Las ovejas de España y Portugal, amenazadas por la consanguinidad y el uso excesivo de sementales

Se necesitan estrategias específicas para proteger la diversidad genética de las ovejas

Àlex Gonzàlez

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La supervivencia de algunas razas tradicionales de ovejas de España y Portugal podría estar comprometida debido a la pérdida de diversidad genética. El uso excesivo de determinados machos reproductores, la escasez de ejemplares y la falta de información sobre sus antepasados están poniendo en riesgo la conservación de parte del patrimonio ganadero de la Península Ibérica, según advierte una investigación de la Universidad de Córdoba.

El estudio, publicado en la revista científica Biology, ha analizado 16 razas ovinas de España y Portugal, concretamente 12 autóctonas y cuatro integradas, estas últimas procedentes de otros territorios pero adaptadas a las condiciones locales.

En la Península Ibérica existen alrededor de 60 razas autóctonas de ovejas, además de las denominadas integradas. Estos animales constituyen una parte importante de la actividad ganadera, especialmente en territorios rurales donde determinadas razas llevan generaciones adaptándose al clima, los pastos y los sistemas tradicionales de producción. Sin embargo, algunas de estas poblaciones se encuentran con dificultades que podrían comprometer su continuidad.

El peligro de utilizar siempre los mismos sementales

Uno de los principales problemas identificados es el uso intensivo de un número reducido de machos reproductores. Cuando unos pocos sementales tienen una cantidad muy elevada de descendientes, aumenta progresivamente el parentesco entre los animales de las siguientes generaciones, lo que puede favorecer la consanguinidad y reducir la diversidad genética de los rebaños.

Los investigadores advierten de que estas prácticas pueden “favorecer la aparición de cuellos de botella demográficos, aumentar la consanguinidad y reducir progresivamente la diversidad genética”. Estos cuellos de botella aparecen cuando la reproducción queda concentrada en pocos individuos, limitando la variedad genética que puede transmitirse a las generaciones posteriores.

Imagen de archivo de un pastor con su rebaño de ovejas.

La situación resulta especialmente preocupante en aquellas razas que ya cuentan con pocos ejemplares reproductores. A esta circunstancia se suma, en determinados casos, un desequilibrio entre el número de machos y hembras disponibles, lo que puede dificultar todavía más una planificación reproductiva que permita preservar su diversidad.

Otro factor detectado es la dispersión geográfica de algunas poblaciones. Hay razas repartidas entre numerosos criadores y explotaciones, pero con rebaños de tamaño reducido. Esta fragmentación puede complicar la coordinación de los apareamientos y limitar las posibilidades de mantener una población genéticamente diversa.

Diferencias entre las razas españolas y portuguesas

La investigación también ha identificado importantes diferencias en la calidad de los “registros genealógicos”. En algunas razas autóctonas españolas, la falta de información sobre la filiación paterna dificulta conocer las relaciones de parentesco entre los ejemplares y reduce la fiabilidad de los análisis necesarios para diseñar medidas de conservación.

En cambio, las razas portuguesas incluidas en el estudio presentan, en términos generales, genealogías más completas y patrones de gestión poblacional más estables. Esta diferencia pone de manifiesto la importancia de contar con registros actualizados que permitan seguir la evolución de cada raza y detectar posibles problemas reproductivos.

Para desarrollar el trabajo, los científicos utilizaron información procedente de los libros genealógicos facilitados por las asociaciones de criadores. Estas organizaciones desempeñan un papel fundamental, tanto en la recopilación de datos como en la coordinación de estrategias que permitan reducir los riesgos asociados a la consanguinidad.

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