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“El sistema electoral ha beneficiado a PP y PSOE lo suficiente como para que no quieran mover las aguas”

Alberto Penadés es uno de los autores de La reforma electoral perfecta, un libro que propone cambiar las circunscripciones electorales que tradicionalmente han beneficiado a PP y PSOE

El politólogo es crítico con propuestas como las que se derivan del sistema alemán: "Es un sistema que técnicamente está mal hecho. El prestigio sólo le viene de ser alemán"

Apuesta por aumentar el número de diputados hasta el máximo que permite la Constitución a pesar de los argumentos en contra basados "en la demagogia populista"

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Alberto Penadés, doctor en Ciencias Políticas y autor en el blog Piedras de Papel \ Foto: Alejandro Navarro Bustamante

Alberto Penadés, doctor en Ciencias Políticas y autor en el blog Piedras de Papel Alejandro Navarro Bustamante

Alberto Penadés ha trazado el camino que debería seguir la reforma del sistema electoral. Junto al matemático y economista José Manuel Pavía, este doctor en ciencias políticas y colaborador del blog Piedras de Papel ha escrito La reforma electoral perfecta (Catarata), en el que proponen un cambio en las circunscripciones para que el reparto de escaños deje de beneficiar a PP y PSOE.

En conversación con eldiario.es, Penadés se muestra poco optimista con que se vaya a abrir el debate de una reforma electoral, porque cree que Unidos Podemos ha encontrado la fórmula para beneficiarse de él. Además, critica las propuestas que se inspiran en el sistema alemán (como la que hizo Ciudadanos) y expone los beneficios que tendría un aumento del número de diputados del Congreso.

¿Por qué hay que reformar el sistema electoral?

Hay que reformarlo para mejorarlo, pero sin alterarlo muy sustancialmente. Lo más importante es cambiar la distribución territorial de los escaños de manera que se eviten los sesgos partidistas que hay ahora, en el sentido de que con los mismos apoyos se favorecen las opciones mejor asentadas en el interior, las opciones más conservadoras. Esto es importante ya que tanto Podemos como Ciudadanos están mejor asentados en la periferia y en Madrid.

También hay que cambiarlo por la falta de equidad, que no es lo mismo que la proporcionalidad, para que los votos tengan un peso más parecido.

Gobernabilidad, proporcionalidad ¿Existe la reforma electoral perfecta que combine ambas variables?

Es lo que se busca en el libro. El título es un guiño para señalar que el sistema electoral actual no es un desastre que haya que poner patas arriba, sino que se tiene buscar un equilibrio. Ese equilibrio entre gobernabilidad y proporcionalidad lo más normal es que se haga mediante umbrales: creas un sistema que es nominalmente proporcional y luego específicas unos umbrales de entrada altos. Eso es más artificial y más manipulable, el umbral lo puedes mover dependiendo de las conveniencias, mientras que un tamaño de distritos electorales medianos permite una amplia representación, pero sin ser una representación proporcional tan extrema que multiplique los partidos y dificulte la formación de Gobierno aún más.

Al abrir el debate del cambio de circunscripciones o distritos electorales, ¿hay riesgo de caer en el gerrymandering? (La manipulación de esas circunscripciones en beneficio propio)

Es una precaución muy sana en cuanto se habla de hacer distritos pequeños, pero de lo que se habla en el libro es hacer distritos de siete escaños de media, incluso se podrían hacer de nueve si tuviésemos más escaños en el parlamento. Esto quiere decir que es mucho más difícil hacer gerrymandering porque la manera de hacerlo es crear distritos muy distintos políticamente entre sí, es decir, distritos completamente conservadores. Aquí no es posible porque al ser distritos grandes, la mayor parte cubre más de una provincia, la diversidad dentro de cada distrito está garantizada. Es muy difícil que vayas a conseguir que cambie el reparto moviendo un poco los distritos.

