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Entrevista

Miguel Poveda, tras descubrir los versos inéditos de Lorca: “Necesitamos ahora su sentido de la justicia y la igualdad”

Miguel Poveda en el pasado festival de Málaga

Javier Zurro

21 de abril de 2026 21:41 h

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La carrera de Miguel Poveda como cantante siempre ha estado atravesada por Federico García Lorca. A él le ha dedicado discos, canciones y actuaciones. El poeta de Granada, del que este 2026 se cumplen 90 años de su asesinato, le ha conformado como artista. Y, sin embargo, sentía que no conocía lo que había detrás de la máscara creativa. Pensaba en cómo era Lorca realmente. Con sus amigos, con su familia… Olvidarse del ídolo cultural y centrarse en la persona de a pie. 

Su obsesión por Lorca le ha llevado a seguir sus pasos y perseguirlo por aquellos lugares donde pisó. Aquellos que registró en las fotos que quedan de él. Un viaje que, si España hubiera hecho los deberes, terminaría en la tumba del poeta, esa que no tiene. Miguel Poveda lleva flores a la del padre de Lorca en un gesto que subraya una deuda con la Memoria Histórica. Como decía Leonard Cohen, los españoles deberíamos excavar la tierra con nuestras manos para encontrar a Lorca. Pero no se ha hecho.

Un viaje que ha registrado en Enlorquecido, el documental que ha dirigido y que estrena este 23 de abril. Coincide en el tiempo con el hallazgo que le ha unido para siempre a Lorca, el de unos versos inéditos atribuidos al dramaturgo y que se encontraban en el anverso de una obra adquirida por él.

Documento en cuyo anverso se encontraban los versos inéditos de Lorca

Es inevitable comenzar con ese hallazgo, ¿cómo fue el momento del descubrimiento?

Fíjate que no reconocí que pudiera ser de él porque parece otra letra. Federico no escribía muy bien. Tenía una escritura que era difícil de entender muchas veces, de hecho su madre le reñía por eso. Tenía faltas de ortografía, incluso a veces no se le entendía. Cuando yo le di la vuelta entendí que eran unas notas del poeta Julio José Casal, que era un poeta uruguayo al que él le dedica Gacela de la raíz amarga, el manuscrito. Ya estaba muy emocionado, y me decían que tuviera mucho cuidado porque es una cuartilla de 1933, es un papel muy delicado, y no quise tocarlo mucho. Vino un amigo a casa y se lo enseñé, y le dimos la vuelta y le dije: “Vamos a preguntarle a Pepa Merlo, que es la experta y ha hecho una tesis”. Ella fue la que me dijo: “Esto es de Federico, es un hallazgo, esto ha estado escondido”.

¿Cambia algo respecto a lo que conocemos de él?

Más que cambiar, añade. Es como un Federico que sigue vivo, que sigue regalándonos cosas. Un hombre que fue asesinado y que ha estado tantos años silenciado, sus obras ocultas… Es que algunas de sus obras no salieron hasta bien entrada la democracia. Ya hace tiempo que empieza a normalizarse que Federico está entre nosotros, pero hubo un tiempo en que no, así que cualquier cosa nueva que aparezca es como si siguiera vivo. Como decía [el actor] Ángel Ruiz en El ministerio del tiempo: “Al final no ganaron ellos, gané yo”.

Como artista siempre ha estado atravesado por Lorca, pero en este documental quiere conocer al hombre, ¿nos ha pesado mucho el Lorca artista y hemos dejado de conocer al Lorca persona?

Exacto. Incluso a veces se ha banalizado un poco su figura o se ha usado como si fuese una postal o un souvenir. Otras veces solo se ha potenciado mucho la parte de Federico, el dramaturgo, el poeta. Pero, ¿quién era Federico?, ¿cómo vivía, cómo se sentía, cómo respiraba, cómo veía la vida? 

Hay mucho que hacer, hay mucho que construir y ojalá se encuentren sus restos, su voz... todo lo que aparezca de Federico será oro para esta sociedad

Miguel Poveda Cantante

¿Qué le ha llamado la atención en este viaje?

