Opinión y blogs

eldiario.es

¿Y la brecha entre centros públicos y privados en PISA 2015?

En España el debate sobre la inequidad que genera la segmentación del mercado escolar entre centros públicos y los de titularidad privada (privados y concertados) es bastante abultado. Conviene, por esta razón, incluirlo de forma prioritaria dentro de las reflexiones que las muestras españolas de PISA 2015 van a facilitar en los próximos meses.

En este post, escrito a vuelapluma justo tras la publicación de los microdatos por parte de la OCDE, se dan algunas noticias que permiten revisar el debate sobre la titularidad de los centros con datos actualizados.

 

Seguir leyendo »

La reforma constitucional que no llega

26 Comentarios

El Tribunal Constitucional

La Constitución Española cumple este martes 38 años. Y lo hace en un tiempo nuevo en el que el multipartidismo ha sacudido el escenario político español. Entre los múltiples debates que se abren en la nueva legislatura, la reforma de la Constitución será uno de ellos. De hecho, tres de los cuatro partidos de ámbito estatal recogían en sus programas de las pasadas elecciones diversas modificaciones constitucionales. ¿Puede ser este el momento de la reforma constitucional?

En primer lugar, es necesario decir que la reforma constitucional es una cuestión que ya forma parte de las preferencias de los ciudadanos. El último dato disponible en los barómetros del CIS es de 2012, en medio de la crisis política y de representación, cuando casi un 60% de los ciudadanos consideraban que había que reformar la Carta Magna. Estos son tres veces más que el número de ciudadanos que cree que la Constitución debe permanecer como está (ver un análisis más detallado aquí).

 

Seguir leyendo »

Fútbol y política

21 Comentarios

Imagen de archivo del Camp Nou durante una movilización independentista con motivo de la Diada

El deporte y la política están estrechamente relacionados. El campeonato mundial de ajedrez entre Fischer y Spassky en 1972 o la copa del mundo de rugby en Sudáfrica en 1995 son buena prueba de ello. A pocos días para que se dispute el Madrid-Barça, en este post nos preguntamos qué saben las ciencias sociales sobre la relación entre fútbol y política. La investigación existente se ha fijado en dos grandes temas: en qué medida el régimen político (esto es, que un país sea democracia o dictadura) afecta a las competiciones de fútbol nacionales e internacionales y cuál es la relación entre la ideología (izquierda y derecha) y el apoyo a determinados equipos.

En el primer caso, un reciente artículo de Lago, Lago y Lago ( aquí)

publicado en la revista estadounidense Social Science Quarterly analiza la influencia del régimen político en la hegemonía de un determinado equipo de fútbol en la liga nacional. Usando una muestra de casi 2.000 ligas nacionales en más de cuarenta países europeos entre 1950 y 2011, los autores analizan hasta qué punto las ligas están dominadas por un mismo equipo en mayor medida en las dictaduras que en las democracias. El trabajo aborda, por tanto, ese lugar común que señala que en las dictaduras hay un “equipo del régimen”, una idea que de manera intuitiva encaja con los excelentes resultados de algunos equipos en países comunistas como Bulgaria o Checoslovaquia o el Real Madrid en la España de Franco. Los hallazgos del artículo son dos: (1) en las dictaduras el dominio de un determinado equipo es mucho mayor que en las democracias y (2) en los trece países que, en la muestra, han experimentado transiciones a la democracia desde 1950 (como España, Portugal o Grecia, entre otros), ninguno de los equipos que dominaban la liga durante la dictadura continuó haciéndolo en democracia. El argumento de los autores es que las transiciones a la democracia impulsan una mayor competitividad en las ligas de fútbol. Por un lado, la “manipulación política” del fútbol decrece con la democratización. La evidencia de los países comunistas es muy ilustrativa en este sentido. Por otro, con la llegada de la democracia, el modus operandi del capitalismo es progresivamente adoptado por los equipos de fútbol: la liberalización económica socava el dominio monopolístico de determinados equipos y fomenta la competición.

Seguir leyendo »

¿Cuáles son hoy las claves del malestar político?

El rey Felipe VI durante la apertura solemne de la XII legislatura, el pasado 17 de noviembre/ EFE

Al igual que 2008 fue, a nivel internacional, el año del crack económico con la caída de Lehman Brothers como “hito”, 2016 podría ser recordado como el año del inicio del crack político con el triunfo del Brexit en el Reino Unido y la victoria de Donald Trump en Estados Unidos. Ocho años después de que estallara la crisis económica mundial más grave desde 1929, se acumula la evidencia de que ha derivado en una crisis política cuya causa es un acuciante malestar social que se traduce en un voto de castigo a los representantes del orden económico y político establecido, mientras cotizan al alza movimientos, partidos y candidatos que, aunque de diferente signo ideológico, comparten un discurso anti-establishment. Todo ello en un momento en el que en el ámbito europeo se daba por superada la recesión y se esperaba la vuelta a la normalidad política, con el mensaje de que las bases de la (nueva) prosperidad ya están puestas.

