La playa más peligrosa de Islandia se queda prácticamente borrada por unas tormentas históricas

La fuerza del mar puede arrancar toneladas de arena en cuestión de días y dejar un paisaje irreconocible. Cuando las fuerzas de la naturaleza actúan con esa intensidad, la destrucción no es un concepto abstracto sino un cambio físico que se ve y se pisa.

Cada vez se registran episodios peores en distintos puntos del planeta, con olas más altas y corrientes que empujan el litoral hacia dentro. Esa capacidad de alterar costas enteras en semanas obliga a observar con detalle cada transformación que se produce en lugares muy visitados.

Reynisfjara perdió anchura y dejó un corte vertical donde antes se caminaba sin problema

Fuertes vientos y corrientes han provocado un fuerte repliegue en la playa de Reynisfjara, según ArticPortal.org, alterando su aspecto y accesibilidad. El portal islandés informó de que la actividad reciente, que incluye algunos derrumbes de la montaña, había causado una “erosión extensa” que está “cambiando de forma drástica la apariencia y la accesibilidad” del enclave.

La franja de arena negra se ha reducido y el borde del litoral presenta ahora un escalón abrupto que antes no existía, con el agua más cerca de las formaciones de basalto.

Snorri Steinn Sigurðsson, guía que habló con el medio islandés mbl.is, dijo que “es increíble ver cómo las fuerzas de la naturaleza han transformado la orilla hasta que el lugar es completamente distinto ahora”. Añadió que en los diez años que lleva trabajando nunca había visto una modificación tan rápida.

El guía explicó que algunos visitantes se sienten tentados a bajar por el talud recién formado para acercarse al mar, pero advirtió del riesgo real si la marea sube y las olas ganan altura. Señaló que “si las olas crecen y los turistas bajan hasta el nivel del agua, estarán en serios problemas porque es imposible subir por el borde que se ha formado”. También reclamó más vigilancia mientras se aclara la situación y afirmó que “no hay motivo para esperar a que ocurra un accidente antes de aumentar la preparación”.

Ese tramo acumula accidentes y aun así sigue lleno de viajeros

La playa sigue figurando entre los destinos más peligrosos del país, tal como recoge Visit Iceland en su web. La organización advierte de olas de tamaño récord, de las llamadas Sneaker waves que irrumpen sin aviso y de desprendimientos en los acantilados.

Varias personas han perdido la vida tras ser arrastradas por la resaca de esas olas, una de ellas en el verano de 2025. A pesar de ese historial, el lugar continúa entre los puntos más visitados porque se encuentra junto a la carretera circular que recorre la isla y resulta de acceso sencillo para quienes viajan por el sur.

Los vientos del este cambiaron el movimiento de los sedimentos y dejaron más roca al descubierto

El retroceso de la arena no se explica solo por el mal tiempo sino por la dirección concreta del viento. En Islandia lo habitual es que sople desde el suroeste y empuje los sedimentos hacia el este, pero este invierno han predominado corrientes del este que han invertido el movimiento natural.

Ese cambio ha acelerado el desplazamiento de arena hacia el oeste y ha dejado tramos con menos superficie útil y más piedra expuesta. Las columnas de basalto, que antes quedaban en la parte alta de la playa y eran accesibles a pie, ahora emergen casi directamente del Atlántico Norte.

Sigurður Sigurðarson, ingeniero costero de la Icelandic Road Administration que habló con la radiotelevisión pública RÚV, apuntó a ese patrón como causa principal. Explicó que “normalmente los vientos dominantes son del suroeste y transportan la arena hacia el este, pero este invierno ha sido diferente y han prevalecido los vientos del este, algo inusual”.

Detalló que la montaña Reynisfjall se adentra en el mar y actúa como barrera cuando la arena se mueve hacia el oeste, de modo que la playa no recibe aportes desde el este y el efecto resulta más evidente.

Sobre el futuro inmediato fue prudente y señaló que “todo depende de la dirección de las olas que genera el viento”, además de recordar que los sistemas de bajas presiones han cruzado el Atlántico más al sur de lo habitual en otoño e invierno. El desenlace dependerá de cómo cambien esos patrones en los próximos meses y de si el aporte de sedimentos vuelve a equilibrar la línea de costa.