Una nueva pista podría resolver el misterio de la desaparición de Amelia Earhart hace casi 90 años

Amelia Earhart antes de partir en su intento final de dar la vuelta al mundo

Ada Sanuy

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Una expedición estadounidense de 17 investigadores ha llegado al atolón deshabitado de Nikumaroro, en el océano Pacífico, para intentar localizar el avión de Amelia Earhart, desaparecida en 1937 mientras trataba de dar la vuelta al mundo. Según informa The Guardian, el equipo examinará un objeto sumergido identificado mediante imágenes por satélite que podría corresponder al Lockheed Model 10-E Electra que pilotaba la aviadora. Sin embargo, todavía no existen pruebas que permitan confirmar esa identificación y otros especialistas consideran que la estructura observada probablemente sea un árbol caído en la laguna.

La búsqueda se centra en una forma alargada conocida como objeto de Taraia, identificada inicialmente en una imagen satelital de 2020. Los responsables de la expedición sostienen que también puede distinguirse en fotografías aéreas tomadas en 1938, apenas un año después de la desaparición de Earhart. Además, aseguran que otras imágenes aéreas sugieren la presencia de un posible reflejo metálico. Aunque estos indicios han motivado la investigación, ninguno demuestra que los restos pertenezcan a una aeronave.

La misión está dirigida por Richard Pettigrew, responsable del Archaeological Legacy Institute, una organización estadounidense sin ánimo de lucro. El proyecto ha obtenido financiación con la colaboración de la Universidad Purdue, en Indiana, donde Earhart trabajó como docente y que también contribuyó económicamente a su último vuelo. Tras una travesía marítima desde Tarawa, capital de Kiribati, los investigadores han llegado a Nikumaroro, donde tienen previsto dedicar varios días a examinar la estructura sumergida para determinar su naturaleza.

La hipótesis de un aterrizaje de emergencia en Nikumaroro

Amelia Earhart desapareció junto a su navegante, Fred Noonan, cuando ambos intentaban completar una vuelta al mundo siguiendo una ruta próxima al ecuador. La aviadora tenía 39 años y ya había alcanzado reconocimiento internacional por sus récords, entre ellos convertirse en la primera mujer en cruzar el Atlántico en solitario y sin escalas. Durante la etapa en la que se perdió su rastro se dirigían a la isla Howland, situada a unos 640 kilómetros al norte de Nikumaroro, cuando el avión se estaba quedando sin combustible.

Una de las teorías sobre su desaparición plantea que Earhart y Noonan pudieron alcanzar Nikumaroro y efectuar allí un aterrizaje de emergencia, en lugar de caer directamente al océano. El atolón, conocido entonces como isla Gardner, pertenece actualmente a Kiribati y se encuentra aproximadamente a medio camino entre Australia y Hawái. La localización de restos identificables del Electra en ese lugar aportaría una prueba decisiva para una hipótesis que lleva décadas siendo investigada sin que haya podido demostrarse.

Amelia Earhart

Las dudas de los investigadores que llevan décadas buscando el avión

La interpretación del objeto de Taraia no convence a Ric Gillespie, cofundador de The International Group for Historic Aircraft Recovery (TIGHAR), una organización cuyos equipos realizaron numerosas expediciones a Nikumaroro entre 1989 y 2019. Según explicó a The Guardian, la silueta visible en las imágenes probablemente corresponde a un pandanus muerto, un árbol presente en la zona que habría acabado en la laguna. Gillespie sostiene que los investigadores ya examinaron ese mismo lugar en 2001 y 2007 con detectores de metales, sin encontrar indicios del avión.

Pese a sus discrepancias con la nueva misión, TIGHAR también defiende la posibilidad de que Earhart llegara a Nikumaroro. Su teoría plantea que el Electra aterrizó sobre un arrecife y posteriormente fue arrastrado por el agua hasta una zona profunda situada al oeste del atolón. La organización considera, además, que la aviadora y posiblemente Noonan pudieron sobrevivir durante algún tiempo alimentándose de pequeños peces y tortugas y recogiendo agua de lluvia. Esta interpretación se apoya en indicios de un posible campamento de náufragos y en objetos de la década de 1930 hallados durante las investigaciones, aunque ninguno ha permitido establecer de manera concluyente qué ocurrió con los dos tripulantes.

La desaparición de Earhart y Noonan desencadenó una amplia operación de búsqueda del Gobierno estadounidense, que incluyó vuelos de reconocimiento sobre Nikumaroro. Casi nueve décadas después, el paradero del Electra continúa siendo desconocido. Los responsables de la nueva expedición consideran que los posibles restos podrían haber pasado inadvertidos durante las exploraciones anteriores si se encontraban cubiertos por arena. La inspección del objeto de Taraia deberá determinar si existe alguna evidencia material que permita relacionarlo con la aeronave o si, como sostienen los investigadores escépticos, se trata de un elemento natural.

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