El personaje aragonés que corre por las calles mientras todo un pueblo le lanza tomates
Hay fiestas populares que se reconocen al instante por una imagen concreta. En Buñol son los tomates que vuelan por el aire. En Tarazona, una ciudad histórica situada al pie del Moncayo, la imagen más icónica tiene como protagonista a un personaje vestido de arlequín que corre entre una multitud mientras recibe una lluvia constante de tomates. Lo sorprendente es que no intenta evitarla. Al contrario. Esa persecución forma parte de una tradición centenaria que marca el inicio de las fiestas mayores de la localidad y que ha convertido al Cipotegato en una de las figuras festivas más singulares de España.
El Cipotegato, el personaje más famoso de Tarazona
Cada 27 de agosto, exactamente al mediodía, miles de personas se concentran en las calles de Tarazona para asistir al comienzo oficial de las fiestas patronales. Durante unos minutos toda la atención se dirige hacia una única persona: quien ese año tiene el honor de encarnar al Cipotegato.
Según cuenta Turismo de España, “el Cipotegato es el personaje principal de las fiestas de Tarazona y cada 27 de agosto, a partir de las 12.00 h., recorre la ciudad mientras le lanzan tomates”. La descripción oficial resume un espectáculo que combina tradición, participación popular y una enorme carga simbólica para los habitantes de la ciudad.
Vestido con un llamativo traje de arlequín de colores y protegido por una máscara, el personaje inicia su recorrido desde la Plaza de España. A partir de ese momento comienza una carrera tan imprevisible como multitudinaria. El itinerario exacto solo lo conoce quien desempeña el papel del Cipotegato, lo que añade emoción al recorrido y obliga a los asistentes a permanecer atentos a cada giro y cambio de dirección.
Mientras avanza por las calles, cientos de personas lanzan tomates que terminan cubriendo de rojo buena parte del recorrido. La escena resulta caótica para quien la contempla por primera vez, pero responde a una tradición perfectamente organizada que cada año atrae a visitantes procedentes de toda España.
Una de las fiestas de Aragón más sorprendentes
Aunque muchos turistas comparan la celebración con la Tomatina valenciana, las diferencias son importantes. En Tarazona el lanzamiento de tomates gira alrededor de una figura concreta y forma parte de un ritual que marca el inicio de las fiestas mayores de la localidad.
La identidad del Cipotegato permanece tradicionalmente protegida hasta el último momento. Ser elegido para representar al personaje supone un enorme honor para muchos vecinos. La responsabilidad implica recorrer calles abarrotadas mientras se convierte en el centro absoluto de la celebración.
Cuando el recorrido concluye, la multitud acompaña al personaje hasta la Plaza de España. Allí se desarrolla uno de los momentos más emotivos de la jornada. El Cipotegato es alzado por los asistentes hasta un monumento dedicado a la figura y ata un pañuelo mientras la plaza corea repetidamente su nombre. Con ese gesto simbólico comienzan oficialmente las fiestas patronales.
La popularidad de la celebración ha llevado a que sea reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional, una distinción que pone en valor su singularidad dentro del calendario festivo español. Además, constituye una de las fiestas de Aragón más conocidas fuera de la comunidad autónoma.
Más allá del espectáculo de los tomates, la tradición refleja el fuerte vínculo existente entre la población y sus costumbres. La participación ciudadana resulta esencial para entender por qué esta celebración ha conseguido mantenerse viva durante generaciones.
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