eldiario.es

Economía colaborativa. Datos comparados

Ya estamos inmersos en los meses de vacaciones, y los que tienen la suerte de tomarse unos días para descansar fuera de casa lo más probable es que en algún momento interactúen con plataformas de economía colaborativa.

 Cada vez es más frecuente acudir a un mercado de viviendas para alquilar o intercambiar pisos con un desconocido, viajar en un coche compartido, coordinar la compra de billetes de tren con tarifas más baratas u organizar paseos turísticos con locales dispuestos a enseñarnos las maravillas de sus pueblos o ciudades. Aunque lo cierto es que durante el resto del año también hacemos uso de estas plataformas. Lo hacemos cuando consultamos Wikipedia, o cuando la gente decide compartir oficina, buscar financiación para proyectos, encontrar aparcamiento, hacer un curso online, o comprar alimentos. Y lo haremos aún con mayor frecuencia en el futuro, en ámbitos como el de la salud –como usuarios de hospitales que comparten equipamiento sanitario– o de las administraciones públicas.

 La “economía colaborativa” es un forma de referirnos a varios tipos de modos de producción y consumo entre individuos de una comunidad con o sin fines de lucro fundamentalmente a través de las nuevas tecnologías de información y de estructuras menos jerárquicas que las presentes en los modelos de negocio tradicional. Su crecimiento en los últimos años es incontestable. Según datos del portal www.web-strategist.com publicados en el  informe del la CNMC en marzo de este año, la inversión mundial anual en plataformas de economía colaborativa se habría multiplicado por siete solo entre 2013 y 2015, pasando de cerca de 1800 millones de dólares a cerca de 13000 millones de dólares (Ver Gráfico 1).

Seguir leyendo »

La política del 'zasca'

Hace pocas semanas me invitaron a una tertulia televisiva en “prime time” para analizar las elecciones generales. La tertulia estaba compuesta por expertos de distintos campos y estuvo marcada por la cortesía, el respeto y la discrepancia constructiva. En ningún momento se elevó la voz, no se interrumpió, no hubo aspavientos, se respetaron turnos y, lo más importante, las réplicas se produjeron tras una escucha activa. Poco rato después, en ese mismo programa, me encontré en medio de otra tertulia con un tono diametralmente opuesto. En esta segunda tertulia imperó la arrogancia, la interrupción como norma y el placer de discrepar por discrepar, incluso antes de saber los argumentos del contertulio.

Ambas tertulias se produjeron en prime time, en el mismo programa y en la misma cadena, pero su tono fue radicalmente opuesto. Tal contraste entre estos dos debates me hizo recordar las recientes investigaciones de la politóloga de la Universidad de Pensilvania, Diana Mutz, sobre esta cuestión. En su libro “In-Your-Face Politics”  (que déjenme que traduzca con cierta libertad como la política del “zasca”), Mutz intenta estudiar qué efectos tienen los debates broncos y de dudosos modales sobre la opinión pública. Para ello, grabó dos debates políticos con actores que fingían ser dos candidatos al Congreso norteamericano por un distrito de Indiana. Los dos debates eran exactamente iguales en el contenido, pero uno con un tono cordial y civilizado y el otro con un tono “zasca” (gritos, interrupciones, aspavientos, … y con planos más cerrados de los tertulianos). Posteriormente, pidió a un grupo de personas que vieran el debate “civilizado” y a otro grupo de personas el debate “zasca” con el fin de comparar qué efectos distintos tenía en cada uno de los grupos.  Con este experimento, Mutz pudo corroborar empíricamente algunas de las intuiciones que tenemos sobre los efectos de este tipo de debates de bajos modales.

En primer lugar, sus experimentos mostraron que la política del “zasca” consigue activar emocionalmente a la audiencia. Los debates airados y groseros consiguen atraer la atención y poner en estado de alerta a quien lo está viendo. Al provocar una mayor excitación y atención de la audiencia, este tipo de formato también ayuda a que la gente recuerde con mayor facilidad las posiciones políticas que cada contertulio defiende. Así, el tono bronco en las tertulias parece ser la mejor estrategia para atraer la atención y hacer que el mensaje penetre más fácilmente entre la audiencia.

