CRÓNICA
Mercado de filtraciones en Casa Calama
Las últimas revelaciones sobre el caso Zapatero han dado lugar a titulares escandalosos. Resulta que el expresidente se reunía con frecuencia con el actual presidente. No se ha visto nunca nada parecido. Con la cocina adecuada, la máquina de titulares puede ofrecer platos de lo más variados y en general de aspecto sospechoso. Todos apestan a delito. No importa que no tengan una relación directa con los presuntos delitos que se investigan. Forman parte de la guarnición mediática que acompaña a estos casos. El acusado aparece como un personaje siniestro o estúpido. El corolario apropiado, mientras la instrucción sigue su curso, es el de siempre: algo habrá hecho.
El contenido de la agenda personal de José Luis Rodríguez Zapatero fue publicado en la mañana del jueves por múltiples medios gracias a que había aparecido en un informe de la UDEF, incluyendo elementos personales que poco o nada tienen que ver con el proceso judicial. De ahí al sumario y del despacho del juez a las partes personadas, en especial las acusaciones populares. Dirigidas por el Partido Popular, forman parte de ellas Vox y las organizaciones que están siempre en las investigaciones judiciales que afectan al Gobierno. A saber, Manos Limpias, Hazte Oír, Iustitia Europa y Liberum. Son los que quieren meter en prisión a Begoña Gómez y David Sánchez.
Como el juez José Luis Calama no nació ayer ni es la primera vez que ocurren estas cosas en la Audiencia Nacional, debía de saber que algo así podía ocurrir. Su reacción fue similar a la del comisario Renault en la película Casablanca. Acabo de descubrir que se ha filtrado información del caso. No doy crédito. Intolerable y posiblemente ilegal.
Por ello, pidió que un juzgado de Madrid investigara la filtración para identificar “a sus responsables ante su eventual carácter delictivo”. Cree que se han podido producir varios delitos, en especial la “revelación de actuaciones procesales secretas o de informaciones reservadas”.
Hay que preguntarse por qué el magistrado no tomó la medida que habría impedido este tráfico de datos personales y cuestiones de vida privada. Podría haber ordenado a la policía que revisara antes todo ese material para borrar aquellos asuntos sin relación con los delitos investigados. Quizá se trate de una persona de gran bondad natural que no se imagina que grupos ultraderechistas como Manos Limpias y Hazte Oír intenten aprovechar su acceso al sumario para favorecer sus conocidos intereses políticos.
En lo sucesivo y por decisión del juez, el acceso al archivo virtual quedará limitado al Partido Popular, elegido por Calama para dirigir las acusaciones populares, y ya sabemos que el PP no tiene un interés político en este caso. Está ahí por puro sacrificio personal y para echar una mano a la Fiscalía.
Los agentes se hicieron con las agendas de los años 2024 y 2025 en el registro de la oficina de Zapatero el 19 de mayo. Los titulares exprimieron a fondo el contenido. Todo lo que conectara al expresidente con Pedro Sánchez tenía preferencia, como si hubiera alguna duda sobre su relación. “Zapatero se reunió al menos diez veces con Sánchez en 2024 y 2025 para despachar sobre Puigdemont y política exterior”, escribió El Español. En alguna ocasión, quedaban para tomar “un café” en Moncloa. Un hecho de gran impacto noticioso.
En El Confidencial emplearon la típica confusión entre correlación y causalidad: “La UDEF certifica que Zapatero se reunía con Sánchez y sus ministros mientras facturaba millones por su influencia”. Es una forma de colocar en la misma frase a Sánchez y al dinero conseguido por Zapatero de forma supuestamente ilegal. El artículo sugiere –sin más pruebas que la celebración de esos contactos frecuentes– que utilizaba esa influencia para favorecer a sus negocios. La elección del lenguaje es poco inocente. Habla de “los tentáculos del dirigente socialista”. Un pulpo del tráfico de influencias, se podría decir.
El Mundo las llama “las agendas hiperactivas” de Zapatero. El valor de contar con expresidentes y ex primeros ministros puede estar exagerado, pero son muy requeridos por políticos y empresas, no necesariamente para cometer delitos.
Zapatero ha sido el consejero más directo de Sánchez fuera del Gobierno desde antes de las elecciones de 2023. Tuvo un papel protagonista en la campaña electoral que el presidente valoró mucho. A diferencia de la vieja guardia socialista y a pesar de haber apoyado a Susana Díaz en las primarias, Zapatero mostró después su apoyo público a Sánchez. Para los votantes, era una forma de conectar al actual PSOE con sus años en el Gobierno y sus medidas más populares. Para el expresidente, una forma de hacerse perdonar el fracaso final de su segundo mandato por la crisis económica.
Entre el material filtrado, hay varios ejemplos de cuestiones de vida privada de utilidad inexistente para la investigación, pero suficiente para un titular de OK Diario (el baremo no es muy alto en este caso). Por ejemplo, que iba a la peluquería cada cuatro semanas, entre otras cosas para perfilar las cejas, que cenó un día con el presentador televisivo Javier Ruiz y su pareja Sarah Santaolalla o mensajes sobre la gestión de una entrevista con el medio prosocialista El Plural. Es posible que hasta el PP piense que ninguna de esas tres cosas es delito.
Esta filtración continúa la tendencia habitual en muchas instrucciones. Ser imputado en una causa de gran interés periodístico suspende el derecho a la intimidad y libre imagen de los acusados. La policía se hará con el contenido de su teléfono móvil y luego parte de esa información acabará publicada en los medios por muy irrelevante que sea. Algunos jueces no se inmutarán. Otros, como ahora Calama, pedirán que se investigue sabiendo que nadie reconocerá la autoría ni habrá pruebas para acusar a nadie.
Cada vez está más claro que borrar de forma periódica el contenido del móvil es la opción más recomendable en las profesiones del ámbito de la política. La alternativa es fiarse de un juez y acabar con tus cuestiones personales aireadas en todos los titulares y ofrecidas de forma que parezcas sospechoso.