Un fósil olvidado durante más de 100 años revela un dinosaurio depredador nunca antes identificado en Europa

Ada Sanuy

29 de octubre de 2026 09:15 h

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Un fósil conservado durante más de un siglo en el Museo de Historia Natural de Londres ha permitido identificar una nueva especie de dinosaurio carnívoro que habitó la actual isla de Wight, en el sur de Inglaterra, durante el Cretácico Inferior. Bautizado como Invictibellatrix amberina, pertenece al grupo de los megarraptores, del que hasta ahora no se había descrito ninguna especie europea. El descubrimiento, publicado en Royal Society Open Science, se produjo después de que un equipo internacional examinara un fragmento de cráneo que permanecía sin una descripción científica formal desde 1924. Los resultados amplían la diversidad conocida de depredadores prehistóricos europeos.

El ejemplar procede de Sudmoor Point, cerca de Brook, en la costa suroccidental de la isla de Wight. Fue recuperado en terrenos de la Formación Wessex, cuyos depósitos corresponden al Barremiense, una etapa del Cretácico Inferior. El museo británico adquirió la pieza al reverendo R. W. Hooley en mayo de 1924, pero sus características anatómicas no habían sido descritas formalmente. El material consiste en una parte de la caja craneal, la estructura ósea que alojaba el encéfalo. Aunque presenta desgaste y ha perdido numerosos elementos, conserva rasgos suficientes para diferenciarlo de otros dinosaurios encontrados en la misma formación.

La investigación, encabezada por Cassius Morrison y desarrollada con especialistas del University College London, el Museo de Historia Natural de Londres y otras instituciones, utilizó microtomografía computarizada para examinar el fósil sin dañarlo. Esta técnica permitió reconstruir tridimensionalmente los huesos y la cavidad endocraneal. Los investigadores compararon su anatomía con la de otros terópodos y realizaron análisis filogenéticos para establecer sus relaciones evolutivas. Las características del cóndilo occipital, del orificio que conecta el encéfalo con la médula espinal y de determinadas crestas óseas respaldaron su clasificación dentro de Megaraptora, como uno de los representantes más tempranos del grupo.

Un depredador más pequeño que sus parientes posteriores

Uno de los aspectos más llamativos de Invictibellatrix amberina es su tamaño estimado. A partir de las dimensiones de la caja craneal, los autores consideran que pudo tener proporciones semejantes a las de Timurlengia euotica, un terópodo conocido por restos encontrados en Asia. Esta comparación sugiere un animal de hasta cuatro metros de longitud y entre 200 y 300 kilogramos de peso. Sin embargo, se trata de una estimación indirecta, ya que no se conservan otras partes del esqueleto que permitan precisar sus dimensiones. De confirmarse, estaría entre los megarraptores más pequeños conocidos, frente a otros integrantes del grupo que superaron los diez metros.

El nombre científico contiene referencias a la evolución del grupo y al lugar del hallazgo. Invictibellatrix procede de las palabras latinas que significan “invicto” y “guerrera”, mientras que amberina alude al ámbar presente en los depósitos vegetales de la Formación Wessex. Los autores explican que la denominación pretende transmitir un mensaje de resistencia frente a la adversidad y recordar el papel que los megarraptores desempeñaron posteriormente como grandes depredadores en Gondwana. El ejemplar británico representa una etapa anterior, cuando algunos miembros del linaje eran considerablemente más pequeños.

Una nueva pista sobre la expansión de los megarraptores

La identificación de este dinosaurio aporta información sobre la distribución geográfica de Megaraptora durante el Cretácico Inferior. Hasta ahora se conocían representantes tempranos del grupo en Asia, como Fukuiraptor, de Japón, y Phuwiangvenator, de Tailandia. Una de las reconstrucciones biogeográficas consideradas especialmente informativas por los investigadores plantea que los antepasados de Invictibellatrix llegaron desde Asia a Europa hace aproximadamente 130 millones de años. Posteriormente, otros integrantes del linaje habrían podido expandirse hacia África y distintas regiones de Gondwana. No obstante, los modelos también contemplan otros escenarios, por lo que esta ruta sigue siendo una hipótesis.

Los resultados sugieren que los primeros megarraptores tuvieron una distribución geográfica amplia y que determinadas extinciones regionales redujeron posteriormente su presencia. Según esta interpretación, el grupo habría desaparecido de Laurasia durante el Cretácico Superior, mientras otros linajes sobrevivieron en Gondwana. Los autores advierten de que estas conclusiones dependen de las relaciones evolutivas utilizadas y de la disponibilidad de fósiles, desigual entre continentes. Por ello, la ausencia de restos en determinadas regiones no demuestra necesariamente que estos animales nunca las habitaran.

El descubrimiento también destaca el valor científico de las colecciones de los museos. Los fósiles de dinosaurios terópodos encontrados en la Formación Wessex suelen ser fragmentarios, lo que dificulta identificar especies y establecer sus relaciones evolutivas. En este caso, el estudio de una parte del cráneo ha permitido reconocer un género y una especie nuevos. La investigación demuestra, además, que las características de la caja craneal, tradicionalmente consideradas poco variables entre determinados grupos de terópodos, pueden aportar información relevante para esclarecer su parentesco.