ENTREVISTA | Candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno

Pedro Sánchez: “Los líderes independentistas no son de fiar”

“Si ha habido una formación política con la que me he entendido ha sido con Unidas Podemos”, asegura el presidente del Gobierno, que presenta a Pablo Iglesias como su socio preferente para un gobierno del PSOE en solitario, mientras eleva el tono contra los dirigentes de ERC y Puigdemont. “A los líderes independentistas habrá que reprocharles que no han actuado de buena fe, que han engañado”.

Pedro Sánchez (Madrid, 1972) recibe a eldiario.es en el Palacio de la Moncloa a primera hora de la mañana de este martes, antes de volar a Galicia para varios actos de campaña en Ourense y Vigo. El candidato socialista apela a la movilización para evitar que PP, Ciudadanos y Vox sumen la mayoría y pide a la izquierda “que no se quede en casa”. La entrevista es previa, por unas horas, a la decisión de la Junta Electoral Central de anular el debate a cinco, que Sánchez defiende para evitar “la victimización de Vox”.

El líder del PSOE responde a las duras descalificaciones que recibe de la derecha: “Quien no tiene argumentos recurre a la mentira y, cuando la mentira se acaba, recurre al insulto”. Sánchez también critica duramente a Albert Rivera por su decisión de negarse a pactar con su partido si él sigue al frente: “Ese cordón sanitario se lo van a quitar los españoles con su voto al Partido Socialista”.

Si gana las elecciones, como dicen las encuestas, ¿a quién llamará en primer lugar? ¿Qué es lo primero que hará?

Ahora mismo no pienso en pactos. Pienso en que es necesario que España tenga estabilidad durante estos próximos cuatro años, es decir, que no ocurra lo que ha ocurrido durante esta pasada legislatura y, en consecuencia, apelo a una mayoría parlamentaria suficiente para que el próximo Gobierno dependa de sus propias fuerzas. A partir de ahí, durante estos diez meses si ha habido una formación política con la que me he entendido ha sido con Unidas Podemos y, pase lo que pase después del 28 de abril, lógicamente me gustaría también poder entenderme con Unidas Podemos en muchas de las políticas sociales que hay que poner en marcha.

¿Está más de acuerdo con Carmen Calvo cuando dice que PP y Ciudadanos son menos de fiar que los independentistas o con Josep Borrell cuando dice que no se puede tener un Gobierno estable si depende de los independentistas?

Aunque parezcan distintas las apreciaciones, creo que son complementarias. Yo creo que los líderes independentistas han actuado de mala fe con la sociedad a la que dijeron que la independencia era posible. Se ha demostrado que es imposible, que el problema en Catalunya es un problema de convivencia no de independencia. Y, por otro lado, creo que el Partido Popular y Ciudadanos son partidos que han demostrado una suerte de ventajismo. ¿Se acuerdan de cuando se hablaba de la lista más votada o se hablaba de la coalición de perdedores? Ahora no, ahora lo llaman cambio, y es lo que intentan hacer también en España.

La derecha siempre que está en la oposición es desleal con el Estado, no con el Gobierno, y cuando está en el Gobierno exige lealtad inquebrantable desde la oposición. El Gobierno de España lo que tiene que afrontar son tres tareas fundamentales: la primera tiene que ver con la justicia social, hay mucha desigualdad desgraciadamente en nuestro país; la segunda, con el combate contra la corrupción; y la tercera, con la convivencia y no con la confrontación y la crispación territorial que estamos viendo.

Después de que Rivera se haya ofrecido a Casado para gobernar, ¿ve posible un pacto entre el PSOE y Ciudadanos o es completamente imposible?

Yo tengo que creer las cosas que se dicen en campaña y no solamente una vez sino bastantes veces. Lo vamos a poner un poco en perspectiva: Vox es claro que es una escisión del Partido Popular; Ciudadanos pudo escoger ser otra cosa distinta, pero ha escogido ser la tercera pata del banco de la derecha. Esa es su responsabilidad. Me parece que es un grave error poner un cordón sanitario a un partido que ha gobernado la mayor parte de los 40 años de democracia, que tiene 140 años de vida al servicio de este país, que ha puesto en pie todo el Estado del Bienestar y muchas de las conquistas sociales y libertades que tenemos ahora mismo los españoles y españolas. Pero ese cordón sanitario se lo van a quitar los españoles con su voto al Partido Socialista.

