“Masacre en Corea”: el cuadro que Picasso pintó para denunciar la guerra y que no existiría sin la obra más famosa de Goya

"Masacre en Corea" es uno de los cuadros de Picasso, pintado en 1951.

Laura Cuesta

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El cuadro de Los fusilamientos del 3 de mayo en Madrid (1814) es probablemente una de las obras pictóricas más emblemáticas de la historia de España. Pintado por Francisco de Goya y conservado en el Museo del Prado de Madrid, el óleo representa la ejecución de un grupo de civiles españoles a manos de soldados del ejército de Napoleón durante la guerra de independencia española.

Más allá de su importancia histórica, El 3 de mayo en Madrid se convirtió en un referente para artistas que vinieron después. Ocurrió primero con Édouard Manet, que entre 1867 y 1869 pintó La ejecución del emperador Maximiliano, un lienzo que seguía la misma disposición que la que Goya utilizó en sus fusilamientos. Solo hace falta ver un cuadro al lado de otro para encontrar las similitudes.

Pero Manet no fue el único que se inspiró en el pintor y grabador español. Un paisano de su misma tierra hizo lo propio muchos años después. Hablamos de Pablo Picasso, quien en 1951 creó Masacre en Corea, una pintura al óleo sobre contrachapado que pertenece a la colección del Museo Picasso de París y en la que el malagueño utilizó la misma composición de Goya.

Una denuncia a la violencia

La obra de Picasso habla por sí sola. Con tonos grisáceos, el pintor presenta a la derecha a un grupo de soldados que parecen robots, vestidos con piezas de metal y cascos, los cuales apuntan con sus armas a un grupo de mujeres y niños desnudos, colocados en la parte izquierda del lienzo. El miedo y el dolor quedan patentes en las expresiones que el malagueño dibujó a las víctimas.

Picasso creó esta obra a principios del año 1951, como denuncia por las matanzas civiles que se llevaron a cabo durante el avance del ejército de Estados Unidos en territorio de Corea del Norte, durante la Guerra de Corea. En plena Guerra Fría, el pintor se posicionó del lado de las víctimas civiles coreanas.

Sin embargo, más allá del título, el artista no contextualizó mucho más la escena. Los personajes podrían ser protagonistas de cualquier otro conflicto armado, lo que refuerza el carácter atemporal y universal de la representación. Tan solo el río que divide el cuadro en dos mitades puede interpretarse como una alusión a la división del territorio coreano.

En el momento en el que Picasso la presentó, la obra no gustó, llegando incluso a indignar a los dirigentes del Partido Comunista francés, del que era militante, que consideraron que se trataba de una obra de carácter propagandístico. Hoy, muchos se refieren a esta pintura como el “Guernica de la Guerra Fría”.

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