Seguir leyendo »

La vida ‘civil’ para un expresidente

Tony Blair dejó Downing Street y empezó a trabajar para JP Morgan Chase por algo más de dos millones de libras al año. George W. Bush se une al grupo Carlyle. Uno de los anteriores primeros ministros canadienses, Brian Mulroney, empezó a trabajar para Ogilvy Renault. En Australia, Bob Hawke- que llevó al partido laborista a un record histórico de tres victorias seguidas- después de su paso por la política vendía terrenos a inversores chinos. A nivel patrio, Aznar se incorporó al imperio de News International de Rupert Murdoch, mientras que Felipe González fue consejero en Gas Natural.

El profesor de la universidad Federico II de Nápoles Fortunato Musella ha recopilado las trayectorias de 290 primeros ministros y 151 presidentes después de dejar sus cargos. Lo ha hecho recogiendo datos de 441 líderes durante el periodo 1989-2011 en 78 democracias, cubriendo todo el mundo.

Es interesante el contraste con las trayectorias previas. La ruta hacia el poder que siguen los políticos es interesante. Ya a finales de los setenta, Dogan había estudiado las carreras de más de 1000 ministros y su conclusión fue que no sólo muchos de ellos habían pasado mucho tiempo en el Parlamento, sino que habían dedicado una parte muy sustantiva de su tiempo en actividades políticas o parapolíticas (eg. trabajando para otros ministros). El camino para llegar a ser presidente solía pasar por varios cargos y responsabilidades anteriores hasta llegar a la cúspide. Esto hacía que a) los presidentes de gobierno fueran personas mayores; b) apenas hubieran externos al juego político: prácticamente todos habían pasado por actividades institucionales y/o políticas. En este contexto, era extrañ que hubiera personas que venían del mundo de los negocios.

Seguir leyendo »

Tres mitos sobre las protestas en España

Hace casi dos meses se cumplía el quinto aniversario del inicio de las movilizaciones del 15M. El 15 de mayo de 2011, pocos días antes de la celebración de unos comicios municipales (y autonómicos en trece Comunidades), algunas organizaciones de la sociedad civil reunieron en el centro de Madrid a varios cientos de manifestantes bajo los lemas «No nos representan» y «No somos mercancía en manos de políticos y banqueros». Tras la protesta, hubo una carga policial. Gracias a la difusión de información a través de redes sociales, manifestantes y cientos de simpatizantes adicionales convergieron en Puerta del Sol. De este modo, una campaña de protesta no partidista se extendió por la mayoría de capitales de provincia españolas en menos de 24 horas, organizada en asambleas públicas, abiertas y populares, con comisiones específicas que facilitaban la participación directa ciudadana. Estas movilizaciones han contado con un gran respaldo popular.

Aunque los eventos de protesta directamente vinculados al 15M han significado un punto de no retorno en el ámbito de la protesta española, conviene, no obstante, interpretarlos en su justa medida. Una perspectiva longitudinal permite arrojar luz sobre las dinámicas de lo que, en realidad, ha sido un ciclo de contienda social mucho más complejo e irregular con variables estrategias, actores e interacciones y multitud de frentes abiertos en la acción colectiva contenciosa: anti-desahucios, mareas sectoriales, movimientos urbanos, huelgas, etc. De hecho, el análisis de datos sobre eventos de protesta aquí aportados permite desmontar algunos falsos mitos acerca de la evolución reciente de las protestas en España, en un contexto marcado por la recesión, las políticas de austeridad y la crisis de legitimidad política.

Mito número 1: el 15M ha supuesto el punto álgido de las protestas. Si bien es cierto que ha supuesto un punto de inflexión, los meses y años inmediatamente posteriores estuvieron marcados por unos niveles de contestación muchos más elevados que los de mayo de 2011. En los siguientes gráficos podemos ver la evolución mensual del número de eventos de protesta en España y sus participantes entre 2007 y 2015 (más detalles sobre los indicadores, más abajo en los apéndices). Como se puede comprobar, el 15M ha sido un desencadenante, un facilitador clave de un pico de protestas que se mantiene hasta bien entrado 2013, cuando comienza la desmovilización.

Seguir leyendo »

¿Nos gobiernan las élites? La educación de los políticos locales en España

A raíz de los resultados del Brexit se ha hablado mucho sobre la desconexión entre las élites políticas y la mayoría de la población, quienes supuestamente viven en mundos paralelos marcados por la incomprensión. Una de las posibles causas de esta distancia es que los políticos provienen de círculos sociales exclusivos, a los que se accede a través de instituciones educativas de élite como Eton College, Oxford o Cambridge en Reino Unido o las universidades de la Ivy League en EEUU.

