Alemania ha relajado los controles fronterizos para tratar de paliar los atascos generados en los límites con Austria y República Checa con excepciones para el transporte de mercancías, ante las críticas de esos países vecinos y de la Unión Europea por una decisión tachada de unilateral.
Estas medidas, decretadas para frenar el coronavirus, han generado colas kilométricas de camiones, el pasado domingo, desde el Tirol austríaco o territorio checo, que se redujeron este martes. Las autoridades de Baviera y Sajonia, los dos Länder afectados, han suavizado las normas para trabajadores trasnacionales o de sectores esenciales, así como transportistas. Al resto de viajeros se les sigue negando el ingreso, salvo que sean alemanes, residentes en el país o que puedan aducir razones de peso, sean familiares o laborales.
A unos 5.000 viajeros se les negó la entrada solo el domingo, día en que entró en vigor esta medida. Quienes pudieron hacerlo debieron presentar su test reciente negativo y cumplimentar un formulario, trámites que complicaron -y eternizaron- la espera.
Austria protestó formalmente ya el lunes contra esa medida, criticada asimismo desde Bruselas. El Gobierno alemán no solo la defiende como necesaria contra la propagación de variantes de la COVID-19, sino que se plantea, según Der Spiegel, extenderlas hasta al menos principios de marzo.
Informa EFE.