La campaña de 'rezar frente a una clínica está genial' no es un hecho aislado: quién es quién en la ofensiva antiaborto

Más de 260 paneles en 33 ciudades bajo el lema “rezar frente a una clínica abortista está genial” aparecieron la semana pasada en paradas de metro, marquesinas y otros soportes publicitarios. La campaña, que algunos ayuntamientos han pedido retirar, ha sido desplegada por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) contra la prohibición del acoso en las puertas de estos centros y contra la reforma de la Ley del Aborto que prepara el Gobierno. Pero lejos de ser un hecho aislado, la iniciativa forma parte de la ofensiva antiaborto que se consolidó en España con la aprobación del aborto libre en 2010 y que se ha recrudecido en los últimos tiempos.

La financiación para tumbar derechos de las mujeres y LGTBI en Europa se cuadruplica en diez años

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En la diana tienen ahora la norma que tramita el Congreso, con el apoyo de todos los grupos salvo PP y Vox, para penalizar el hostigamiento que sufren las mujeres que entran a abortar a estas clínicas por parte de grupos ultracatólicos que se concentran a las puertas. Afirman que lo que hacen es rezar para “salvar vidas”, pero la batería de acciones que ponen en marcha pasan también por exponer pancartas antiaborto, increpar a las mujeres, darles fetos de juguete, llamarles “asesinas” o abordarlas con folletos con información falsa y sesgada. Cuando consiguen que alguna de las mujeres dé la vuelta y no entre a la clínica, es cuando aseguran que han “salvado una vida”.

La intención inmediata del lobby ultracatólico será intentar frenar esta iniciativa, pero con la vista puesta en la futura reforma de la Ley del Aborto en la que está inmerso el Ministerio de Igualdad. Detrás hay toda una constelación organizada de actores que buscan imponer la agenda ultracatólica y frenar los avances relacionados con los derechos sexuales y reproductivos, el colectivo LGTBI o la eutanasia.

No ocurre solo en España. De hecho, son colectivos que se organizan a nivel internacional e incluso algunos cuentan con peso en el seno de la Unión Europea, donde intentan influir políticamente. Y están, además, en auge: según constató un reciente informe del Foro Parlamentario Europeo sobre Derechos Sexuales y Reproductivos (EPF), el dinero que mueven estos grupos se ha cuadruplicado en diez años.

Cónclave anual de los ultracatólicos

Socavar este tipo de derechos sociales es el objetivo que enarbola la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), que está detrás de la campaña. Fundada en 1909 por Ángel Herrera Oria y propietaria, entre otros buques insignia, del CEU y del periódico El Debate, esta institución se ha radicalizado cada vez más en los últimos meses, coincidiendo con el cambio de presidencia. Y apuesta por la confrontación directa contra el Gobierno en campañas contra el aborto, la eutanasia, el feminismo o el laicismo. Otra de sus últimas iniciativas fue la instalación de una lona gigante de 500 metros cuadrados con una calavera en Madrid contra la aprobación del derecho a la muerte digna.

La ACdP es, además, organizadora del Congreso Católicos y Vida Pública, uno de sus ejes de actuación. Tras arrancar a mediados de los noventa con el objetivo de convertirse en 'casa común' de los católicos de distintas sensibilidades, estos eventos fueron convirtiéndose en el cónclave anual del catolicismo más ultraconservador y beligerante. Y de ellos salieron, –con la aquiescencia del cardenal Rouco Varela y de su delfín Fidel Herráez, actual arzobispo emérito de Burgos y que todavía hoy continúa siendo Consiliario nacional de la ACdP– los gérmenes de las concentraciones anuales contra los gobiernos de Zapatero en la madrileña plaza de Colón, o las manifestaciones contra el matrimonio igualitario o Educación para la Ciudadanía.

Poco a poco, los propagandistas fueron aglutinando en torno a la 'marca CEU' a los grupos ultra (Kikos, Opus Dei, Legionarios de Cristo…), y se convirtieron en patrocinadores de muchas de sus campañas. “Echamos de menos la posibilidad de hacer manifestaciones ciudadanas”, lamentaba hace unos meses su presidente, que no descarta movilizaciones similares a las que convirtieron a los grupos ultracatólicos en el primer partido de la oposición durante de 2004 a 2008, durante la primera legislatura socialista.

