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Un antidisturbios afirma que conserva “con orgullo” una cicatriz de un golpe que le propinaron con un paraguas el 1-O: “El odio de la gente no se me olvidará”

18:51 h, 15 de abril de 2019

Un antidisturbios de la Policía Nacional afirma que conserva “con orgullo” una cicatriz de un golpe que le propinaron con un paraguas el 1-O en la intervención en la escuela Mediterrània de Barcelona. “El odio de la gente no se me olvidará”, indica este oficial, que intervino además en las escuelas Pies de Sant Antoni y el Instituto Pau Clarís. Escribe Oriol Solé.

El oficial indica que en los tres colegios avisaron a los concentrados de que iban a intervenir, contradiciendo así al juez instructor de la causa por las cargas del 1-O en Barcelona, que cuando imputó al jefe del operativo y a otro agente por su actuación en el colegio Mediterrània destacó que la intervención empezó “sin mediar palabra, advertencia o requerimiento alguno”.

El oficial admite el uso de las porras para “desalojar” a los concentrados en la escuela Mediterrània y explica que no vio la agresión con una patada voladora de un antidisturbios a un votante en el Instituto Pau Claris porque permaneció en el patio del centro (tal y como atestigua la cámara go-pro que llevaba ese día).

El oficial también explica que en el tercer colegio sufrieron lanzamiento de conos, una valla y tres sillas porque había “un grupo violento y hostil”. Sobre el uso de las cámaras go-pro, explica que cuando sus jefes se la entregaron le advirtieron de que debía “administrar bien” la batería, ya que solo duraba dos horas, por lo que moduló las grabaciones.