Este salto mortal llevaba prohibido 50 años y ahora le ha dado el oro a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Invierno
Ilia Malinin se ha convertido en uno de los grandes protagonistas en lo que llevamos de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026. El deportista de 21 años llegó a la pista dispuesto a darlo todo el pasado 8 de febrero y salió vencedor, consiguiendo el oro para Estados Unidos en la modalidad por equipos de patinaje artístico.
El estadounidense consiguió una nota técnica muy alta que le dejó con 200.03 puntos, barrera inalcanzable para el japonés Shun Sato, que se encargó de cerrar la prueba por equipos. Pero más allá de las puntuaciones, Malinin acaparó todos los comentarios por uno de sus movimientos: el salto mortal hacia atrás.
Hablamos de una maniobra que estuvo prohibida en el patinaje artístico durante casi 50 años por lo peligroso que se consideraba que podía ser para los deportistas. No fue hasta 2024 cuando se levantó el veto a este movimiento. Desde entonces puede incluirse como parte de una secuencia, pero no suma puntos técnicos para los patinadores.
¿Por qué se prohibió?
El salto mortal hacia atrás, conocido como backflip, es una acrobacia en la que el patinador gira hacia atrás en el aire antes de aterrizar. El estadounidense Terry Kubicka fue el último patinador que ejecutó legalmente un backflip y lo hizo en los Juegos Olímpicos de Innsbruck en 1976.
Un año después, la Unión Internacional de Patinaje (ISU) decidió prohibir este salto en competiciones oficiales debido a la peligrosidad a la que se exponen los deportistas. Se trata de un movimiento que tiene un aterrizaje inestable, lo que aumenta el riesgo de caídas sobre cabeza y cuello, con posibles lesiones cervicales graves para los patinadores.
Pese a la prohibición, en los Juegos de Nagano de 1998, la deportista Surya Bonaly hizo la pirueta, lo que le valió una penalización por parte de la organización. En todo este tiempo, la maniobra nunca ha sido puntuada ni aceptada en competiciones de tan alto nivel. Pero hace un par de años, la ISU cambió de opinión y modificó su reglamento, eliminando la prohibición absoluta del salto mortal hacia atrás.
La ejecución de Malinin este año sorprendió al público de Milano Cortina, entre los que se encontraba el mismísimo Novak Djokovic. “Oí que, después de aterrizar mi voltereta hacia atrás, tenía las manos sobre la cabeza. Es increíble”, dijo el patinador tras colgarse el oro.