España relativiza las amenazas de Trump y se prepara para el coste de la guerra
Otra guerra. Después de Ucrania vino Gaza y, tras Gaza, ahora Irán. Las consecuencias de este nuevo foco de violencia son aún más impredecibles que los dos grandes conflictos que lo precedieron y que sacuden el orden internacional desde hace cuatro años, cuando empezó la invasión rusa de la que aún se defienden los ucranianos. El ataque unilateral iniciado hace justo una semana por los ejércitos de Donald Trump y Benjamin Netanyahu agita el avispero de Oriente Próximo, donde las bombas y las agresiones cruzadas se expanden por el mapa con el paso de los días. Y desde España, convertido ya en referente europeo de oposición a la deriva trumpista, Pedro Sánchez alerta del coste que tendrá esta dinámica belicista.
“Esta guerra en Irán es un extraordinario error que vamos a pagar. De hecho, ya se están pagando las consecuencias en el alza del precio del petróleo y del precio del gas”, advirtió el presidente del Gobierno este viernes durante su comparecencia en la Cumbre Hispano-Portuguesa. Como ocurrió con la guerra de Ucrania, la previsión de Ejecutivo es que, para paliar esos efectos económicos del conflicto en Oriente Próximo, sean necesarias políticas de compensación a la ciudadanía más afectada por la posible inflación energética. Y el presidente dio garantías de que hay voluntad y recursos para ello.
“Tenemos margen financiero para articular medidas de compensación”, aseguró antes de explicar que, por el momento, los equipos económicos del Gobierno hacen balance de la evolución de los acontecimientos para concretar las necesidades de actuación. “Este es un Gobierno contrastado ante las crisis. En la pandemia ya movilizamos 117.000 millones de euros para ERTES, ayudas a autónomos o avales a empresas. Con la guerra de Ucrania y la inflación que supuso, 45.000 millones. Y hora, con las últimas borrascas, 7.000 millones. Estamos siguiendo la situación en pleno contacto con los agentes sociales para ver las consecuencias económicas de esta guerra”.
Sobre las amenazas explícitas de Donald Trump a la economía española, Sánchez volvió a responder que el temor a represalias no le hará variar el rumbo. “Están los principios, los valores y el respeto al derecho internacional por encima de cualquier otra consideración. Así que absoluta tranquilidad”, dijo, para atemperar también el miedo a un hipotético castigo comercial de Estados Unidos. Y lanzó un mensaje a la ciudadanía sobre las turbulencias que están por venir. “Quiero dejar algo claro: lo que está sucediendo en sus bolsillos nada tiene que ver con decisiones del Gobierno de España, sino con una guerra ilegal que va a traer mucho dolor, sufrimiento e inestabilidad, y que vamos a tener que pagar entre todos”.
Los movimientos en el Gobierno se han sucedido en los últimos siete días en busca de la preparación de un paquete de ayudas económicas que poder impulsar con el apoyo del Congreso para paliar los efectos de esta nueva crisis. En esa línea, ya este jueves la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, citó a los líderes de los agentes sociales para abordar la situación de empresas y trabajadores ante la guerra iniciada en Oriente Medio. El encuentro, del que se desmarcó el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, por problemas “de agenda”, sirvió para adquirir el compromiso de crear una mesa de monitorización sobre cómo afecta esta crisis internacional a la economía y al tejido productivo en España.
Un “mensaje de tranquilidad”
Tras la reunión, Yolanda Díaz compareció para mandar también un “mensaje de tranquilidad” a las trabajadoras, las empresas y los autónomos del país. “Lo que estamos haciendo simplemente es prepararnos”, explicó la vicepresidenta. Por el momento, la primera consecuencia inmediata de este conflicto internacional en España ha sido el aumento repentino de los precios del petróleo y del gas, que ya ha repercutido a los ciudadanos y las empresas en tiempo récord, especialmente en lo que referente al precio de la gasolina.
También se ha comprometido a una actuación a la altura de las circunstancias el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, que esta semana aludió igualmente a un seguimiento de los posibles efectos económicos del ataque y de la reacción de los mercados para actuar cuanto antes. “Vamos a ver hasta qué punto afecta a la economía y a las empresas y responderemos en consecuencia”, dijo en una entrevista en la Cadena SER en la que citó el precedente de la respuesta del Gobierno al ataque de Rusia a Ucrania en 2022.
Como repite el conjunto del Gobierno en público y en privado, el titular de Economía también pide relativizar la gravedad de las amenazas de Trump como castigo al desmarque de España en la guerra ilegal de Irán. “No hemos tenido ocasión de hablar con ellos [el Gobierno de Estados Unidos], pero quiero lanzar un mensaje de tranquilidad: más allá de estas declaraciones, no hay ninguna actuación encima de la mesa”, subrayó Cuerpo, que recordó además la robustez de las relaciones entre ambos países. “Hay enormes intereses cruzados de empresas españolas en Estados Unidos, pero también al revés, de empresas estadounidenses en España. Son lazos comerciales y de inversión que se han forjado en décadas intensas y en esto es en lo que tenemos que seguir trabajando, en reforzar estos lazos”.
En la Moncloa, donde asisten con una cierta sensación de victoria a la suma de apoyos recabados durante la última semana y al número de países que han seguido los pasos de España (la última en desmarcarse de Estados Unidos ha sido la Italia de Giorgia Meloni), esperan ahora que el devenir de la guerra y sus consecuencias hagan modular a la Casa Blanca su retórica hacia sus propios socios de la OTAN.
“Creemos en un atlantismo basado en reglas, en orden, en lealtad y en pie de igualdad. Yo le tengo un enorme respeto a la presidencia de los Estados Unidos y una profunda admiración a la sociedad estadounidense. Pero entre países aliados es bueno ayudar cuando se tiene razón y señalar cuando se está cometiendo un error” dijo este viernes Sánchez, que mantuvo intacta su posición ante los bombardeos aunque rebajara el tono de su crítica a Donald Trump. Al que nunca menciona expresamente, pero del que casi siempre habla.