De forma más general, en la mayoría de países la educación facilita el acceso a puestos de poder, ya sea dentro de las empresas, en la Administración o en los partidos políticos. Si nos gobiernan técnicos e intelectuales quienes, por muy buenas intenciones que tengan, no conocen los problemas de la gente de a pie de primera mano, no nos debe extrañar que los ciudadanos no se sientan comprendidos ni representados.

Otro punto de vista muy popular en España, pero opuesto a la acusación anterior, es pintar a los políticos de ignorantes. Si nos gobiernan personas poco formadas sin los saberes técnicos suficientes, quizás no tomen decisiones acertadas, provoquen problemas por su incompetencia y se dejen convencer fácilmente por oportunistas.

Seguir leyendo »

Ojalá los socialdemócratas

Partido elegido por los grupos de identidad ideológica en 2016 según la encuesta pre-electoral del CIS

De acuerdo con la encuesta preelectoral del CIS realizada en mayo, en España solo hay un 7% de adultos que se definen como socialdemócratas, al menos cuando se les ofrece un menú amplio de opciones. Bastantes menos que socialistas, que son el 14,5%, y la categoría más numerosa; y también menos que los conservadores (13%), los liberales (11%) y los progresistas (11%). 

En el sur de Europa, los políticos socialdemócratas han usado de forma habitual la categoría “socialista” para referirse a sí mismos y a sus políticas. Por eso muchas veces escribimos "socialdemócratas", como acabo de hacer, para referirnos a gente que rara vez usa el término, aunque lo empleamos correctamente con un criterio denotativo (1). En el norte del continente lo cualitativo -reformista, gradualista, defensor de un Estado del bienestar igualitario, pragmático con respecto al mercado...- tiende a coincidir con lo denotativo, y con la socialdemocracia como nombre común e identidad subjetiva.

Distribución de los votantes españoles en distintos grupos de identidad ideológica según la encuesta pre-electoral del CIS en 2016.

Distribución de los votantes españoles en distintos grupos de identidad ideológica según la encuesta pre-electoral del CIS en 2016.

Seguir leyendo »

¿Qué ha pasado con Unidos Podemos?

El pasado domingo votamos solo seis meses después de las anteriores elecciones. Además de la victoria del PP, más clara de lo esperado, la gran sorpresa de la noche ya no fue la ausencia de sorpasso, sino la caída en votos de la coalición Unidos Podemos frente a lo que Podemos (con sus confluencias) e Izquierda Unida ya sumaron en diciembre.

Una de las hipótesis más comentadas para explicar esta caída es el efecto que ha podido tener la unión con Podemos en los electores de Izquierda Unida. Si echamos la vista atrás, la coalición electoral entre Podemos e IU no parecía muy beneficiosa para retener a los votantes de los primeros. Durante la pasada legislatura, el partido de Alberto Garzón consiguió muchas adhesiones (demoscópicas) provenientes del Podemos. Entonces algunas estimaciones le otorgaban tres escaños más de los que obtuvo el 20D una cifra inferior a los que se esperaba que perdería Podemos. La coalición con IU generó gran desafección en una porción de los votantes de IU. Las encuestas mostraban tasas de fidelidad de incluso el 50-60% e importantes transferencias hacia el PSOE. Este descontento era particularmente presente entre las mujeres de IU, las cuales suspendían a Pablo Iglesias y tenías una tasa de lealtad inferiores al 50%.

Además, muchos votantes de Izquierda Unida eran explícitamente muy hostiles hacia Podemos. En la pasada encuesta preelectoral del CIS, se preguntaba a los votantes de Izquierda Unida cuál era la probabilidad de 0 a 10 de que votaran alguna vez a Podemos. Más del 70% declaraba una probabilidad de 5 o menos (un 35% decían que la probabilidad era cero). Obviamente, algunos de estos votantes seguirían votando a Unidos Podemos porque la coalición contenía a su propio partido, pero esta hostilidad tan evidente es un factor que hemos podido dar poca importancia durante el período pre-electoral. Ignacio Sánchez-Cuenca muestra, además, en este artículo  que la caída de Unidos Podemos ha sido más grande allá donde Izquierda Unida había obtenido mejores resultados en diciembre. Parece evidente que, al final, uno más uno no ha sido dos en términos electorales.