HazteOir y nuevos actores

El pasado noviembre ya hubo un intento. Entonces la ACdP y HazteOir, otro de los protagonistas en España del lobby ultracatólico, patrocinaron una fallida manifestación contra la eutanasia y al mismo tiempo apadrinaron el nacimiento de un movimiento llamado a servir de “brújula” de la derecha ultracatólica española, NEOS, liderado por el exministro Jaime Mayor Oreja (también miembro de la ACdP), la ex dirigente popular María San Gil o el ex embajador en el Vaticano Francisco Vázquez.

La entidad, que afirma luchar “contra la descristianización de España” surge para “defender el derecho a la vida, la libertad religiosa, la Corona y la unidad de la nación”. Entre sus desafíos más acuciantes está la derogación de leyes como la del aborto, la reguladora de la eutanasia y la de Memoria Histórica, así como convertirse en una plataforma contra el “relativismo moral”. Y se propone “pasar de la indignación a la acción”.

Habrá que esperar a ver si NEOS se concreta en iniciativas, pero de momento tanto HazteOir como su filial internacional CitizenGo llevan un tiempo encadenando varias campañas contra los anuncios del Gobierno en relación con la interrupción voluntaria del embarazo. Entre ellas, una para frenar la prohibición del acoso en las clínicas afirmando que “permitirá a Pedro Sánchez meter en la cárcel a los voluntarios provida que ayudan a las embarazadas a las puertas de los centros abortistas” u otra que llama a “reventar” la consulta pública que Igualdad abrió sobre la reforma de la Ley del Aborto calificándolo de “crimen” que “ha permitido la muerte de 1.113.324 inocentes” desde 2010.

Entre los actores se encuentra también Derecho a Vivir, una plataforma antiaborto fundada por HazteOir que puso en marcha la llamada 'Ambulancia Vida', otra de las piezas del hostigamiento a las puertas de las clínicas: el vehículo se dedica a hacer ecografías para intentar que las mujeres que ya han tomado su decisión “puedan saber que su hijo está vivo, que su corazón late” y no aborten. Derecho a Vivir ha convocado en los últimos meses varias concentraciones tanto a las puertas del Congreso como frente a la sede del PSOE y ante el Tribunal Constitucional, que tiene pendiente aún el recurso del PP a la Ley del Aborto.

Vínculos políticos

El informe que ha monitorizado la actividad de estos grupos durante años destaca la interconexión y organización de este entramado de actores y sus vínculos con partidos que han llegado a tener amplia representación. Destaca en este sentido países como Alemania y España, donde han creado mecanismos “para canalizar el activismo” y “transformar a los participantes en actores políticos” a través de partidos como Vox, cita el estudio. Es el caso de HazteOir, que no comparte con la formación de extrema derecha solo discurso e ideas, sino también nombres en las listas electorales. Como ejemplo, la diputada de Vox en la Asamblea de Madrid, Gádor Joya, que ha sido portavoz de Derecho a Vivir.

A nivel internacional, además de CitizenGo, existen plataformas influyentes como One of Us, una federación europea fundada en 2013 por Mayor Oreja, o iniciativas colectivas como la red Political Network for Values, que incluye en su decálogo la protección de la vida humana, el matrimonio y la familia. Entre sus miembros está también Mayor Oreja, el exsenador popular Luis Peral y casi una veintena de políticos más de países de todo el mundo. La junta directiva está presidida por la ministra húngara de Familia Katalin Novák y es miembro de la misma Ignacio Arsuaga, presidente y fundador de HazteOir.

Más de 260 paneles en 33 ciudades bajo el lema “rezar frente a una clínica abortista está genial” aparecieron la semana pasada en paradas de metro, marquesinas y otros soportes publicitarios. La campaña, que algunos ayuntamientos han pedido retirar, ha sido desplegada por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) contra la prohibición del acoso en las puertas de estos centros y contra la reforma de la Ley del Aborto que prepara el Gobierno. Pero lejos de ser un hecho aislado, la iniciativa forma parte de la ofensiva antiaborto que se consolidó en España con la aprobación del aborto libre en 2010 y que se ha recrudecido en los últimos tiempos.