Pablo Iglesias da por hecho que, si el PSOE necesita sus votos para la investidura, esta vez será a cambio de un Gobierno de coalición. ¿Estaría dispuesto a sentar a miembros de Unidas Podemos en el Consejo de Ministros?

Lo más importante ahora es hablar del 28 de abril. Aquí hay dos certezas que creo que se van vislumbrando en los estudios demoscópicos y en las dinámicas que se están produciendo en la campaña electoral. La primera es que si las tres siglas de la derecha suman, van a hacer en España lo que han hecho en Andalucía y, por tanto, eso hay que evitarlo. Por eso es importante hacer un llamamiento a la movilización masiva de la izquierda el próximo 28 de abril. La izquierda no se puede quedar en casa, tiene que votar. Y la segunda es que el único partido que puede sumar más que estas tres derechas es el PSOE y yo creo que es importante aunar y concentrar todos los esfuerzos en el partido que puede vencer a las tres derechas. A partir de ahí, insisto en lo que le he dicho al principio: creo que con Unidas Podemos podemos entendernos en muchas políticas. Pase lo que pase a partir del próximo 28 de abril, yo tenderé la mano a Unidas Podemos.

Las encuestas plantean que el PSOE con Unidas Podemos quizás no sumen y que necesitarían de otras fuerzas. Esas podrían ser las independentistas. ¿Hasta dónde está usted dispuesto a llegar para conseguir su apoyo?

El independentismo y sobre todo los líderes independentistas han demostrado que han actuado de mala fe. Este es un Gobierno que puso en marcha las comisiones bilaterales, que llegó a acuerdos para materializar sentencias del Tribunal Supremo, por ejemplo, en relación con los Mossos d'Esquadra; que puso una propuesta presupuestaria que hablaba precisamente de cumplir con el Estatuto de Autonomía catalán en términos de inversión pública, como con el Estatuto de Andalucía o el de Valencia.

Los líderes independentistas claramente supeditaron todo a lo que llaman ellos el derecho a la autodeterminación o un referéndum por la independencia. Eso no lo van a tener. Los líderes independentistas han demostrado no ser personas de fiar y creo que lo más importante que tienen que hacer durante los próximos cuatro años es decir claramente a la sociedad catalana que creyó en ellos que les han engañado, que la independencia no es posible y que tienen que volver a la senda estatutaria y constitucional.

Yo hablaré con todos, pero creo que a los líderes independentistas habrá que reprocharles eso, que no han actuado de buena fe, que han engañado.

Dice que no son de fiar. ¿Para usted no son de fiar por igual Junqueras y Puigdemont o cree que con Junqueras podría entenderse mejor que con Puigdemont?

Hay que recordar que ERC fue el primer grupo parlamentario que puso la enmienda a la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado. Después de siete años de injusticia social, había unos presupuestos sociales que eran buenos para Catalunya y eran buenos para el conjunto de españoles y quienes presentaron los primeros la enmienda a la totalidad por parte de estas fuerzas independentistas fue Esquerra Republicana. Insisto, han actuado de mala fe. Aquí ha habido un Gobierno que no ha querido confrontar, que ha querido conciliar, que ha querido construir convivencia y lo que yo veo en los líderes independentistas es una voluntad de enquistar la confrontación y creo que la sociedad catalana lo que quiere es precisamente pasar pantalla. Por eso, yo creo que tenemos una gran oportunidad el próximo 28 de abril, también en Cataluña, de reforzar el único proyecto que ahora mismo apela por la convivencia en Cataluña, que es el del Partido Socialista.

De sus palabras entiendo que no quiere depender de los independentistas para gobernar.

Insisto, no son de fiar. Hablaré con todos. Pero dentro de la Constitución y, sin duda alguna, teniendo muy claro cuáles son los límites, que por cierto son muy amplios, que es el Estatuto de Autonomía.

La España plurinacional ha desaparecido de su discurso y también de su programa electoral. ¿Da por amortizada la vía de reconocer a Catalunya como nación para resolver el conflicto territorial?

