tierra que no es la suya, donde se tuvo que empadronar a toda prisa, y cuyo objetivo era ser decisiva para la formación del nuevo gobierno.

Con ese listón, el fracaso es evidente. La mayoría absoluta del PP deja a Vox en la irrelevancia absoluta, con 14 diputados en el parlamento de Andalucía que no podrán condicionar ni una sola política del nuevo gobierno. Tendrán que encajarse en una oposición por la derecha durante cuatro años; está aún por ver qué hace Macarena Olona, que decidió mantener su acta de diputada en el Congreso. Este lunes le han preguntado si volverá para pelear en las generales: “Soy soldado pero ante todo soy hija de Dios, no puedo asegurarle cuáles son los designios de Dios”.

Andalucía fue el territorio en el que Vox irrumpió en la política en 2018 y es el primero en el que pincha. Después de subir en votos en las dos elecciones generales de 2019 –donde de una a otra se disparó siete puntos en apenas unos meses–, ahora ha caído. Del 20,4% de noviembre de 2019 al 16,3% de este domingo.

Respecto a las elecciones autonómicas Vox ha subido, pero lejos de lo que pronosticaban las encuestas y de las expectativas del partido, que esperaba un ‘macarenazo’, como ellos mismos acuñaron. Hay de hecho datos preocupantes para el partido si se desciende al detalle: Vox ganó las elecciones en El Ejido en 2018 con el 29,5% de los votos, y ahora cae casi dos puntos y es arrasado por el PP, que se dispara hasta el 47,6%.

6. Ciudadanos camina hacia la extinción

Inés Arrimadas ya no tiene partido en Andalucía. Ciudadanos ha desaparecido después de ocupar cinco consejerías, entre las que estaba la vicepresidencia de la Junta. De 21 escaños a cero; de 661.371 votos a 120.870. Juan Marín deja la política después de que sus votantes hayan decidido irse al PP.

La caída es especialmente pronunciada en algunos de sus feudos de 2018. En Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) la localidad de Juan Marín, el partido ganó hace cuatro años con el 25,4% de los votos; ahora son solo el 8,6%. Ciudadanos también ganó en Jerez de la Frontera en 2018; el descalabró allí es de casi 20 puntos.

Estas son las cuartas elecciones autonómicas en las que Ciudadanos retrocede. En dos de ellas, Madrid y Andalucía, ha desaparecido completamente. En las otras dos, Catalunya y Castilla y León, ha quedado reducido al mínimo. De los 96 diputados que tenía en los cuatro territorios solo le quedan siete.

Inés Arrimadas dirige un partido cuyo único patrimonio son una decena de diputados en el Congreso, con unas encuestas que vaticinan que podría perderlos a todos en las próximas generales.

7. Una izquierda dividida y penalizada

La noche también dejó una importante derrota en las dos candidaturas a la izquierda del PSOE. Los partidos que hace cuatro años habían integrado una única lista, Adelante Andalucía, se dividieron ahora en dos. La de Por Andalucía, que integra a Unidas Podemos, IU y Más País entre otros, vivió unas negociaciones complicadas para organizar su lista.

El resultado de este 19J muestra que la caída en votos a esas candidaturas, unida a la división, ha acentuado el mal resultado. Ese espacio político pierde muchos más diputados que votos. Si en 2018 se hicieron con el 585.949 votos, un 16,19%, la suma de ambas listas se ha quedado ahora en 451.658 votos, el 12,26%. Pero el descalabro viene por la parte de los escaños: de 17 a 7.

En provincias como Almería, donde Adelante Andalucía se hizo con un escaño en 2018 con el 9,7% de los sufragios, ahora ninguna de las dos fuerzas que componían el espacio —Por Andalucía y Adelante Andalucía— consigue hacerse con ningún diputado con el 5% y el 1,7% de los votos, respectivamente. Ocurre lo mismo en Huelva, donde ambas formaciones se van de vacío con el 6,5% y el 4% de los sufragios y pierden el diputado que hace cuatro años sí obtuvo Adelante Andalucía.

Si Por Andalucía y Adelante Andalucía hubiesen concurrido a las elecciones en una candidatura conjunta habrían alcanzado 12 diputados —suponiendo que hubiesen obtenido el mismo número de votos—, cinco más que los siete de este 19J. Por lo demás, el Parlamento que dibuja esta simulación es parecido: el PP hubiera obtenido igualmente la mayoría absoluta aunque sin margen (55 escaños), Vox se mantendría en 14 diputados y el PSOE perdería dos, quedándose en 28.

