La Universidad de Sevilla pone cifras a su impacto económico en pleno pulso con la Junta por la financiación
La Universidad de Sevilla (US) ha sacado músculo económico presentando un nuevo estudio sobre el impacto socioeconómico que genera la institución en su entorno. La Hispalense pone así cifras a una idea que los rectorados públicos llevan meses defendiendo en pleno conflicto con el Gobierno andaluz por la financiación universitaria: “Invertir en universidad pública no es un gasto, sino una inversión”.
Así lo ha manifestado este jueves la rectora de la US, Carmen Vargas, durante el acto de presentación del informe impulsado por el Consejo Social. Entre sus principales conclusiones, destaca que la institución sevillana genera un impacto económico superior a los 2.600 millones de euros. Esa cifra equivale a un retorno de 6,2 euros por cada euro transferido por la Junta de Andalucía. Es decir, “se multiplica por más de seis veces la inversión realizada dentro de la propia universidad”, como ha apuntado el profesor encargado del estudio, Francisco José Acedo.
La presentación del informe –elaborado a partir de datos de 2024– llega apenas una semana después de que la US alertara de un desfase de casi 13 millones entre el coste de su plantilla y la financiación prevista por la Junta para 2026, así como del anuncio de un plan de ajuste de 16 millones de euros ante unos fondos que el Rectorado considera “claramente insuficientes”.
Aunque la rectora ha querido desvincular el informe del pulso abierto con el Gobierno andaluz por el modelo de financiación, tanto el momento elegido para difundirlo como el propio enfoque del estudio –iniciado en 2025, coincidiendo con el endurecimiento de las negociaciones con la Junta– refuerzan el mensaje que los rectorados vienen defendiendo desde hace dos años: infrafinanciar la universidad pública conlleva consecuencias económicas y sociales mucho más amplias que las puramente académicas.
El impacto de la US en cifras
El informe, que trata de radiografiar la contribución de la institución a la sociedad, sitúa a la Universidad de Sevilla como “uno de los grandes motores económicos y sociales de Andalucía”. Según los datos recogidos, la actividad de la institución generó en 2024 un impacto económico total de 2.663 millones de euros y contribuyó a la creación de 24.654 empleos. Ese impacto equivale al 1,2% del PIB andaluz y supera el 5% de la riqueza provincial.
El análisis también pone el foco en el retorno fiscal de la inversión universitaria. Según sus cálculos, el Estado recupera el coste de una plaza universitaria en menos de cinco años gracias a la mayor contribución tributaria de los titulados y a un patrón de consumo que aporta entre 1.150 y 1.350 euros anuales adicionales en IVA al sistema tributario.
El informe sostiene además que la formación universitaria mejora las oportunidades laborales y salariales de los titulados. El estudio avala que un egresado de la institución percibe, de media, un 92,7% más de salario que un trabajador con educación secundaria. Ese diferencial asciende al 111,2% en el caso de las mujeres.
Más allá de los datos económicos
La Universidad de Sevilla —la mayor de Andalucía, con más de 71.000 estudiantes y unos 7.600 profesores— sostiene que su impacto trasciende lo estrictamente económico y alcanza ámbitos como la cohesión social, la investigación, la innovación o la dinamización cultural. Más allá de las cifras macroeconómicas, el estudio busca responder a una cuestión de fondo: qué devuelve la Universidad de Sevilla a su entorno en forma de conocimiento, oportunidades, investigación, empleo y cohesión social.
En el ámbito social, el informe destaca que durante el último curso se concedieron 20.039 becas y ayudas, complementadas con programas orientados a la inclusión y la conciliación. Además, 2.537 estudiantes recibieron apoyo directo en materias relacionadas con salud, conciliación o asesoramiento jurídico.
La dimensión cultural y patrimonial también ocupa un lugar destacado en el análisis. La US cuenta con 14.200 bienes digitalizados en su Sistema de Información Patrimonial y registró en 2024 más de 11.400 asistentes a exposiciones y más de 33.000 a espectáculos y actividades culturales.
En investigación, la institución mantiene una posición destacada al situarse como la segunda universidad española en captación de recursos mediante contratos de I+D, con una financiación anual de 63,3 millones de euros. Asimismo, el informe refleja que la producción científica de la US ha aumentado más del 27% desde 2019, no solo en términos cuantitativos, sino también de calidad.
Una decisión de futuro
Por todo ello, el profesor encargado de liderar esta investigación concluye que “los recursos que se destinan a nuestra universidad no son un gasto, son una inversión que retorna a la sociedad a través de múltiples vías”. “Más que el volumen, importa el efecto relativo: por cada euro invertido somos capaces de devolver 6,20 euros a la sociedad”, ha resumido el profesor Acedo, insistiendo en que la Hispalense genera riqueza tanto a corto plazo —a través del gasto, el empleo y la actividad económica— como a largo plazo mediante formación, innovación, atracción de talento y una mayor capacidad fiscal futura de sus egresados.
La principal conclusión del informe, según sus autores, es que “invertir en la universidad es una decisión de futuro”, una apuesta por “construir una sociedad más próspera, más equitativa y culturalmente más rica”.
Una idea en la que ha coincidido la rectora, defendiendo que la universidad pública constituye “una inversión estratégica para el desarrollo económico y social de un territorio” porque “genera empleo, atrae talento, impulsa innovación y emprendimiento, fortalece el tejido empresarial y dinamiza la vida económica y cultural de su entorno”.
Ese mensaje cobra especial relevancia en un contexto en el que los rectorados andaluces siguen a la espera de los resultados de la auditoría pactada con la Junta para revisar el cálculo de unos fondos que consideran insuficientes para afrontar el coste de personal. Si bien la rectora ha tratado de separar el estudio de las tensiones institucionales, ha apelado a la importancia de contar con una “suficiencia financiera” para poder “desarrollar toda esta labor”, en alusión al impacto documentado.
Más allá de cuantificar el impacto económico de la Universidad de Sevilla y medir qué aporta a la sociedad andaluza, el informe plantea de forma implícita una reflexión de fondo: qué perderían Sevilla y Andalucía si una institución de estas dimensiones viera limitada su capacidad de actuación por problemas de financiación.
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