Siempre he creído que la pluralidad se tiene que reconocer en una España que es plural y creo que, además, cuando la derecha nos habla de Cataluña no está hablando tanto de Cataluña como de España: una España en la que quepamos todos o una España en la que solamente caben ellos. Pero, a partir de ahí, es evidente que el independentismo ha retorcido lo que significa la pluralidad, reniega y rechaza esa pluralidad de la sociedad catalana. Habla precisamente de una Cataluña que rechaza a la parte no nacionalista, que es lo mismo que hace la derecha a nivel de España. Lo que quieren son sociedades uniformes, no plurales, no diversas. Y nosotros precisamente lo que reconocemos y queremos es la pluralidad y la diversidad de Cataluña y del conjunto del país.

Miquel Iceta reconoció que si el porcentaje de independentistas aumenta al 65% habría que darle una respuesta a través de un referéndum. ¿Qué haría usted si el porcentaje de independentistas crece hasta el 65%?

Yo niego la mayor y, además, Miquel lo rectificó luego. El problema en Catalunya no es la independencia, es la convivencia. Eso lo reconocen hasta los líderes independentistas en privado. No lo dicen en público, pero en privado saben que es imposible la independencia. Pero no solamente porque desde el punto de vista legal no está reconocido, porque la independencia como tal derecho o supuesto derecho no existe en ninguna Constitución del mundo. La cuestión es que, desde el año 2014, cuando los catalanes han sido llamados a las urnas, nunca han apoyado de manera mayoritaria la independencia.

Eso no significa que los catalanes quieran quedarse en España con el statu quo actual. Hay algunos que lo que quieren es una mayor recentralización; otros que quieren mantenerse como están, y otros que quieren mayor autogobierno. Al final el Partido Socialista es el único partido que está defendiendo el Estado de las Autonomías. Nuestra propuesta es el autogobierno, que es lo que agrega en Catalunya, pero frente al viaje a ninguna parte del independentismo y la recentralización que propone la derecha, o un poco este error que está planteando Unidas Podemos de reconocer el derecho a la autodeterminación de Catalunya, el Partido Socialista lo que defiende es el Estado de las Autonomías, el Título VIII de la Constitución.

Cuando era líder de la oposición dijo que “clarísimamente ha habido delito de rebelión en Catalunya”. Después, en el Gobierno, aseguró que ese delito tal y como está ahora en el Código Penal se reduce a golpes militares. ¿Qué opina ahora? ¿Hubo o no rebelión en Catalunya?

Lo que dije en la oposición es más o menos lo que he dicho posteriormente: que ese tipo de delito, tal y como está tipificado en el Código Penal, está desfasado. Pero, a partir de ahí, como presidente del Gobierno yo lo que quiero es que el Tribunal Supremo trabaje como lo está haciendo, de manera independiente. Lo importante es confiar en la Justicia. Yo estoy seguro de que van a hacer una sentencia justa, ejemplar y, por tanto, no tengo nada más que decir.

Si ese delito de rebelión está desfasado en el Código Penal, ¿planean cambiar el Código Penal para que recoja un delito de rebelión distinto?

Ahora mismo ese debate es contraproducente, por decirlo de alguna manera. Creo que lo importante es esperar a que la Justicia haga su trabajo. Dejemos trabajar al Tribunal Supremo y, a partir de ahí, esperemos la sentencia.

Su principal promesa para garantizar las pensiones era un impuesto a la banca que ha desaparecido del programa electoral. ¿Renuncia a ese impuesto?

Yo no renuncio. Creo que tenemos que abrir el debate de cómo sostener financieramente unas pensiones que tienen que garantizar la dignidad de los jubilados y jubiladas y también el carácter público de nuestro sistema de reparto. No renuncio a que la fiscalidad sea también no contributiva para sostener el sistema público de pensiones.

¿Pero con un impuesto finalista a la banca o sin él?

Si tiene que ser un impuesto finalista a la banca, que sea un impuesto finalista a la banca. Lo importante es preservar el consenso en el Pacto de Toledo. Eso es lo que vamos a intentar construir en la próxima legislatura. Los jubilados de hoy pero también los pensionistas del mañana tienen que ser conscientes de que para el PSOE las pensiones son un derecho, no una mercancía. Tiene que garantizarse su carácter público, la dignidad de las pensiones conforme a su revalorización del coste de la vida. Y, en tercer lugar, cómo sostenerlas financieramente.