El descontento político, materializado en el descenso de la satisfacción ciudadana con el funcionamiento de la democracia y la desconfianza hacia las élites y las instituciones, es un fenómeno visible y extendido en muchos países. Pero ese descontento también tiene peculiaridades en función del contexto de cada país.

En el caso de España, encontramos que, en los últimos años, ha estado muy presente el debate sobre el desprestigio institucional, la desconfianza de la ciudadanía en la clase política y la preocupación social por la corrupción. Ingredientes que han llevado a que la regeneración democrática se haya convertido en un recurrente llamamiento político y social.

Seguir leyendo »

Cuando la autonomía universitaria produce monstruos

«Esos tíos han estado en esta mesa babeando, y son titulares porque Javier Ramos ha permitido que lo sean, y tenían que besarle el culo [...] y son unos mierdas y unos desagradecidos, ¡y Manuel Arrayás es un hijo de la gran puta, hijo de la gran puta, Antonio! Y si pudiera me lo cargaba» «Pasarán cosas, cosas muy desagradables que ni tú ni yo queremos que pasen. Lo que yo quiero es que David pare de una puta vez»

                         (Fernando Suárez, vicerrector en campaña, 2012)

"El rector solo se debe a su comunidad universitaria"

Seguir leyendo »

El optimismo de los inmigrantes

La incorporación de los inmigrantes en sus sociedades de acogida es uno de esos espacios de debate en los que se ven exuberantes prejuicios y lugares comunes basados en pensamientos apriorísticos que van del ‘buenismo’ al alarmismo sin apenas contacto con la realidad.

Uno de estos prejuicios es que los inmigrantes y sus hijos padecen contagiosos patrones de desventaja educativa, lo que azuza la fobia contra los centros escolares en los que se concentran. Con el fin de desmontar en lo posible parte de este mito, hablaré de lo que los sociólogos han llamado la “paradoja del optimismo inmigrante”.

La paradoja describe el hecho de que los estudiantes de origen inmigrante aspiren a carreras educativas más ambiciosas que las que esperan seguir los hijos de los autóctonos de su mismo origen socioeconómico y con un rendimiento escolar comparable. Esta regularidad se ha confirmado en la mayor parte de los países de inmigración (Bélgica, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Suecia…), donde los hijos de los inmigrantes aspiran a carreras educativas más largas y más prestigiosas (la vía académica más que la profesionalizante cuando existe tracking), que las de los hijos de autóctonos con quienes son comparables. España no es una excepción. Podemos utilizar datos representativos de nuestros estudiantes de secundaria para describir su aspiración de graduarse en la universidad. La Figura 1 compara las de los hijos de inmigrantes y autóctonos en función de su éxito escolar (medido, por ejemplo, a través de las puntuaciones en matemáticas).

Seguir leyendo »

¿Funcionará el nuevo Gobierno en minoría de Mariano Rajoy?

El sábado 29 de octubre el Congreso de los Diputados eligió a un nuevo presidente del gobierno: Mariano Rajoy del Partido Popular. Seguidamente Rajoy formó un gobierno minoritario de un solo partido, acabando con más de diez meses de estancamiento político. La pregunta clave es: ¿será efectivo el nuevo gobierno de Rajoy? Comparado con sus recientes predecesores (ver aquí) el gobierno en minoría de Rajoy está en una posición de negociación partidista más débil. Sin embargo, tiene poderes institucionales para marcar y controlar la agenda política y se enfrenta a una oposición dividida y a un Partido Socialista que no quiere elecciones a corto plazo, todo lo cual juega a favor del Gobierno.

En España no son excepcionales los gobiernos en minoría, entendidos como un gobierno que se compone por ministros provenientes de uno o más partidos políticos y que los parlamentarios de dicho partido o partidos no cuentan con una mayoría absoluta (50% + 1) de escaños en el parlamento. De hecho, en España, cuatro de los seis gobiernos anteriores fueron minoritarios, todos de un único partido, y España se halla entre los países europeos con mayor frecuencia de gobiernos minoritarios.

Centrándonos en su posición de negociación partidista, el gobierno de Rajoy tiene menos escaños en el Congreso de los Diputados que cualquiera de los gobiernos minoritarios en España desde la transición a la democracia. El Partido Popular eligió 137 diputados (39%) en una cámara de 350 escaños. En comparación, los gobiernos minoritarios anteriores tuvieron entre 156 (45%) y 169 (48%) escaños. El gobierno ha firmado acuerdos de apoyos con Ciudadanos y Coalición Canaria , los cuales, si se mantienen, proporcionan 170 votos al Gobierno, aun así por debajo de la mayoría absoluta de 176.

Seguir leyendo »

El apoyo a los derechos civiles ante el auge de la democracia iliberal

Francia lleva desde el 14 de Noviembre de 2015 en estado de emergencia y anunció esta semana una nueva prórroga a esta medida excepcional que permite hacer registros y arrestos domiciliarios sin orden judicial. En el último año se han producido ya unos 4000 registros y 500 arrestos sin que las personas afectadas estuvieran formalmente acusadas de nada. El prolongado estado de emergencia francés se enmarca dentro de una erosión generalizada del modelo de democracia liberal. En un artículo premonitorio, Fareed Zakaria definía las 'democracias iliberales' como aquellos regímenes electos que ignoran los límites constitucionales a los poderes públicos y privan a sus ciudadanos de derechos y libertades básicas. Viktor Orban recuperó el término después de que Angela Merkel recriminara a Hungría el asalto a las libertades básicas. Otros presidentes como los de Rusia, Polonia y ahora EEUU, así como partidos populistas de derechas en toda Europa, defienden la combinación de elecciones y un uso más discrecional del poder.

