Un libro de 266 páginas que cabe en la palma de la mano: así es el primer “libro de bolsillo” de la historia
Hoy en día, en cualquier librería encontramos libros de bolsillo que permiten a apasionados de la literatura hacer una lectura de sus tomos preferidos de una forma más ágil. Este formato permite decir adiós a las tapas duras y las hojas más gruesas en pos de poder transportar el libro más fácilmente. De la playa al transporte público y vuelta con una edición más manejable y económica.
Pero ¿cuál es el origen de este formato? Debemos remontarnos al año 1935, cuando el empresario Allan Lane lanzó los primeros libros de bolsillo bajo el sello que pronto se conoció como Penguin Books. Sin embargo, existe un origen todavía más remoto que no tiene tanto que ver con la literatura de masas, pero sí con el tamaño que caracteriza a estas ediciones.
Hablamos del Codex Rotundus, a menudo conocido como el “primer libro de bolsillo de la historia”, un pequeño códice de apenas 9 centímetros de diámetro que esconde un tesoro en su interior. Dentro encontramos un libro de 266 páginas en latín y francés con unas ilustraciones impresionantes, teniendo en cuenta el reducido espacio disponible para pintar.
La historia del Codex Rotundus
El Codex Rotundus se encuentra actualmente en la Dombibliothek Hildesheim (Biblioteca de la Catedral de Hildesheim), en Alemania, y se cree que esta llegó hasta allí a través del canónigo de la catedral Johann Adolph von Loe (1656-1716), cuya familia sirvió a los señores de la ciudad de Cléveris durante generaciones.
El manuscrito probablemente se creó en Brujas, cerca de la corte de los duques de Borgoña, que residieron allí a finales del siglo XV. En concreto, se cree que este fue encargado por Adolfo III de Cléveris y de la Marca (1425-1492), el cual mantenía estrechos vínculos, incluso familiares, con la casa ducal de Borgoña.
Visto por fuera, podríamos creer que el Codex es una especie de monedero, pero solo hace falta abrirlo para descubrir la sorpresa. Su cubierta está fabricada con cuero rojo e incorpora detalles dorados y tres cierres metálicos con forma de letras góticas que permiten abrir el libro. La encuadernación requiere una mención especial: las distintas capas de hojas están unidas en un lomo que apenas mide 3 centímetros.
Dentro, encontramos lo que se conoce como un libro de horas, un tipo de manuscrito muy común en la Edad Media. Cada libro de estos era único, ya que se realizaba de forma exclusiva para aquel que lo encargara, y solía contener textos para rezar así como ilustraciones propias de la devoción cristiana.