La portada de mañana
Acceder
Trump desafía el límite legal para seguir con la guerra sin autorización del Congreso
La IA irrumpe con despidos en el mercado laboral: ¿cuál es su impacto real?
Opinión - 'La banalidad del mal', por Esther Palomera

Los juicios a la corrupción de PP y PSOE marcan el inicio de la campaña andaluza que calibrará el peso de Vox

No fueron ni un año ni dos, sino treinta y siete. Casi cuatro décadas de gobiernos ininterrumpidos del Partido Socialista en la Junta de Andalucía que convirtieron las citas autonómicas con las urnas en una pesadilla constante para la derecha y en un paseo triunfal para la izquierda. Justo las antípodas de la foto fija que ofrece hoy la política andaluza.

El PP de Juanma Moreno no solo aspira a enlazar su tercer mandato consecutivo al frente de la Junta, sino a revalidar una segunda mayoría absoluta que le permita continuar a los mandos de la Comunidad Autónoma más poblada de España con las manos completamente libres. Una hegemonía únicamente amenazada por la ultraderecha de Vox, cuyo peso político el 17 de mayo determinará si los de Feijóo se libran esta vez o no del desgaste de negociaciones de investidura tan lesivas como las de Extremadura o Aragón.

La campaña electoral andaluza arranca, además, en paralelo al desarrollo de los juicios sobre grandes casos de corrupción del PP y el PSOE, como son los escándalos del caso Kitchen y el caso mascarillas, respectivamente. Populares y socialistas se afanan por pasar de puntillas sobre sus propios escándalos para poner el foco en la vía de agua del vecino. Así que en Génova dan por buenas las acusaciones sin pruebas del empresario Víctor Aldama, que habla de financiación ilegal en las filas socialistas, y en Ferraz denuncian que Feijóo es incapaz de romper con la cúpula del PP de Rajoy que desplegó la trama parapolicial.

En ese contexto, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se volcará en las elecciones andaluzas para intentar ayudar en lo que pueda a su barón y amigo Juan Manuel Moreno a retener la mayoría absoluta. El triunfo sería doble: demostrar la fortaleza del ala más posibilista del PP y frenar en seco a Vox y el debate sobre la “prioridad nacional” del que Feijóo y los suyos no son capaces de escapar.

El equipo de Feijóo no ha terminado de diseñar todavía la participación de su jefe en la campaña de Moreno, pero ya se sabe que tendrá una “caravana paralela” a la del presidente de la Junta. La intención: “peinar” el mayor territorio posible. El líder del PP quiere visitar las ocho provincias en las dos semanas de campaña, y coincidirá con Moreno en el acto central, previsto para el 10 de mayo en Málaga

“La gestión es un valor”

Feijóo se centrará en una “defensa de la gestión de Juanma”, apuntan fuentes de la dirección del PP. En Génova creen que el presidente andaluz “tiene un apoyo masivo” a su gestión, y la idea es “contraponerlo” con Pedro Sánchez y María Jesús Montero, a quienes echarán en cara el accidente de Adamuz o el apagón de hace un año. “La gestión es un valor”, apuntan desde su equipo, donde sostienen que evitarán los debates identitarios con Vox. Especialmente lo referido a la “prioridad nacional” pactada en Aragón y Extremadura.

Como ya hizo, sin éxito, en estas dos comunidades y en Castilla y León, Feijóo reclamará una mayoría absoluta para Moreno. “Defenderemos que no necesite acuerdos”, sostienen desde la dirección nacional del PP. “Que pueda gobernar en solitario para no negociar literalidades”, en referencia a la “prioridad nacional”. Una idea firmada por PP y Vox sobre cuya interpretación ambos socios difieren, y mucho.

También Pedro Sánchez tendrá mucha presencia en Andalucía. El presidente del Gobierno ya ha participado en dos mítines de precampaña y arropará a María Jesús Montero cuatro veces más durante la campaña, la primera de ellas en el acto de este viernes en Cártama (Málaga). Así que, en total, tendrá mucha más participación que en las citas electorales de Extremadura, Aragón o Castilla y León.

La andaluza es, en realidad, la cita autonómica de cuantas se han celebrado desde finales de diciembre en la que más se juegan el presidente del Gobierno y su partido. Primero, por la trascendencia política de un territorio como Andalucía, hasta 2019 auténtico bastión socialista. Pero también porque la de María Jesús Montero a la Junta es la candidatura que más podría parecerse a que se presentara el propio Pedro Sánchez: su vicepresidenta primera, su ministra de Hacienda, su vicesecretaria general en Ferraz y una de las personas de su máxima confianza desde que puso un pie en la Moncloa en 2018.

Aunque tanto en el Gobierno como en el partido ya se esmeran en tener preparado el paraguas que les proteja del día después de lo que todo el mundo espera que sea una derrota muy dolorosa, nadie en las filas socialistas es capaz de calibrar aún el impacto que tendrá ese esperado batacazo en la federación del PSOE más numerosa. Lo que sí tiene todo el mundo claro, sin embargo, es que sea cual sea ese resultado no alterará los planes de legislatura de Pedro Sánchez, que sigue con la mirada puesta, al menos, en la primavera de 2027.

Los retos de la izquierda

El único resquicio de luz que señalan los socialistas es la posibilidad de que Juanma Moreno pierda su mayoría absoluta y el PP se vea obligado a volver a pasar por el aro de unas negociaciones con Vox. Ese desgaste, opinan en el PSOE, no solo otorgaría una bala política más a Pedro Sánchez para su contienda nacional contra Feijóo, sino que supondría un lastre pesado para una figura, la del presidente de la Junta, diseñada estratégicamente para exhibir moderación y seducir al centro.

Por su parte, uno de los ejes de la campaña electoral que ha diseñado Por Andalucía gira precisamente en torno a aprovechar su proyección nacional. La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, acudirá este viernes a la manifestación del Primero de Mayo en Málaga, en la que también estarán presentes los líderes de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, respectivamente. Y el resto de ministros de Sumar, a excepción de Mónica García (Más Madrid), también participarán en varios actos durante las dos próximas semanas.

Uno de los objetivos prioritarios de la coalición que conforman IU, Podemos, Movimiento Sumar y otros pequeños partidos es quedar por encima de Adelante, la formación andalucista de José Ignacio García, que tiene buenas perspectivas demoscópicas. Y, para ello, Por Andalucía va a percutir en el mensaje de que es “una fuerza andaluza que defiende su tierra con un proyecto propio”, pero que a la vez cuenta “con capacidad de influencia en el conjunto del país desde todos los niveles institucionales”.