Tenemos que mejorar la calidad del empleo, tenemos que mejorar los sueldos de los trabajadores. La medida del aumento del Salario Mínimo Interprofesional es una buena medida también para las arcas de la Seguridad Social. Creo que hay algunos gastos de la Seguridad Social que tienen que ser imputados a los presupuestos y no a la Seguridad Social. Y, por último, tenemos que abrir el debate de cómo complementar con una imposición finalista, si así es como acuerda el Pacto de Toledo, el sostenimiento de nuestras pensiones.

Si gobierna, ¿hará caso a la Comisión Europea y a la OCDE que repiten que en España hay margen para subir los impuestos relacionados con las actividades lesivas al medio ambiente y bajar los impuestos relacionados con las rentas del trabajo? ¿Ve en ese tipo de fiscalidad verde una opción para el futuro?

Uno de los tres objetivos del próximo Gobierno de España tiene que ser la justicia social. Si tiene que haber justicia social tiene que haber justicia fiscal. En el programa electoral llevamos una apuesta clara por una reforma fiscal que sobre todo impulse la fiscalidad verde. La fiscalidad verde no es tanto recaudatoria en su finalidad como de cambiar hábitos, cambiar cultura. Desde mi punto de vista, creo que si hay algo que tenemos que hacer para las próximas generaciones es abordar la transición ecológica de nuestra economía. Este es un Gobierno comprometido con lo verde.

Yo reivindico una España ecológica, una España ecologista. Este Gobierno en diez meses ha hecho tres cosas muy importantes: la primera es presentar el Anteproyecto de Ley de Cambio Climático; la segunda es la transición justa para aquellas comarcas que van a ser afectadas por ese cambio de paradigma en el sistema energético; y la tercera tiene que ver con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, donde planteamos que en el año 2050 España sea neutra en carbono. Eso va a significar la movilización de 200.000 millones de euros públicos y privados durante los próximos diez años para crear entre 250.000 y 350.000 nuevos puestos de trabajo vinculados con las energías limpias y con la economía verde. España puede y tiene la obligación –no solamente desde el punto de vista generacional sino por el impacto del cambio climático– de situarse a la cabeza y a la vanguardia de las políticas de cambio climático. Y desde luego mi partido y yo estamos comprometidos hasta las trancas con la España ecológica.

¿Por qué ya no figura en su programa la denuncia del Concordato con la Santa Sede?

Son aspectos que siempre han estado vinculados con el PSOE. Hemos defendido en nuestro programa electoral que se tiene que aprobar una Ley de Libertad Religiosa y lógicamente tiene que ver también con la denuncia de los acuerdos de la Santa Sede. El matiz simplemente que hay que incorporar en la redacción de un programa electoral cuando uno está en la oposición o cuando está en el Gobierno es que desde el Gobierno lo que hay que hacer es sobre todo abordar las transformaciones y las derogaciones que se puedan hacer, por ejemplo en el ámbito de la reforma laboral o la denuncia de los acuerdos con la Santa Sede, a partir de la aprobación de un nuevo Estatuto de los Trabajadores o también en este caso de una Ley de Libertad Religiosa. Por tanto, no es una cuestión de cambio de posición sino simplemente de cómo enfocar esa tradicional posición del PSOE.

¿Y qué hay de la recuperación de los bienes inmatriculados por la Iglesia católica?

Ese trabajo lo hemos ido haciendo durante estos diez meses y la próxima legislatura verá efectivamente la publicación y la puesta en conocimiento de la opinión pública de los bienes inmatriculados por parte de la Iglesia.

Macron en Francia ha aprobado una ley en las ciudades que permite limitar el precio del alquiler al menos durante un experimento inicial de cinco años. Esta medida la aprueba un Gobierno conservador ante una subida de precios en alquiler similar a la que se vive en España. ¿Aprobará una ley para que las ciudades puedan limitar el crecimiento de los precios del alquiler si vuelven a gobernar?