8. Viraje a la derecha

En definitiva, lo que dejan las elecciones andaluzas es un territorio que ha virado a la derecha, que se ha hecho con 72 diputados de los 109 que se repartían. El cambio es revelador desde las elecciones de 2015, cuando el bloque de izquierda se hizo con el 57,2% de los votos en las elecciones autonómicas. Ese porcentaje cayó hasta el 44,1% en 2018 y ahora se desploma hasta el 36,4%.

Por su parte, la derecha, que en 2015 solo consiguió el 36,5% de los votos, en 2018 logró ya una de cada dos papeletas en las urnas. Ahora ese porcentaje ha subido casi 10 puntos.

9. Un aviso para las generales

Los resultados autonómicos no son directamente extrapolables a las generales, pero sí que dan algunas pistas. Andalucía ha sido siempre un granero de votos para el PSOE, que ayudó a cimentar en los 80 y 90 sus grandes mayorías absolutas. El PP siempre ha pinchado, pero ahora ese reparto de fuerzas ha cambiado y podría influir en las próximas elecciones generales.

Si se trasladan los datos de este 19J a las generales, el PP de Alberto Núñez Feijóo tendrá un importante impulso desde Andalucía. Si en 2019 se quedaron solo en 15 escaños, ahora se podrían disparar hasta los 34. El PSOE, por su parte, perderá los 25 escaños que tenía en esa comunidad autónoma para sumar solo 18.

Juan Manuel Moreno Bonilla ha conseguido una victoria histórica en Andalucía, una mayoría absoluta, la primera del PP, que le permite deshacerse de Ciudadanos y Vox y gobernar en solitario. La magnitud de su triunfo lleva aparejadas las derrotas del resto de formaciones, que nada tienen que celebrar en la resaca del 19J. Ni siquiera Vox, que ha perdido en estos comicios aún habiendo conseguido más votos que hace cuatro años.

Las elecciones autonómicas de Andalucía, previstas para diciembre pero adelantadas por Moreno Bonilla ante su debilidad parlamentaria, dejan una serie de claves que explican la victoria del PP. Desde el declive del PSOE, en paulatino descenso desde hace 18 años, al pinchazo de Vox hasta en territorios como El Ejido, donde cimentó su éxito electoral en 2018.

1. El PP, de lo peor a lo mejor

El candidato del PP ha logrado llevar a su partido del peor resultado histórico al mejor. Cuatro años de vuelco total en las elecciones gestado desde la Junta de Andalucía, a la que llegó con solo 26 diputados, un pacto de gobierno con Ciudadanos y con el apoyo de Vox desde el parlamento de Andalucía.

Esos 26 diputados han pasado ahora a 58. Una subida de 32 diputados que se cimenta en una victoria en las ocho provincias andaluzas por primera vez en su historia. En 2018, Moreno Bonilla solo consiguió la victoria en Almería, con apenas 3.000 votos de distancia con el PSOE. Ahora hay 60.000 papeletas de diferencia. En el resto de provincias ha logrado dar la vuelta a los resultados.

El objetivo de Moreno Bonilla era el mismo con el que Isabel Díaz Ayuso y Alfonso Fernández Mañueco plantearon sus adelantos electorales: comerse a Ciudadanos y pelear por un gobierno en solitario. La presidenta madrileña aniquiló a su socio pero tiene que pactar con Vox en la Asamblea; el de Castilla y León fracasó y ha tenido que integrarles en su Gobierno y Ciudadanos mantiene una mínima representación.

2. No solo los votos de Ciudadanos

Moreno Bonilla, por su parte, ha logrado dejar a cero a sus antiguos socios. La candidatura de Juan Marín ha pasado de 661.371 votos en 2018 a 120.870 en 2022. Una caída de 540.501 papeletas que les dejan sin representación en el parlamento andaluz.

Pero el triunfo de Moreno Bonilla, superior al de los otros dos líderes territoriales del PP que se han sometido a las urnas, no se explica solo por esa absorción. Los populares han subido 831.634 votos, muchos más que los perdidos por Ciudadanos. Los análisis postelectorales fijarán con precisión de dónde provienen esas papeletas, pero es claro que muchas vienen de antiguos votantes del PSOE (que cae 127.182 votos).

De hecho, las secciones censales donde el PP ganó más votos –aquellas donde subió más de 15 puntos– dan pistas sobre de dónde salieron esas papeletas. A los populares no les bastaron con los votos de Ciudadanos, y en esos territorios donde su subida fue más pronunciada absorbieron también la pérdida de apoyos de los socialistas.