Pero los partidos podrían tener la tentación de intentarlo.

Podría ser. En primer lugar, técnicamente es mucho más fácil hacer un sistema de distritos neutral con distritos de siete escaños que con distritos de uno. Estos son peligrosísimos, es facilísimo que las fronteras influyan mucho en el resultados.

Hay que hacer una comisión independiente. Simplemente le encargas a cuatro personas, o a una, que hagan esto manteniendo unos criterios como que los distritos electorales sean compactos, que no tengan extremidades raras, que respeten las fronteras de las comunidades autónomas, que sean agrupaciones de municipios, etc. Es muy fácil hacerlo, pero si dejas a los políticos que sean los que lo dibujen siempre lo van a intentar, por eso no es una buena idea.

Ha comentado la posibilidad de aumentar el número de diputados. ¿Qué beneficios tendría este cambio?

Sería más fácil que el parlamento fuese más representativo de las opciones. Con más escaños es más fácil repartirlos, con menos escaños se favorece a los partidos más mayoritarios. De hecho, 350 son pocos escaños. Es lo que tiene Suecia, que es un país que tiene una cuarta parte de la población de España.

Es un parlamento pequeño. En el libro lo dejamos en 350 diputados porque gran parte de la demagogia populista que se maneja ahora dice que tendríamos 50 diputados más con el iPad, con el sueldo público. Pero incluso 400 diputados sigue siendo poco, aunque permitiría un reparto más equilibrado.

Entre las propuestas que se han oído para reformar el sistema está el modelo alemán. Ciudadanos propuso una variación de este. Pero ustedes son muy críticos con este sistema.

El sistema alemán tiene el prestigio que tiene todo lo alemán, pero es un sistema extraño. Se creó para cubrir necesidades muy específicas de la Alemania en la posguerra, con un acuerdo entre distintas preferencias. Acordaron hacer un pastiche, y la verdad es que nadie hubiera dado un duro por ese pastiche en su momento, pero ha funcionado a pesar de que la mayor parte de los ciudadanos no entienden lo que votan. Es un sistema complejo de entender: tienen dos votos y pueden votar a partidos distintos, y no saben si es más importante el candidato o la lista.

Además, el Tribunal Constitucional de ese país ya ha advertido de que tienen que cambiarlo porque está dejando de funcionar como funcionaba antes. La desproporcionalidad cada vez es mayor, es un sistema que técnicamente está mal hecho. El prestigio sólo le viene de ser alemán.

También proponen en el libro un sistema de listas al estilo sueco. ¿En qué consiste?

Al sistema sueco hacemos alusión en dos contextos. Abogamos por flexibilizar las listas como en Suecia y como en otros sitios, pero el de Suecia es un sistema de listas flexibles relativamente moderado, donde los ciudadanos pueden expresar una preferencia, aunque puede ser más de una. Si hacemos listas cortas para distritos de siete escaños, podría ser incluso mas flexible que en Suecia, la gente podría conocer todos los nombres. Si por ejemplo tienes una lista autonomía, con cincuenta diputados o más, es inviable. Lo estamos viendo, al final ganan las listas plancha.

Nosotros proponemos el sistema sueco con la técnica de voto de preferencia, que cambia el orden de los diputados solamente si un 3 o un 5% de los votantes de ese partido lo mueven, para que no sean pequeñas minorías las que provocan los cambios.

Entonces, no están de acuerdo con la propuesta de hacer circunscripciones autonómicas.

No queremos discutir propuestas de partidos concretas. El sistema alemán, con independencia de que lo proponga Ciudadanos, también lo propone mucha gente. De hecho lo que propone Ciudadanos no es un sistema alemán, le mantiene el nombre por términos de prestigio, pero es una propuesta muy típica en Latinoamérica. Yo siempre digo que lo llamen sistema mexicano, a ver si vende igual. La propuesta de Ciudadanos se parece más al mexicano que al alemán.