Hemos aprobado el decreto ley para el impulso al alquiler de la vivienda, en el que una de las cosas que hablamos es de los precios de referencia en determinadas ciudades, por ejemplo Madrid o Barcelona y otras que están sufriendo esta presión al alza de los precios del alquiler. Vamos a esperar a ver si funcionan estos precios de referencia, pero en todo caso este Gobierno está comprometido con dos cosas: mejorar la calidad en el empleo y los sueldos de la gente joven y, en segundo lugar, la accesibilidad a la vivienda. Eso tiene que ver con el alquiler pero también con la propiedad. En los Presupuestos Generales del Estado y en el acuerdo que tuvimos con Unidas Podemos lo que queríamos era impulsar el mayor parque de vivienda social en propiedad y en alquiler para la gente joven de este país. Esa será también una medida que espero podamos poner en marcha durante la próxima legislatura.

En el programa hablan de actuar contra las agencias intermediarias de gestación subrogada que actúan en España. ¿Actuar quiere decir prohibir la actividad de estas empresas en nuestro país?

No tengo ahora mismo el conocimiento de si se pueden o no prohibir, pero desde luego si el Gobierno y el PSOE están comprometidos con algo es en la lucha contra los vientres de alquiler y, lógicamente, también contra la trata en la prostitución.

La Audiencia de Granada confirmó hace poco la condena a Juana Rivas a cinco años de cárcel por sustracción de menores, ¿indultaría a Juana Rivas llegado el caso?

Lo que aplico en un caso lo aplico en otro. Desde el punto de vista de la posición del Gobierno de España en relación con el feminismo y en relación también con el caso de Juana Rivas creo que ha sido bastante claro a lo largo de estos meses y estos años cuando estaba en la oposición. Pero es importante ahora dejar trabajar a la Justicia y, posteriormente, en función de cuál sea la sentencia en firme, el Gobierno tomará la decisión.

Dejó entrever en otra entrevista que en el caso del marido de María José Carrasco sí merecería el indulto porque usted es sensible con estos casos de eutanasia que no está regulada en España. ¿Por qué en el caso de Juana Rivas no es tan claro?

Tampoco estoy siendo equidistante. La acción política de este Gobierno en relación con la eutanasia o con cuestiones que tienen que ver con supuestos casos de violencia de género o la defensa de las mujeres no es equidistante. A la política hay preguntas que se le tienen que hacer cuando llegue el caso, que es cuando haya sentencias en firme.

Volviendo un poco al tema de los indultos [a los líderes independentistas] por parte de la derecha y sus tres siglas me pregunto: ¿Hay algún precedente a lo largo de estos 40 años de democracia de un presidente del Gobierno que haya anunciado un indulto antes de que haya una sentencia en firme por parte del tribunal? No. Me parece que es de bastante sentido común porque eso sería interferir en el trabajo de la Justicia. Por tanto, dejemos a la justicia trabajar y luego la política actuará.

Desde el punto de vista de decisión política y de posicionamiento político, el Gobierno y el PSOE son bastante claros en lo que respecta al feminismo y en lo que respecta al derecho a la eutanasia y a la muerte digna, que nosotros desgraciadamente no hemos podido sacar adelante y reconocer en el sistema de salud pública como consecuencia de la obstrucción del PP y de Ciudadanos.

¿Por qué no ha querido debatir en la televisión pública?

Hay cosas que se tienen que decir: la primera de ellas es que la televisión pública nunca ha organizado un debate, ha sido la Academia de Televisión. En segundo lugar, la Junta Electoral ha sido bastante clara cuando ha dicho que RTVE solamente puede organizar debates entre aquellas fuerzas políticas que tienen representación parlamentaria. La ultraderecha no tiene representación parlamentaria a día de hoy. Desgraciadamente la va a tener a partir del 28 de abril. A mí me gustaría que la ultraderecha en este país no existiera, pero es que existe. Y cuando estamos hablando del proyecto político de las dos formaciones que hoy tienen representación parlamentaria en el Congreso siempre se les olvida la otra pata del banco, que es la ultraderecha. Por tanto, me parece que la forma más fidedigna para poder debatir de lo que va a pasar a partir del próximo 28 de abril es ese debate a cinco.

