El PP espera el final del luto oficial y de las tareas de identificación de los fallecidos en el accidente ferroviario de Adamuz para lanzarse con toda su fuerza contra el Gobierno, a quien señala de forma más o menos directa como responsable del siniestro, en el que fallecieron al menos 42 personas. Mientras llega ese momento, la dirección nacional de Alberto Núñez Feijóo intenta comparar su actuación en esta tragedia con lo que “la izquierda” ha hecho en el pasado, especialmente en la dana de Valencia de 2024.
Así lo ha explicado este jueves la portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, durante una rueda de prensa en la que ha anunciado que intentará sumar los apoyos necesarios para obligar al presidente del Gobierno a comparecer lo antes posible en el Congreso para informar sobre uno de los peores accidentes ferroviarios de la historia.
Muñoz ha defendido que el PP solo pide “explicaciones y que se conteste las preguntas” que “los españoles” se hacen sobre el accidente del pasado domingo. “Eso no es politizar”, ha dicho. “Eso lo hace la izquierda, que llama 'asesinos” a los rivales políticos, ha sostenido. “Nosotros pedimos explicación, certidumbre, sobre todo para dar tranquilidad a los españoles. Somos un partido de Estado. Es nuestra obligación. Y repito, no somos iguales ni lo vamos a ser”.
La portavoz del PP en el Congreso ha repetido varias veces esta idea. “Hemos visto otras emergencias en las que los juicios de responsabilidades se han hecho la misma noche”, ha asegurado, para poner un ejemplo concreto: “Esta semana hay en Andalucía un pleno. Se ha suspendido. ¿Sabe lo que pasó en el pleno del día siguiente de la dana? Que el PP pidió que se suspendiera y que el Gobierno y sus socios de izquierda lo mantuvieron para asaltar televisión española”.
“Si yo fuera socialista, insisto, estaría llamando asesino a Óscar Puente y no lo estoy haciendo”, ha asegurado. “No nos vamos a comportar como ellos. Cualquier tipo de petición de responsabilidades irá encaminada a consecuencias técnicas y objetivas”, ha expuesto. “En el PP no actuamos de otra manera, otros sí”, ha añadido.
Muñoz sí ha criticado la gestión del Gobierno, tanto antes como después del accidente del domingo. “Ahora resulta que lo que ha ocurrido en una vía férrea ha sido un accidente que no se podía predecir. Pero una dana de las consideraciones que tuvo [la de 2024], que sobrepasó cualquier tipo de información, ahí sí había una responsabilidad”. “Pero insisto, no somos como ellos ni vamos a ser como ellos”, ha zanjado.
La portavoz del PP obvia que fue precisamente el PP quien rompió tras la dana la colaboración entre el partido y el Gobierno por boca de su jefe de filas, Alberto Núñez Feijóo.
Al día siguiente, Feijóo acusó al Gobierno de usar la dana para hacerse con el control de RTVE, algo que ha repetido este jueves Muñoz. Y dos días después, el jueves, se desplazó a Valencia para culpar directamente a Pedro Sánchez por no haber arrebatado el control de la emergencia a su propio compañero de partido, Carlos Mazón.
Hasta ese momento, las declaraciones de los responsables políticos se habían mantenido dentro del respeto institucional, máxime con muchas víctimas todavía son localizar y en pleno inicio de unas complicadas tareas de limpieza y reconstrucción. Mazón reconoció ese mismo jueves la ayuda que estaba recibiendo del Gobierno central.
Minutos después, su jefe de filas arremetió contra Sánchez e inició un proceso de culpabilización que apenas 10 días después resumió en una frase: “Tenemos un Gobierno fallido”.
Un año después, la investigación de la jueza de Catarroja obligó a Feijóo a hacer públicos los mensajes que se intercambió con Mazón en la noche de la dana. A las 23.27 del mismo 29 de octubre le escribió: “Lleva la iniciativa de la comunicación... Es la clave”.
Feijóo, entre Moreno y Ayuso
Feijóo busca en la tragedia de Adamuz un punto de equilibrio entre las estrategias marcadas por el presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno, y la de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Moreno ha evitado cualquier mínima crítica al Gobierno central. El presidente andaluz ha estado presente en el municipio cordobés donde se produjo el accidente durante las visitas de Sánchez, del ministro de Transportes, Óscar Puente, y de los reyes. Ha atendido a los medios, pero en sus declaraciones ha huído de atribuir culpabilidades, al menos de momento.
No todo el PP está en la misma estrategia. Aunque en los primeros momentos Ayuso pareció asumir el manual de Moreno, duró poco. Un después del accidente, lunes, en un videocomunicado anunció su intención de mantener su agenda pública, pese al luto oficial declarado.
El martes pareció virar su estrategia y pidió “ser prudentes” ante el accidente y “estar centrados todo el tiempo en ayudar a las víctimas y a sus familias”, aunque insistió en no cancelar su agenda.
El miércoles, su portavoz ya arremetió contra el Gobierno central, y lo señaló expresamente como responsable de la tragedia: “El caos en la gestión ha mostrado su peor cara y se ha llevado la vida de 42 personas”.
Este jueves, ha sido ella misma la que ha extendido las dudas sobre la infraestructura ferroviaria y ha dicho que “subes a unos trenes que no sabes en qué circunstancias están porque el Gobierno cambia de criterio cada dos por tres”. Y ha acusado al Gobierno de Sánchez de intentar “ganar tiempo” para “buscar culpables” imponiendo “la ley del silencio”.
Desde Vox, Santiago Abascal no ha dudado en señalar desde el primer momento al Gobierno, pese a no conocerse aún las causas del accidente. Y lo volvió a hacer ayer mismo: “La corrupción mata”.
¿Y la dirección nacional del PP? Hace equilibrios entre ambas posturas. El pasado lunes, Feijóo visitó Adamuz. Junto a Moreno, el líder de la oposición pareció lanzar un gesto al Gobierno: “No es fácil gestionar esto, pero lo cierto es que creo que se está haciendo con mucha profesionalidad, con mucho rigor y responsabilidad”. Pero inmediatamente después pasó al ataque y lamentó no haber recibido “ninguna información del Gobierno, directa ni indirecta”.
Ese mismo día, el PP envió un mensaje a los periodistas en el que ya intentaba establecer una distinción entre su comportamiento y el que, teóricamente, han tenido sus rivales en el pasado. Definió como “ejemplar” su papel en Adamuz y zanjó: “No somos el partido que llama asesino a un político cuando su gestión genera fallecimientos”.
Una referencia directa a la dana de Valencia o a la gestión del atentado del 11-M, que provocó 192 víctimas en Madrid en 2004, según explicaron desde la dirección del PP.