Cerámicas, plomos escritos, instrumentos agrícolas y un célebre guerrero forman parte del legado de este yacimiento valenciano de época íbera
Ubicado estratégicamente en el extremo suroeste de la Serra Grossa, en el término municipal de Moixent, el yacimiento ibérico de La Bastida de les Alcusses constituye una de las joyas arqueológicas más relevantes de la Comunitat Valenciana. Durante el siglo IV a.C., esta urbe amurallada actuó como un próspero nodo de poder e intercambio comercial en el norte de la Contestania ibérica. Su posición privilegiada permitía un control efectivo sobre la vía natural que conectaba el litoral alicantino y el curso bajo del río Vinalopó con la Meseta interior. Con una superficie de seis hectáreas, el poblado albergó a 600 habitantes que desarrollaron un avanzado modelo urbano.
La trayectoria histórica del yacimiento destaca por su efímera existencia de apenas un siglo, que culminó de manera traumática y violenta hacia el año 325 a.C. por causas que los historiadores aún intentan esclarecer. El redescubrimiento científico del poblado tuvo lugar entre 1928 y 1931 mediante las intensas campañas de excavación llevadas a cabo por el Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia. A raíz del extraordinario valor de las estructuras descubiertas, el enclave fue catalogado como Monumento Histórico-Artístico. Casi cien años después, el espacio continúa erigiéndose en un pilar indispensable para comprender la cultura ibérica.
El urbanismo de La Bastida de les Alcusses refleja un minucioso diseño defensivo y territorial pensado para garantizar la seguridad de su comunidad. El perímetro estaba resguardado por una imponente muralla de cuatro metros de anchura dotada de torres cuadrangulares y cuatro puertas de acceso habilitadas para el paso de carros. En el interior, la trama urbana se organizaba mediante una gran calle central recorrida por callejones perpendiculares, plazoletas públicas y una gran cisterna. Las viviendas, agrupadas en manzanas, combinaban zócalos de piedra con alzados de adobe, manifestando una avanzada técnica constructiva adaptada al relieve.
Entre los abundantes hallazgos muebles recuperados en los hogares del asentamiento, la vajilla cerámica ocupa un lugar primordial para reconstruir los hábitos cotidianos de la población. Las excavaciones han sacado a la luz notables conjuntos de cerámica ibérica autóctona junto con refinadas piezas importadas de origen griego que atestiguan contactos culturales y comerciales mediterráneos. El análisis de estas vasijas, destinadas al almacenamiento de grano, aceite o vino, revela la existencia de redes de prestigio en el ámbito doméstico. Para acercar este patrimonio al público, se ha reconstruido a escala real una casa ibérica que permite contemplar los recipientes.
Uno de los legados más extraordinarios del yacimiento lo componen las planchas de plomo con inscripciones escritas en lengua y signario ibérico. Estos documentos epigráficos, hallados en diversos inmuebles del recinto, ofrecen un testimonio excepcional sobre el grado de alfabetización y la organización administrativa de la sociedad Contestana. Aunque la descodificación de la lengua ibérica plantea retos a la lingüística moderna, las láminas de plomo reflejan contratos comerciales, inventarios de bienes y comunicaciones oficiales entre jefaturas locales. La presencia de este registro escrito convierte a La Bastida en un asentamiento clave para el estudio del derecho.
Poblado agropastoril
La base económica de La Bastida descansaba en una próspera producción agropastoril cuya magnitud ha quedado demostrada por un excepcional conjunto de herramientas de hierro. Las excavaciones han recuperado rejas de arado, hoces, podones y diversos aperos de labranza en impecable estado de conservación que atestiguan el dominio de la metalurgia pesada. Estos instrumentos agrícolas no solo permitían el cultivo intensivo de cereales, vid y olivo en los llanos del Pla de les Alcusses, sino que impulsaban industrias transformadoras como la elaboración vinícola. El hallazgo de útiles de carpintería y molienda confirma una marcada especialización.
El símbolo más célebre y representativo de La Bastida de les Alcusses es el Guerrero de Moixent, una icónica figurilla de bronce que figura entre los grandes tesoros del Museu de Prehistòria de València. Esta pequeña estatua exenta plasma con asombroso realismo a un jinete armado con falcata, escudo circular o caetra y un casco coronado por un vistoso penacho. Hoy en día, la vigencia del yacimiento se mantiene activa gracias a las investigaciones del Servicio de Investigación Prehistórica y a iniciativas de divulgación como las jornadas de puertas abiertas. A través de visitas teatralizadas y talleres, el yacimiento conecta la memoria del mundo íbero.
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