También le digo una cosa: lo que no quiero es victimizar a Vox, porque si hubiéramos hecho un debate a cuatro y no a cinco la ultraderecha estaría diciendo que no le dejamos debatir. Pues no, va a debatir y vamos a debatir los cinco partidos políticos de ámbito nacional que van a tener representación parlamentaria. [La entrevista está realizada horas antes de la decisión de la Junta Electoral que impide la presencia de Vox].

Pero ¿por qué le dan ese altavoz a Santiago Abascal que todavía no tiene representación parlamentaria? ¿Le va usted mejor como candidato esa visualización de las tres derechas contra usted?

A mí me gustaría que la ultraderecha de este país no existiera.

Usted aseguró en 2016 que los poderes económicos y mediáticos se conjuraron para que no fuera presidente. ¿Cree que se sirvieron de policías corruptos como el comisario Villarejo para ello?

No tengo información como para asegurar eso. De lo que sí que tengo información, porque estamos aportando toda la información que nos solicita y nos pide la Audiencia Nacional, es que efectivamente aquí hubo una decisión política por parte de la anterior Administración de utilizar a un reducido número de policías, desgraciadamente corruptos, –me parece que es importante subrayar que la Policía Nacional y la Guardia Civil hacen un trabajo ejemplar– para ocultar pruebas vinculadas con causas judiciales referentes a la financiación irregular del Partido Popular y también para espiar a adversarios políticos, como es el caso del señor Iglesias. Pablo tiene toda mi empatía, ¿cómo no va a tenerla si te violan la privacidad? A partir de ahí, lo que le digo a Iglesias y, por supuesto, también a la opinión pública española es que las cloacas del Estado se fueron por el desagüe de la moción de censura. Desde el punto de vista de las responsabilidades penales, el Gobierno de España va a actuar con todas las consecuencias y, por supuesto, va a pagarse.

Uno de esos policías corruptos es el comisario Villarejo y el Partido Socialista rechazó que compareciera en el Congreso. Usted dijo en una entrevista en La Sexta que prefirieron que no lo hiciera porque estaba imputado y en prisión, pero sí que han comparecido en comisiones de investigación otros imputados como Bárcenas o Granados. ¿Por qué esta diferencia?

Fui inexacto en esa respuesta que di en La Sexta y quiero pedir disculpas por ello. Siempre he creído que un personaje de la calaña de Villarejo no podía tener el Congreso como altavoz sino que tenía que responder en los tribunales y es lo que está haciendo ahora mismo.

¿Está aún activa la cloaca en el Ministerio del Interior como denuncia Unidas Podemos?

Yo no sé en base a qué datos está diciendo eso el señor Iglesias. Yo lo que le puedo garantizar es que las cloacas del Estado se fueron por el desagüe de la moción de censura y que el compromiso de este Gobierno con la regeneración democrática, con la limpieza y con la lucha contra la corrupción es absoluto.

Le quiero citar alguna frase de sus principales rivales políticos. Me gustaría saber una breve respuesta ante cada una de ellas. Pablo Casado: “Pedro Sánchez prefiere manos manchadas de sangre a manos pintadas de blanco”.

Yo creo que la derecha española reduce la política al insulto, a la mentira y a la crispación. Yo no voy a entrar. Se califica por sí solo quien dice eso.

Albert Rivera: “Sánchez no es constitucionalista es un relativista al que todo le vale. No es normal que haya un señor al frente del PSOE que haya perdido los escrúpulos”.

Pues igual. Creo que al final quien no tiene argumentos recurre a la mentira y, cuando la mentira se acaba, recurre al insulto. Estas son las primarias que estamos viviendo en la derecha española: a ver quién dice la mayor barbaridad en contra de un único partido que saben ellos tres que puede ganarles a los tres, que es el PSOE.

Pablo Iglesias: “PSOE y Ciudadanos pactarán si dan los números. Es lo que quiere el poder económico”.