La financiación para tumbar derechos de las mujeres y LGTBI en Europa se cuadruplica en diez años

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En la diana tienen ahora la norma que tramita el Congreso, con el apoyo de todos los grupos salvo PP y Vox, para penalizar el hostigamiento que sufren las mujeres que entran a abortar a estas clínicas por parte de grupos ultracatólicos que se concentran a las puertas. Afirman que lo que hacen es rezar para “salvar vidas”, pero la batería de acciones que ponen en marcha pasan también por exponer pancartas antiaborto, increpar a las mujeres, darles fetos de juguete, llamarles “asesinas” o abordarlas con folletos con información falsa y sesgada. Cuando consiguen que alguna de las mujeres dé la vuelta y no entre a la clínica, es cuando aseguran que han “salvado una vida”.

La intención inmediata del lobby ultracatólico será intentar frenar esta iniciativa, pero con la vista puesta en la futura reforma de la Ley del Aborto en la que está inmerso el Ministerio de Igualdad. Detrás hay toda una constelación organizada de actores que buscan imponer la agenda ultracatólica y frenar los avances relacionados con los derechos sexuales y reproductivos, el colectivo LGTBI o la eutanasia.

No ocurre solo en España. De hecho, son colectivos que se organizan a nivel internacional e incluso algunos cuentan con peso en el seno de la Unión Europea, donde intentan influir políticamente. Y están, además, en auge: según constató un reciente informe del Foro Parlamentario Europeo sobre Derechos Sexuales y Reproductivos (EPF), el dinero que mueven estos grupos se ha cuadruplicado en diez años.

Cónclave anual de los ultracatólicos

Socavar este tipo de derechos sociales es el objetivo que enarbola la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), que está detrás de la campaña. Fundada en 1909 por Ángel Herrera Oria y propietaria, entre otros buques insignia, del CEU y del periódico El Debate, esta institución se ha radicalizado cada vez más en los últimos meses, coincidiendo con el cambio de presidencia. Y apuesta por la confrontación directa contra el Gobierno en campañas contra el aborto, la eutanasia, el feminismo o el laicismo. Otra de sus últimas iniciativas fue la instalación de una lona gigante de 500 metros cuadrados con una calavera en Madrid contra la aprobación del derecho a la muerte digna.

La ACdP es, además, organizadora del Congreso Católicos y Vida Pública, uno de sus ejes de actuación. Tras arrancar a mediados de los noventa con el objetivo de convertirse en 'casa común' de los católicos de distintas sensibilidades, estos eventos fueron convirtiéndose en el cónclave anual del catolicismo más ultraconservador y beligerante. Y de ellos salieron, –con la aquiescencia del cardenal Rouco Varela y de su delfín Fidel Herráez, actual arzobispo emérito de Burgos y que todavía hoy continúa siendo Consiliario nacional de la ACdP– los gérmenes de las concentraciones anuales contra los gobiernos de Zapatero en la madrileña plaza de Colón, o las manifestaciones contra el matrimonio igualitario o Educación para la Ciudadanía.

Poco a poco, los propagandistas fueron aglutinando en torno a la 'marca CEU' a los grupos ultra (Kikos, Opus Dei, Legionarios de Cristo…), y se convirtieron en patrocinadores de muchas de sus campañas. “Echamos de menos la posibilidad de hacer manifestaciones ciudadanas”, lamentaba hace unos meses su presidente, que no descarta movilizaciones similares a las que convirtieron a los grupos ultracatólicos en el primer partido de la oposición durante de 2004 a 2008, durante la primera legislatura socialista.

HazteOir y nuevos actores

El pasado noviembre ya hubo un intento. Entonces la ACdP y HazteOir, otro de los protagonistas en España del lobby ultracatólico, patrocinaron una fallida manifestación contra la eutanasia y al mismo tiempo apadrinaron el nacimiento de un movimiento llamado a servir de “brújula” de la derecha ultracatólica española, NEOS, liderado por el exministro Jaime Mayor Oreja (también miembro de la ACdP), la ex dirigente popular María San Gil o el ex embajador en el Vaticano Francisco Vázquez.

La entidad, que afirma luchar “contra la descristianización de España” surge para “defender el derecho a la vida, la libertad religiosa, la Corona y la unidad de la nación”. Entre sus desafíos más acuciantes está la derogación de leyes como la del aborto, la reguladora de la eutanasia y la de Memoria Histórica, así como convertirse en una plataforma contra el “relativismo moral”. Y se propone “pasar de la indignación a la acción”.

Habrá que esperar a ver si NEOS se concreta en iniciativas, pero de momento tanto HazteOir como su filial internacional CitizenGo llevan un tiempo encadenando varias campañas contra los anuncios del Gobierno en relación con la interrupción voluntaria del embarazo. Entre ellas, una para frenar la prohibición del acoso en las clínicas afirmando que “permitirá a Pedro Sánchez meter en la cárcel a los voluntarios provida que ayudan a las embarazadas a las puertas de los centros abortistas” u otra que llama a “reventar” la consulta pública que Igualdad abrió sobre la reforma de la Ley del Aborto calificándolo de “crimen” que “ha permitido la muerte de 1.113.324 inocentes” desde 2010.

Entre los actores se encuentra también Derecho a Vivir, una plataforma antiaborto fundada por HazteOir que puso en marcha la llamada 'Ambulancia Vida', otra de las piezas del hostigamiento a las puertas de las clínicas: el vehículo se dedica a hacer ecografías para intentar que las mujeres que ya han tomado su decisión “puedan saber que su hijo está vivo, que su corazón late” y no aborten. Derecho a Vivir ha convocado en los últimos meses varias concentraciones tanto a las puertas del Congreso como frente a la sede del PSOE y ante el Tribunal Constitucional, que tiene pendiente aún el recurso del PP a la Ley del Aborto.

Vínculos políticos

El informe que ha monitorizado la actividad de estos grupos durante años destaca la interconexión y organización de este entramado de actores y sus vínculos con partidos que han llegado a tener amplia representación. Destaca en este sentido países como Alemania y España, donde han creado mecanismos “para canalizar el activismo” y “transformar a los participantes en actores políticos” a través de partidos como Vox, cita el estudio. Es el caso de HazteOir, que no comparte con la formación de extrema derecha solo discurso e ideas, sino también nombres en las listas electorales. Como ejemplo, la diputada de Vox en la Asamblea de Madrid, Gádor Joya, que ha sido portavoz de Derecho a Vivir.

A nivel internacional, además de CitizenGo, existen plataformas influyentes como One of Us, una federación europea fundada en 2013 por Mayor Oreja, o iniciativas colectivas como la red Political Network for Values, que incluye en su decálogo la protección de la vida humana, el matrimonio y la familia. Entre sus miembros está también Mayor Oreja, el exsenador popular Luis Peral y casi una veintena de políticos más de países de todo el mundo. La junta directiva está presidida por la ministra húngara de Familia Katalin Novák y es miembro de la misma Ignacio Arsuaga, presidente y fundador de HazteOir.

Más de 260 paneles en 33 ciudades bajo el lema “rezar frente a una clínica abortista está genial” aparecieron la semana pasada en paradas de metro, marquesinas y otros soportes publicitarios. La campaña, que algunos ayuntamientos han pedido retirar, ha sido desplegada por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) contra la prohibición del acoso en las puertas de estos centros y contra la reforma de la Ley del Aborto que prepara el Gobierno. Pero lejos de ser un hecho aislado, la iniciativa forma parte de la ofensiva antiaborto que se consolidó en España con la aprobación del aborto libre en 2010 y que se ha recrudecido en los últimos tiempos.

La financiación para tumbar derechos de las mujeres y LGTBI en Europa se cuadruplica en diez años

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En la diana tienen ahora la norma que tramita el Congreso, con el apoyo de todos los grupos salvo PP y Vox, para penalizar el hostigamiento que sufren las mujeres que entran a abortar a estas clínicas por parte de grupos ultracatólicos que se concentran a las puertas. Afirman que lo que hacen es rezar para “salvar vidas”, pero la batería de acciones que ponen en marcha pasan también por exponer pancartas antiaborto, increpar a las mujeres, darles fetos de juguete, llamarles “asesinas” o abordarlas con folletos con información falsa y sesgada. Cuando consiguen que alguna de las mujeres dé la vuelta y no entre a la clínica, es cuando aseguran que han “salvado una vida”.