Encuentran bajo el agua un anillo romano de hace 2.000 años con la imagen de una de las siete maravillas del mundo antiguo
Un pequeño anillo de bronce ha permitido recuperar la imagen de uno de los monumentos más famosos de la Antigüedad. Un equipo de arqueólogos ha descubierto una joya de época romana con un grabado del Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo. La pieza ha aparecido durante unas excavaciones submarinas en Egipto, entre los restos de una parte de la ciudad que actualmente permanece bajo el mar Mediterráneo.
El descubrimiento se ha producido en las ruinas de Antirrodos, una antigua isla donde se encontraba un palacio real relacionado con Cleopatra y Marco Antonio. Según ha informado el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, es la primera vez que se encuentra una representación del Faro de Alejandría grabada en un anillo de sello. Hasta ahora, los investigadores conocían imágenes del monumento conservadas en monedas y otros testimonios históricos.
Un anillo que podría revelar cómo funcionaba la antigua ciudad
La pieza presenta una pequeña representación del faro, con su característica estructura de varios niveles. Su diseño recuerda a las imágenes que aparecían en monedas de Alejandría durante el siglo II después de Cristo, lo que permite a los especialistas relacionar el objeto con esa época.
Pero el anillo no era necesariamente un simple adorno. En la Antigüedad, este tipo de joyas también se utilizaba para identificar a sus propietarios y sellar documentos. Al presionar su superficie grabada sobre cera o arcilla, dejaban una marca que podía servir como firma o señal de autenticidad.
Precisamente, el lugar donde ha aparecido podría ser una de las claves del descubrimiento. Los arqueólogos consideran que el palacio pudo seguir utilizándose durante el siglo II después de Cristo. Sin embargo, todavía no se ha podido determinar quién fue el propietario del anillo ni cuál era su función concreta.
La historia de una maravilla que desapareció hace siglos
El Faro de Alejandría fue construido en el siglo III antes de Cristo, en una isla situada frente a la costa egipcia. Se calcula que alcanzaba unos 120 metros de altura, una dimensión extraordinaria para su época. Su principal función era orientar a los barcos que llegaban al puerto, especialmente durante la noche, cuando una luz situada en su parte superior facilitaba la navegación.
Durante más de mil años fue uno de los grandes símbolos de Alejandría. Sin embargo, varios terremotos dañaron progresivamente la construcción hasta provocar su desaparición. Aunque el edificio ya no existe, las representaciones antiguas han permitido conocer algunos detalles de su aspecto original.
El anillo forma parte de una campaña de excavaciones que también ha permitido recuperar numerosos objetos de la vida cotidiana. Entre ellos se encuentran recipientes de cerámica, ánforas, vajillas, lámparas y fragmentos de vidrio de distintas épocas, algunos de hace más de 2.000 años.
Las investigaciones continúan en el antiguo puerto de Alejandría, donde todavía quedan numerosos restos por estudiar. El pequeño anillo de bronce se ha convertido en uno de los hallazgos más destacados, tanto por la imagen que conserva como por las nuevas preguntas que plantea sobre la actividad de la ciudad durante la época romana.
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