La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, compareció en la comisión de investigación del Congreso sobre la financiación del Partido Popular el pasado 20 de marzo. No tuvo reparos en presentarse como una trabajadora infatigable definida por tres ejes: “Transparencia, honradez y tolerancia cero con la corrupción”.
Asomaba ante los diputados solo un día antes de que se supiera que las notas del título de máster en derecho autonómico que exhibe habían sido retocadas dos años después de acabarse el curso: dos asignaturas pasaron de no presentada a notable. Sus palabras en la comisión, en la que defendió su propia figura con contundencia: “Jamás voy a consentir que nadie ponga en duda lo que para mí es más importante, que es mi honorabilidad y mi honestidad”, cobran ahora otra dimensión tras el caso de su máster.