Creo que he demostrado ser autónomo del poder económico. Además, he demostrado que puedo entenderme con Unidas Podemos en muchas políticas; pero antes del 29 está el 28 de abril. Yo miro lo que ha pasado en Finlandia hace dos días: la ultraderecha partía como quinta en las elecciones y ha acabado la segunda. Aquí lo importante no es cómo se empieza o cómo se desarrolla el partido sino cómo acaba. Por eso creo que es muy importante que la izquierda no se quede en casa, no dé por hecho que va a haber un Gobierno del Partido Socialista o no dé por hecho que las tres derechas no van a sumar. Es que puede ocurrir que estos tres partidos sumen, ha ocurrido en Andalucía y puede ocurrir en España. Es importante que nos movilicemos y que no nos quedemos en casa y que no demos por hecho las cosas.

Santiago Abascal: “A ti, Pedro Sánchez, lo que te gusta es encamarte con la hidra comunista, separatista y filoetarra”.

Me gustaría, sobre todo a alguna gente joven que considera que la ultraderecha es nueva, hacerles la reflexión de si la ultraderecha es o no nueva en nuestro país. Siempre ha existido. Antes de su fusión con el PP tenía su propio partido, Fuerza Nueva, Blas Piñar. Posteriormente, se incorporó al Partido Popular toda esa sociología de ultraderecha y, después han encontrado de nuevo su partido que es en este caso Vox. De nuevo no tienen nada, pero a mí lo que me preocupa no es tanto la representación parlamentaria de la ultraderecha sino cómo está influyendo en la radicalización de los discursos de PP y de Ciudadanos. Creo que eso también merece el reproche el próximo 28 de abril a dos partidos políticos que, en lugar de luchar con sus propios argumentos contra la ultraderecha, lo que hacen es abrazar su discurso sin ningún rubor.

¿Le preocupa que el Tribunal Supremo acepte la suspensión de la exhumación de Franco que ha pedido la familia antes de que se vote? ¿Sería una derrota para usted?

El Gobierno de España lo que está haciendo es cumplir con la ley de Memoria Histórica y con un mandato del Congreso de los Diputados, donde hubo una resolución de exhumación del dictador del Valle de los Caídos que no contó con un voto en contra; incluso las formaciones políticas de derechas no votaron en contra, se abstuvieron. Hay un Parlamento democrático que ha dicho una cosa que a mí me parece de sentido común y es que en una democracia no puede haber un mausoleo dedicado al homenaje y a la mayor gloria de un dictador. El Gobierno lo que ha hecho ha sido activar un procedimiento administrativo, que ha durado tiempo porque hemos querido que fuera lo más garantista posible. La familia del dictador ha tenido hasta en tres o cuatro ocasiones la posibilidad de alegar a ese procedimiento administrativo. Ha concluido el procedimiento administrativo, el Gobierno ha tomado una decisión y es exhumar y reinhumar en Mingorrubio al dictador el próximo 10 de junio. Yo no puedo opinar sobre qué es lo que va a hacer el Tribunal Supremo, pero desde luego sí que mandó un mensaje claro a la opinión pública española: este Gobierno lo que hace es cumplir con la ley.

¿Seguirá Billy el Niño disfrutando de sus medallas pensionadas?

Cuando escucho al señor Iglesias decir que le he defraudado tengo que decirle que nosotros lo que hicimos en la modificación de la Ley Mordaza fue incorporar enmiendas, que hablamos precisamente con Unidas Podemos porque era la única manera de que, desde el punto de vista legal, pudiéramos hacer esto que pedía Unidas Podemos y que nosotros compartíamos, que es quitarle las medallas y todos los reconocimientos por parte del Estado a este personaje. Lo que ha ocurrido es que el PP y Ciudadanos han estado obstaculizando la tramitación de estas enmiendas, pero eso no significa que el Gobierno y el Partido Socialista no hayan estado a favor de suprimir este tipo de privilegios a un personaje como Billy El Niño y ese compromiso se va a mantener después del 28 de abril, espero que con una mayoría parlamentaria lo suficientemente amplia como para no encontrarnos de nuevo con el obstruccionismo parlamentario del PP y Ciudadanos. Espero que tengamos una mesa del Congreso de los Diputados que cuente con una mayoría progresista que nos permita sacar adelante muchos de los derechos y las libertades que, desgraciadamente, durante este tiempo han sido recortados.

¿Quién presidirá la Mesa al Congreso?

Tengo una ligera idea, pero primero que hablen los españoles.

La entrevista completa, en audio: