Continúan este jueves los dos juicios a la corrupción del PP y PSOE después de una jornada clave. En el juicio del caso mascarillas, será el turno para el exasesor Koldo García y el exministro José Luis Ábalos. Ambos encaran sus declaraciones después de que el empresario Víctor de Aldama tratara de escalar la trama corrupta hasta el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con acusaciones sin pruebas. Koldo será el primero en declarar y, previsiblemente, intentará contradecir las palabras de Aldama que le sitúan como el hombre al servicio de Sánchez.
En la causa de la Kitchen, continúa la declaración como testigo del inspector jefe Manuel Morocho, el policía encargado de las investigaciones de la Gürtel y la caja B del PP. Lo hace después de una jornada entera en la Audiencia Nacional en la que relató “presiones” de mandos para no incluir al expresidente Mariano Rajoy como preceptor de dinero negro y reveló que el jefe de la UDEF, José Luis Olivera, le confesó que había entregado a María Dolores de Cospedal documentación secreta de la Gürtel.
09:41 h
La defensa letrada del asesor ministerial Koldo García ha presentado un escrito ante la Sala de lo Penal en el que solicita a los magistrados que admitan una serie de prueba documental que, a su juicio, muestra que el empresario Víctor de Aldama faltó a la verdad en su declaración del pasado miércoles.
En un escrito al que ha tenido acceso elDiario.es, la abogada solicita que se incluyan en el procedimiento los apuntes contables de Alberto aeroplano, socio de Aldama, para verificar durante cuántos meses pagó el alquiler de Plaza de España a Jésica Rodríguez, expareja del ministro José Luis Ábalos.
La letrada indica que si las corroboraciones de Aldama resultan falsas, y los datos objetivos contradicen el relato del acusado, puede entenderse que existe una fabulación o mala fe por su parte dado que no hay base sólida para mantener su declaración sobre los hechos.
Recuerda que para que la declaración de un coimputado tenga fuerza probatoria se exige que lo sostenido vaya apoyado en corroboraciones periféricas. Y añade que si se demuestra falso, hay un “efecto dominó”.
Informa Javier Lillo.
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