Su implicación es lo que me ha llamado la atención. Era un hombre que podía ser muy alegre, que era capaz de toda la alegría del mundo y que llenaba el espacio porque todo el mundo hablaba de él. Cuando llegaba Federico ya era el foco de atención. Pero de repente era un Federico que desaparecía, que se ponía triste, que se ausentaba. Y era porque no podía sacar la verdad de sí mismo y necesitaba también ser él mismo en algún momento. De lo que más me llama es su sentido de la justicia, de la igualdad, de defender al desfavorecido, de querer llevar el teatro y la cultura a todos los sitios. Su activismo con el flamenco que era una música tan mal vista. Ese activismo cultural de él y ese amor por el desfavorecido, por la mujer, por el negro, por el gitano, me llama mucho la atención. Me gusta ese ser humano. Es lo que necesitamos ahora.

En el prólogo de La piedra oscura, la obra de Alberto Conejero, Ian Gibson dice que en otro país Lorca tendría decenas de biografías escritas. Es curioso lo poco que se ha abordado también desde la ficción una figura como la suya. 

Y, sin embargo, a veces dicen que “ya están otra vez con Lorca”. Es que “nunca es otra vez” con Lorca. Es que siempre es fundamental reivindicarlo. Y junto a él, que es el poeta o el artista más internacional, a todos los que le acompañaron. Aquellas mujeres que fueron invisibilizadas, asesinadas, torturadas, violadas y que luego, además, no podían firmar siquiera su poesía. Las exiliadas y exiliados. Fue la generación de la amistad, tenían una época dorada y Federico era el símbolo de toda esa generación, así que hay que reivindicarlo. Este país tiene que hacer los deberes y tiene que seguir reivindicando la figura. Ya no desde un lado político. Pero diremos que fue asesinado, siempre lo vamos a decir. No vamos a ponerle otro nombre porque no tiene otro nombre. Pero ya que eso ocurrió, vamos ahora a reconstruir todo aquello que os cargasteis y vamos a hacer que parezca menos daño el daño que ya se hizo.

Hay un momento en el documental en el que va a llevar flores a Federico y se las lleva a la tumba al padre de Federico, porque él sigue bajo tierra. Me acuerdo de Leonard Cohen, que decía que todos los españoles deberíamos cavar con nuestras manos hasta encontrarle…

Más ahora que se están haciendo exhumaciones en la zona y que muchas personas han recuperado los restos de sus familiares. Ahora que se está haciendo y todavía hay familia viva, ¿se podría seguir buscando, no? La única forma que te queda de llevarle flores es honrando a sus padres. Su padre financió sus dos primeros libros, fue muy generoso, ayudó a su hijo y encima acaba enterrado a miles de kilómetros de Granada. O ir a la escultura que hay en la Plaza Santa Ana de Madrid, donde todo el mundo le rinde culto. Porque la gente lo ama, y no solamente en España, en el mundo entero. Por eso reivindico siempre que le pongan una escultura en el centro de Granada, entre las dos aceras donde él vivió siete años, toda su adolescencia. De ahí salió siendo poeta. Entonces hay mucho que hacer, hay mucho que construir y ojalá se encuentren sus restos, su voz... Todo lo que aparezca de Federico será oro para esta sociedad.

Viendo esa escena tan conmovedora me preguntaba si ver eso, ver que no se le puede llevar flores a la gente porque sigue en una cuneta, no sería capaz de cambiar la opinión de aquellos que no lo entienden. 

Ojalá. Pero quien no lo entienda va a tener que ir al médico, porque hay cosas que no tienen ideología. Hay cosas que son de cajón. ¿Quién no quiere llevarle flores a un familiar?, ¿quién no quiere llevarle flores a un artista que ha dado tanto para el país, que nos ha transformado y que nos ha regalado belleza y pautas para caminar por la vida y por el arte? Ojalá que la gente entienda eso como algo normal y necesario.

¿Cómo le ha cambiado visitar todos estos lugares donde estuvo él?

Primero he podido reconstruir un poquito más a Federico. Pensar: “¡Hostia! Aquí lo he visto en fotos en blanco y negro. Él ha estado aquí, en este muro, en esta pared, en este suelo. Él ha existido de verdad”. Aquello me hizo humanizarlo más. Me ha cambiado en el aspecto de que cojo un poco su legado. Las ganas de querer transformar el mundo, de implicarme todavía más para hacer un país mejor, lleno de cultura. Él quería cambiar el país y llevar la educación y la cultura a todos los rincones.

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