Desgraciadamente, todo apunta a que éste fenómeno aumentará en los próximos años. Incapaces de generar crecimiento económico y repartirlo de manera equitativa, los políticos tienen incentivos a movilizar en contra de enemigos internos y externos y apelar a la defensa de la identidad grupal. La consecuencia directa es el recorte de derechos y libertades dirigido sobretodo contra minorías, disidentes y medios de comunicación. En este contexto, será fundamental entender la opinión pública sobre este tema.

Por ahora existen pocos datos. Las principales encuestas nacionales e internacionales apenas contienen preguntas específicas o, cuando existen, sus formulaciones inducen sesgo de deseabilidad social. En este post uso datos nuevos de una encuesta online (con cuotas de edad, sexo, educación y provincia) realizada en Cataluña que usa la técnica de viñetas experimentales. Los entrevistados reciben descripciones ligeramente diferentes de una misma situación y a continuación se les pregunta su opinión.[1]

Seguir leyendo »

De la polarización partidista a la discriminación política

Donald Trump.

Uno de los argumentos que han sido empleados para tratar de explicar la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos es la creciente  polarización partidista que se viene produciendo en este país. En este sentido, la  lealtad al propio partido político (y el rechazo al contrario) ha podido ser más importante para el votante que el candidato que cada partido ponía en liza. El partidismo ( partyism) ha sido recientemente definido como la hostilidad o el prejuicio que se da entre los votantes o simpatizantes de diferentes partidos políticos. En los Estados Unidos, la  antipatía entre republicanos y demócratas ha alcanzado los niveles más altos de las últimas dos décadas, llegando a tener efectos en aspectos de la vida cotidiana que, en principio, poco tendrían que ver con la política.

Por ejemplo, una mayoría de personas prefiere vivir en un lugar donde la mayoría de gente comparta sus ideas políticas. Del mismo modo, una de cada cuatro personas que se definen como claramente liberales o claramente conservadoras se sentiría mal si un familiar se casara con alguien que no tuviera su ideología. Pero, más allá de estos datos generales, ¿qué evidencia académica tenemos acerca del partidismo en los EEUU?, y, ¿se trata sólo de un fenómeno estadounidense o podríamos extrapolarlo a otros sistemas políticos? Con esta entrada trataremos de dar algunas respuestas a estas dos preguntas.

En los últimos años, los politólogos Shanto Iyengar y Sean Westwood han realizado  varios estudios experimentales donde ponen a prueba la hipótesis del partidismo en la sociedad estadounidense. Uno de sus experimentos utiliza el denominado " juego de la confianza", un juego experimental en el que participan dos jugadores (A y B). El jugador A tiene asignados inicialmente 10 dólares y tiene que decidir cuántos de estos 10 dólares envía al jugador B. Cualquier cantidad que envíe es entonces multiplicada por tres. El jugador B, finalmente, tiene que decidir cuánto dinero devuelve a A. Así, por ejemplo, si A envía 5 dólares a B, este recibirá 15, y de esos 15 tiene que decidir cuánto envía de vuelta a A. De modo que el dinero que A envíe a B mediría el grado de confianza que tendría en B (es decir, el grado en el que A se fía de que B le devuelva parte del dinero entregado).

Seguir leyendo »

Cuatro propuestas para mejorar las elecciones en Estados Unidos

Un grupo de votantes en un centro de votación de Brooklyn, este 8 de noviembre de 2016 / AP-GTRES

Se ha escrito mucho sobre las elecciones en los Estados Unidos. Hemos leído sobre Clinton, Trump, las encuestas, la campaña, las barbaridades que se han dicho… etc. Se ha escrito menos sobre qué funciona bien o mal en la política de ese país. Hace unas semanas pude escuchar un podcast de Freakonomics radio en el que se entrevistaba a una serie de políticos, académicos, expertos y periodistas en cuestiones político-electorales de dicho país. La pregunta que se les hacía era muy simple: ¿Qué practica/comportamiento político-electoral merece morir?

La pregunta es más que relevante. Comparemos las siguientes cifras. El American National Election Study –el estudio demoscópico de referencia entre los investigadores– de 1958 mostraba que un 73% de los americanos –utilizo este término junto el de estadounidense de forma equivalente– confiaban en su gobierno siempre o casi siempre. En 2015, el porcentaje era del 19%. A continuación, y a partir de dicho programa de radio, voy a presentar y comentar algunas de las muchas propuestas que ahí se presentan y se pueden implementar en Estados Unidos. Prácticamente a coste cero. Algunas, se podrían trasladar a Europa.

Seguir leyendo »