El curioso caso del 'hospital menguante' (e inexistente) que la Junta rescata tras décadas de promesas justo antes del 17M
Hace tiempo que en La Alpujarra de Granada nadie quiere creerse las promesas sobre el hospital que algún día debería haberse construido en Órgiva. Hace tiempo que los lugareños ya se toman sin interés cada anuncio que hace la Junta de Andalucía sobre el centro hospitalario del que empezó a hablar en 1997. Tras casi 30 años de promesas, el hospital no solo no existe sino que el proyecto original ha sufrido tantos cambios y recortes que será poco más que un “centro de salud grande”, según denuncia la plataforma ciudadana que más lucha por su construcción. Sin embargo, la Junta y el Ayuntamiento de Órgiva han vuelto, por enésima vez, a anunciar un acuerdo para hacerlo realidad.
El consejero Antonio Sanz y el regidor local, Raúl Orellana, acaban de pactar la construcción del edificio por valor de 11 millones de euros. Eso sí, ya no se habla explícitamente de hospital, sino de Centro de Alta Resolución de Procesos. Y mientras el propio Sanz admite que este acuerdo llega tras más de 20 años de “promesas incumplidas”, el visto bueno a la obra no termina de convencer a una población local que ya ha visto en demasiadas ocasiones un anuncio similar. En Órgiva, que es junto con Lanjarón la puerta de entrada a La Alpujarra occidental, ha llegado a haber incluso dos emplazamientos distintos para el futuro centro hospitalario y ni el PSOE durante la etapa de Cháves, Griñán o Susana Díaz y ni el PP de Juan Manuel Moreno han convertido en realidad lo que resuena como una promesa electoral eterna, según entienden desde la Plataforma por el Hospital de La Alpujarra.
En esta ocasión, el compromiso vuelve a situarse en un horizonte lejano. Según el propio anuncio institucional, la redacción del proyecto no estará lista hasta finales de este año y la licitación de las obras se iría, como pronto, a 2027. Es decir, tres décadas después de que se planteara por primera vez, el hospital -o lo que quede de él- sigue sin pasar de la fase previa a cualquier construcción. Todo ello, además, en un contexto de precampaña para las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo.
De hospital a “centro de salud”
La principal diferencia con respecto a lo prometido durante años es el propio alcance de la infraestructura. Lo que en los años noventa y en la década siguiente se diseñó como un hospital comarcal con hospitalización, quirófanos y hasta helisuperficie, ha ido reduciéndose progresivamente hasta convertirse en un centro de alta resolución sin camas. Un dispositivo que integraría atención primaria, algunas especialidades y urgencias, pero que obligaría igualmente a derivar a los pacientes a Motril o a Granada en caso de necesitar ingreso o pruebas más complejas.
“Es básicamente un centro de salud grande”, resume Carlos Miralles, portavoz de la Plataforma por el Hospital de La Alpujarra, que lleva años movilizándose para exigir una infraestructura sanitaria completa. “No hay camas, no hay hospitalización. Si necesitas una analítica urgente o una radiografía, tienes que desplazarte igualmente”, añade. Su diagnóstico coincide con el sentir mayoritario en la comarca: “La gente está muy cansada de promesas que luego no se cumplen. Promesas, promesas, promesas y nada”.
El cansancio no es sólo político. También es social y, en algunos casos, personal. “Hay gente de la plataforma a la que le ha afectado psicológicamente”, explica Miralles, que relata cómo algunos vecinos han dejado de implicarse tras años de movilización sin resultados. A ese desgaste se suma una realidad cotidiana marcada por la falta de recursos: consultorios con horarios limitados, ausencia de pruebas diagnósticas fuera de determinadas franjas y desplazamientos constantes a hospitales situados a decenas de kilómetros por carreteras de montaña.
30 años de promesas
En una comarca geográficamente dispersa y escarpada, en la que viven unos 25.000 habitantes, la accesibilidad no es un detalle menor. “Si tienes una patología crónica, es un infierno”, lamenta el portavoz que apunta a que la propia Junta ha pasado con los años de decir que el centro hospitalario iba a dar cobertura a todos esos ciudadanos a llegar a reducir la cifra a apenas algo más de 15.000. Hay pacientes, asegura, que han dejado de acudir a citas con especialistas simplemente porque no pueden desplazarse. La reducción de servicios de transporte público agrava aún más la situación en un territorio donde el vehículo privado no siempre es una opción.
Esa realidad contrasta con los sucesivos anuncios institucionales que, desde finales de los noventa, han ido protagonizando la historia del proyecto. En 1997 se planteó por primera vez la construcción del hospital en Órgiva. Tardó casi una década en definirse su ubicación y no fue hasta 2012 cuando se presentó un proyecto concreto, con un presupuesto de en torno a 12 millones de euros y una infraestructura que incluía consultas, urgencias, bloque quirúrgico y hospitalización. Entonces se llegó a asegurar que las obras estarían licitadas en 2013 y finalizadas entre 2015 y 2016.
Nada de eso ocurrió. En 2017, dos décadas después del primer anuncio, en el solar previsto “no había poco más que la valla publicitaria que lo anunciaba”. Dos años más tarde, ya con el PP en la Junta, el entonces consejero de Salud, Jesús Aguirre, calificaba el proyecto como un “señuelo electoral” y hablaba de “un solar lleno de jaramagos” tras “cientos de anuncios” y “algunas primeras piedras”. Pese a ello, el nuevo Gobierno autonómico también se comprometió a impulsarlo y llegó a situar el inicio de las obras en 2021.
El giro definitivo se produjo en 2022, cuando la propia Consejería de Salud confirmó que el hospital no se iba a construir como tal. En su lugar, el plan pasaba a ser un Centro de Alta Resolución, sin posibilidad de ingreso hospitalario. Una decisión que desde la plataforma ciudadana se interpretó como “un paso atrás” y que consolidaba la sensación de que, con el paso del tiempo, el proyecto no avanzaba, sino que se reducía. En 2023, el Consistorio expropió el terreno donde se va a levantar presuntamente el proyecto, aunque desde la plataforma advierten de que hay implicaciones legales en esa expropiación que pueden torpedear la obra.
“Claro que se construirá”
Pese a todo, desde el Ayuntamiento de Órgiva defienden que ahora sí se dan las condiciones para que la infraestructura salga adelante. El alcalde, Raúl Orellana, sostiene que la clave está en la disponibilidad de unos terrenos “adecuados”, frente a los anteriores, que considera inviables, y en el cambio político tanto en la Junta como en el propio Consistorio. “Claro que se construirá. Esto es ya imparable”, asegura el regidor, que niega que el anuncio tenga relación con el calendario electoral y lo vincula a la finalización de los trámites necesarios.
Su discurso choca con el escepticismo de buena parte de la población. “No nos creemos nada”, es una de las frases que más se repiten entre los vecinos, según trasladan desde la plataforma. Después de tres décadas de anuncios, cambios de proyecto y plazos incumplidos, la desconfianza se ha convertido en una constante en una comarca que sigue esperando una infraestructura sanitaria que, sobre el papel, lleva prometiéndose desde finales del siglo pasado.
Mientras tanto, la vida sigue en La Alpujarra con una red sanitaria limitada y dependiente de hospitales situados a una hora -o más- de distancia. La distancia entre la promesa y la realidad, en este caso, no se mide en kilómetros, sino en años. Y, por ahora, sigue sin acortarse.