3. Los ricos fueron más a votar

La participación en estas elecciones ha subido muy ligeramente, menos de dos puntos. Pero lo determinante en los comicios ha sido qué grupos sociales han acudido más a votar y cuáles menos. Los ciudadanos de menos renta optaron por quedarse en casa: la abstención en las secciones censales con peor renta subió hasta dos puntos.

Por contra, las zonas más ricas de Andalucía fueron más a las urnas que en 2019. En todas bajó la abstención, especialmente en las de renta más alta. En el 3% más rico la abstención bajó 3,1 puntos.

4. La derrota histórica del PSOE

Esa caída de votos del PSOE les lleva a su peor resultado histórico. Juan Espadas asumió hace unos meses la tarea de suceder a Susana Díaz después de vencerla en las primarias y el resultado no ha podido ser peor.

Como muestra, Sevilla, la ciudad de la que Espadas fue alcalde antes de saltar a la batalla autonómicas: los socialistas han pasado de ganar en 2018 a ser segunda fuerza con 17 puntos de ventaja para el PP. En Dos Hermanas, donde el PSOE solo había perdido en las primeras elecciones de la democracia, el PP se impone con una subida de 26 puntos.

Hay otros territorios donde su caída es significativa. El PSOE ganó en Jaén en 2018 con el 35% de los votos; ha perdido 8 puntos mientras el PP ha ganado 19. En Huelva, la victoria socialista de hace cuatro años les dio el 31,6% de los votos; ahora solo caen 4 puntos, pero el PP se dispara con más de 20.

La evolución histórica del PSOE señala ese descenso paulatino, elección tras elección, desde la victoria de 2004, la última en la que uno de cada dos votos metidos en las urnas andaluzas eran para el PSOE. Es la primera vez que los socialistas pierden el millón de votos; también la primera que consiguen menos de uno de cada cuatro votos.

5. Vox pincha por primera vez

Otra de las claves de la noche electoral fue los resultados de Vox, una mejora en votos que resultó amarga para los dirigentes de la extrema derecha. El partido apostó por que Macarena Olona, una de sus figuras más populares y que llega a eclipsar al propio Santiago Abascal, fuese su candidata en una tierra que no es la suya, donde se tuvo que empadronar a toda prisa, y cuyo objetivo era ser decisiva para la formación del nuevo gobierno.

Con ese listón, el fracaso es evidente. La mayoría absoluta del PP deja a Vox en la irrelevancia absoluta, con 14 diputados en el parlamento de Andalucía que no podrán condicionar ni una sola política del nuevo gobierno. Tendrán que encajarse en una oposición por la derecha durante cuatro años; está aún por ver qué hace Macarena Olona, que decidió mantener su acta de diputada en el Congreso. Este lunes le han preguntado si volverá para pelear en las generales: “Soy soldado pero ante todo soy hija de Dios, no puedo asegurarle cuáles son los designios de Dios”.

Andalucía fue el territorio en el que Vox irrumpió en la política en 2018 y es el primero en el que pincha. Después de subir en votos en las dos elecciones generales de 2019 –donde de una a otra se disparó siete puntos en apenas unos meses–, ahora ha caído. Del 20,4% de noviembre de 2019 al 16,3% de este domingo.

Respecto a las elecciones autonómicas Vox ha subido, pero lejos de lo que pronosticaban las encuestas y de las expectativas del partido, que esperaba un ‘macarenazo’, como ellos mismos acuñaron. Hay de hecho datos preocupantes para el partido si se desciende al detalle: Vox ganó las elecciones en El Ejido en 2018 con el 29,5% de los votos, y ahora cae casi dos puntos y es arrasado por el PP, que se dispara hasta el 47,6%.

6. Ciudadanos camina hacia la extinción

Inés Arrimadas ya no tiene partido en Andalucía. Ciudadanos ha desaparecido después de ocupar cinco consejerías, entre las que estaba la vicepresidencia de la Junta. De 21 escaños a cero; de 661.371 votos a 120.870. Juan Marín deja la política después de que sus votantes hayan decidido irse al PP.

La caída es especialmente pronunciada en algunos de sus feudos de 2018. En Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) la localidad de Juan Marín, el partido ganó hace cuatro años con el 25,4% de los votos; ahora son solo el 8,6%. Ciudadanos también ganó en Jerez de la Frontera en 2018; el descalabró allí es de casi 20 puntos.