Seguir leyendo »

La mejor encuesta son las urnas… del 20D

El título es un poco exagerado, pero no tanto. Si tomamos como medida de acierto el número de puntos que se desvía la predicción de una encuesta para las cuatro primeras candidaturas, entonces, si alguien hubiera publicado como si fuera una encuesta el resultado de diciembre de 2015 – desviándose con ello en ocho puntos- habría hecho una predicción mejor que la media de las 20 encuestas que se publicaron en la última semana (del 13 al 20 de junio), que tiene 9,8 puntos de error total. Es más, las urnas de diciembre habrían quedado a la par que la cuarta mejor predicción de las veinte, y a poca distancia de la cabeza. También habría hecho mejor papel que la del CIS, publicada el 9 de junio, y que la gran mayoría de las publicadas antes.

Inercia de diciembre, CIS, y última semana de encuestas...

Inercia de diciembre, CIS, y última semana de encuestas...

En realidad, la media de las últimas encuestas publicadas en España se parece mucho a la encuesta del CIS, publicada unos días antes, aunque su trabajo de campo fue bastante anterior, del 4 al 22 de mayo. ¿Será que no hubo cambios en las semanas siguientes, es decir, durante la campaña? Es posible, pero poco probable.

Seguir leyendo »

Ciudadanos podría estar teniendo problemas para movilizar a su electorado

¿Hay una relación sistemática entre el cambio en la participación a las 14 horas y el apoyo a cada partido el 20D? Si miramos la correlación entre la diferencia de participación y el porcentaje de apoyos en cada municipio el 20D, observamos lo que ya se ha mencionado por muchos medios: los incrementos mayores de participación tienden a darse en aquellos municipios donde PP y, sobre todo, PSOE, obtuvieron mejores resultados. 

gráfico 1

Sin embargo, buena parte de esa relación podría deberse a que las pautas de participación se deben a patrones generalizados de cada provincia, debidos a causas meteorológicas. Si en Jaén todos votan más y en la de Guipúzcoa menos, encontraremos una relación entre los partidos exitosos en Jaén y la participación, pero no se concluye que en el conjunto del país se estén movilizando más los votantes de los partidos exitosos en Jaén.

Seguir leyendo »

El bipartidismo ha muerto: ¿a dónde vamos?

Sandra León: En esta ocasión parece que las encuestas auguran un paso más en la crisis del bipartidismo, relegando al PSOE a tercera fuerza política. ¿Tú crees que realmente estamos ante el fin del bipartidismo o se trata de una crisis pasajera?

Lluis Orriols: Existen indicios de que efectivamente el bipartidismo se fue para no volver, al menos a corto o medio plazo. Los nuevos partidos se están consolidado y muy particularmente Podemos. Los vínculos entre Podemos y sus votantes son cada vez menos de tipo carismático y más de tipo programático o ideológico. El hecho de que su éxito electoral dependa cada vez menos de su líder es, creo, una muy buena noticia para los podemitas, pues eso sin duda les garantiza una mayor estabilidad y continuidad en el tiempo.

La supervivencia de los nuevos partidos también está en cierto modo garantizada por el conflicto generacional que se ha instalado en nuestro país en los últimos años. Si bien en las elecciones generales de 2011 jóvenes y mayores no votaron de forma muy distinta, hoy el mercado electoral está claramente segmentado según la edad. Mientras la mayoría de los jóvenes han dado la espalda a los partidos tradicionales, los mayores de 65 años siguen viviendo bajo la lógica del bipartidismo. No veo fácil que el PP y PSOE puedan recuperar ese voto joven que ya se está socializando bajo otra realidad política.

Seguir leyendo »

sobre este blog

Piedras de Papel

Piedras de papel es un blog en el que un grupo de sociólogos y politólogos tratamos de dar una visión rigurosa sobre las cuestiones de actualidad. Nuestras herramientas son el análisis de datos, los hechos contrastados y los argumentos abiertos a la crítica.

Autores:

Aina Gallego - @ainagallego

Alberto Penadés - @AlbertoPenades

Amparo González Ferrer - @orapmagon

Ferran Martínez i Coma

Héctor Cebolla - @hcebolla

Ignacio Jurado - @ignaciojurado

José Fernández-Albertos - @jfalbertos 

Leire Salazar

Lluís Orriols - @lluisorriols

Marta Romero - @romercruzm

Sandra León - @sandraleon_

Sebastián Lavezzolo  - @SB_Lavezzolo

Víctor Lapuente Giné - @VictorLapuente

- PUBLICIDAD -

Recibe nuestros boletines

Se produjo un error, inténtalo más tarde

Muchas gracias

- PUBLICIDAD -
- PUBLICIDAD -
- PUBLICIDAD -