Los obispos critican la “prioridad nacional” del pacto PP y Vox y acusan a Abascal de injuriarles
Los obispos han dicho 'basta' a Santiago Abascal, y han calificado como “injurias” sus palabras de esta semana, en las que acusaba a la Iglesia española de “enriquecerse” a costa de la inmigración ilegal. Todo ello después de unas declaraciones del obispo de Canarias, José Mazuelos, en las que recomendaba a los críticos con la acogida a los migrantes que se metieran “cinco días en un cayuco” antes de hablar del sufrimiento ajeno.
En la rueda de prensa posterior a la Asamblea Plenaria de la CEE, el portavoz episcopal, César García Magán, incidió en que las acusaciones de Abascal “no solamente no obedecen a la realidad de los hechos, sino que entran en el ámbito de la pura posición ideológica, porque no se basan en la verdad, sino en la falsedad. Incluso, en un ámbito de injuria. Afirmar que hay enriquecimiento donde no lo hay, entra en ese ámbito”, declaró con rotundidad.
Magán también entró en la polémica sobre la “prioridad nacional” presente en los pactos de gobierno PP y Vox en Extremadura y Aragón. En este punto, el portavoz de la CEE lamentó la “política a golpe de eslogan que busca la polarización, ponerse a favor o en contra, sin matices” y subrayó que “la Iglesia no se mueve a nivel de eslogan, ni de éste ni de ninguno, y menos todavía cuando desde algún lado se quiere eliminar o excluir a otro. En eso la Iglesia no está ni estará nunca”.
“Nuestra prioridad es y será el Evangelio”, añadió Magán, quien insistió en que “el prójimo no solo es el que es de mi país, de mi partido, de mi lengua, ni de mi religión”. Sobre las amenazas a las ONG que trabajen con migrantes, el portavoz de la CEE insistió en que “reducir las ayudas a Cáritas por esto es un claro ejemplo de los que se mueven a golpe de ideología y polarización, y no desde un análisis sereno y realista”.
En otro orden de cosas, Magán se desmarcó de cualquier polémica en torno a Cuelgamuros y su resignificación (esta semana, los obispos han sufrido otro intento de escrache en su sede por parte de un centenar de nostálgicos). “No tenemos competencia en ese asunto”, rebatió el portavoz de la CEE. “La CEE no es una superestructura entre los obispos y la Santa Sede, no somos una instancia superior”, explicó. Sí quiso dejar claro que, pese a la existencia de un acuerdo entre el Ejecutivo y el Vaticano (como ya publicó en primicia RD hace un año), los monjes están en su derecho de apelar a la justicia. “Se han publicado muchas informaciones, quizá no todas son debidamente aquilatadas, pero sí, el presidente hizo esa llamada, porque son los monjes los que tienen la custodia de esa basílica (...). El Vaticano no ha sido parte firmante, no ha habido ningún representante del Vaticano que haya firmado”, señaló.
Finalmente, Magán lamentó la difusión (y posterior retirada) por parte de la Oficina de Comunicación de la CEE de un tuit en las redes sociales del episcopado, en la que atacaba una información publicada por elDiario.es sobre el documento acerca del emotivismo y sus repercusiones, acusando a este medio de “tergiversar el contenido y el espíritu” de la nota. “La retirada de ese tuit ya fue un acto público”, apuntó, en lo más parecido a una disculpa.
“El tuit que se quitó no fue por presiones externas. Como la Iglesia es plural, no siempre estoy de acuerdo al cien por cien con José Gabriel, y eso no implica para que seamos amigos”, añadió el portavoz, refiriéndose a José Gabriel Vera, director de comunicación la CEE y supuesto ordenante de la publicación del tuit posteriormente retirado.
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