El sistema de circunscripciones es una idea más, pero discutimos propuestas al margen del debate político, porque si no es muy difícil. Eso ya sería entrar en la política de la reforma.

En su libro rechazn una de las principales críticas que se le hace al actual sistema, que sobrerepresenta a los nacionalistas.

Lo que proponemos en el libro es que salvo que se haga un sistema adrede para perjudicar a los nacionalistas, van a seguir teniendo la representación que tienen con cualquier sistema de los que están en el tablero. Puedes inventarte algo, pero si lo haces proporcional tendrán lo que tienen ahora, y si lo haces más mayoritario, excepto los nacionalistas pequeños, el resto posiblemente saquen más escaños. Es verdad que con un sistema más mayoritario igual perdían algo de influencia, pero como habría más mayorías absolutas es más difícil que influyeran. Con casi cualquier sistema razonable van a tener lo mismo.

IU, por ejemplo, es enormemente sensible al sistema electoral. Con unos sistemas tiene muchos diputados y con otros está fuera, pero hay partidos que no. De hecho, la leyenda de la sorbrerepresentación de los nacionalistas se hace siempre comparándolo con IU o UPyD, que son partidos que no tienen nada que ver.

De las deficiencias del sistema electoral se lleva hablando muchos años, pero no ha prosperado ninguna reforma, ¿por qué? ¿Porque beneficiaba a PP y PSOE?

El sistema ha beneficiado más al PP que al PSOE, pero les ha beneficiado a ambos lo suficiente como para no querer mover las aguas. Pero no es raro, los sistemas electorales, por lo general, cuando se cambian suele ser porque ha habido algún tipo de crisis fuerte. El sistema actual ha funcionado relativamente bien, pero evidentemente los partidos minoritarios se lamentan de que no sea más proporcional. Pero no es obligatorio que sea más proporcional, es una opción.

No es un sistema que haya rendido mal, es un sistema peculiar porque lo que hace es que a las minorías les da voz pero no voto. Si tienes un partido como IU con el 2% de los votos, te va a dar algún escaño para que estés en el parlamento, pero no peso.

Pero el sistema nunca ha excluido a un partido. Me parece que al partido mayor que ha excluido tenía el 1,2 % de los votos nacionales. Es decir, cuando un partido se queda fuera es porque es muy pequeño. Pero las minorías sí que tienen poco peso, porque tienes que tener un 8 o un 10% de los votos para empezar a contar, y un 15 para tener acceso al Gobierno.

Cuando haya gobierno y la legislatura eche a andar, ¿creen que se planteará una reforma de la ley electoral?

Antes de las elecciones de diciembre parecía más probable. Pero gracias al actual sistema, o al que nosotros proponemos, existe Unidos Podemos. Si no eso sería ahora mismo cuatro partidos. Si el sistema electoral fuese el que proponen la mayoría de esos partidos, seguramente esa coalición serían tres o cuatro etiquetas distintas. Yo no tengo claro que les convenga ahora liberarse de la atadura que impone el sistema, y más si esto les ayuda a que ganen las elecciones, o al menos que ganen en la izquierda.

Antes, tanto Podemos como Ciudadanos estaban comprometidos con la reforma del sistema electoral, y como cualquiera de los dos tenía que estar en el Gobierno, yo esperaba que por lo menos hubiera un debate. Ahora no estoy tan seguro de que no se posponga.

¿El PP tendrá algo incentivo para apoyar una reforma del sistema electoral?

Ninguno. El PP es el que mejor está con este sistema electoral. Manteniendo este sistema electoral tienen muchas esperanzas de mantenerse como un partido dominante, es muy difícil que los competidores le sustituyan. Sería bueno que hubiese un acuerdo entre todos los partidos, pero en principio el PP sólo se sumaría a ese acuerdo si ve que todo el mundo ya está en él, para tratar de obtener alguna contrapartida. Pero va a ser el último en moverse.

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