Estas son las cuartas elecciones autonómicas en las que Ciudadanos retrocede. En dos de ellas, Madrid y Andalucía, ha desaparecido completamente. En las otras dos, Catalunya y Castilla y León, ha quedado reducido al mínimo. De los 96 diputados que tenía en los cuatro territorios solo le quedan siete.

Inés Arrimadas dirige un partido cuyo único patrimonio son una decena de diputados en el Congreso, con unas encuestas que vaticinan que podría perderlos a todos en las próximas generales.

7. Una izquierda dividida y penalizada

La noche también dejó una importante derrota en las dos candidaturas a la izquierda del PSOE. Los partidos que hace cuatro años habían integrado una única lista, Adelante Andalucía, se dividieron ahora en dos. La de Por Andalucía, que integra a Unidas Podemos, IU y Más País entre otros, vivió unas negociaciones complicadas para organizar su lista.

El resultado de este 19J muestra que la caída en votos a esas candidaturas, unida a la división, ha acentuado el mal resultado. Ese espacio político pierde muchos más diputados que votos. Si en 2018 se hicieron con el 585.949 votos, un 16,19%, la suma de ambas listas se ha quedado ahora en 451.658 votos, el 12,26%. Pero el descalabro viene por la parte de los escaños: de 17 a 7.

En provincias como Almería, donde Adelante Andalucía se hizo con un escaño en 2018 con el 9,7% de los sufragios, ahora ninguna de las dos fuerzas que componían el espacio —Por Andalucía y Adelante Andalucía— consigue hacerse con ningún diputado con el 5% y el 1,7% de los votos, respectivamente. Ocurre lo mismo en Huelva, donde ambas formaciones se van de vacío con el 6,5% y el 4% de los sufragios y pierden el diputado que hace cuatro años sí obtuvo Adelante Andalucía.

Si Por Andalucía y Adelante Andalucía hubiesen concurrido a las elecciones en una candidatura conjunta habrían alcanzado 12 diputados —suponiendo que hubiesen obtenido el mismo número de votos—, cinco más que los siete de este 19J. Por lo demás, el Parlamento que dibuja esta simulación es parecido: el PP hubiera obtenido igualmente la mayoría absoluta aunque sin margen (55 escaños), Vox se mantendría en 14 diputados y el PSOE perdería dos, quedándose en 28.

8. Viraje a la derecha

En definitiva, lo que dejan las elecciones andaluzas es un territorio que ha virado a la derecha, que se ha hecho con 72 diputados de los 109 que se repartían. El cambio es revelador desde las elecciones de 2015, cuando el bloque de izquierda se hizo con el 57,2% de los votos en las elecciones autonómicas. Ese porcentaje cayó hasta el 44,1% en 2018 y ahora se desploma hasta el 36,4%.

Por su parte, la derecha, que en 2015 solo consiguió el 36,5% de los votos, en 2018 logró ya una de cada dos papeletas en las urnas. Ahora ese porcentaje ha subido casi 10 puntos.

9. Un aviso para las generales

Los resultados autonómicos no son directamente extrapolables a las generales, pero sí que dan algunas pistas. Andalucía ha sido siempre un granero de votos para el PSOE, que ayudó a cimentar en los 80 y 90 sus grandes mayorías absolutas. El PP siempre ha pinchado, pero ahora ese reparto de fuerzas ha cambiado y podría influir en las próximas elecciones generales.

Si se trasladan los datos de este 19J a las generales, el PP de Alberto Núñez Feijóo tendrá un importante impulso desde Andalucía. Si en 2019 se quedaron solo en 15 escaños, ahora se podrían disparar hasta los 34. El PSOE, por su parte, perderá los 25 escaños que tenía en esa comunidad autónoma para sumar solo 18.

Juan Manuel Moreno Bonilla ha conseguido una victoria histórica en Andalucía, una mayoría absoluta, la primera del PP, que le permite deshacerse de Ciudadanos y Vox y gobernar en solitario. La magnitud de su triunfo lleva aparejadas las derrotas del resto de formaciones, que nada tienen que celebrar en la resaca del 19J. Ni siquiera Vox, que ha perdido en estos comicios aún habiendo conseguido más votos que hace cuatro años.

Las elecciones autonómicas de Andalucía, previstas para diciembre pero adelantadas por Moreno Bonilla ante su debilidad parlamentaria, dejan una serie de claves que explican la victoria del PP. Desde el declive del PSOE, en paulatino descenso desde hace 18 años, al pinchazo de Vox hasta en territorios como El Ejido, donde cimentó su éxito electoral en 2018.