Mark Zuckerberg, el nuevo prescriptor de libros mundial

Mark Zuckerberg lanzó el pasado 3 de enero su reto para 2015: leer un libro cada dos semanas y comentarlo con aquellos que se apuntaran a su club de lectura en Facebook. Al instante, el mensaje tuvo unos efectos desbordantes. A la página A year of Books se apuntaron miles de personas –el pasado viernes ya eran 234.254- , y el libro elegido, El fin del poder, del analista venezolano, Moisés Naim, disparó sus ventas: en dos días se agotó en las tiendas de Amazon y Barnes & Nobles, en formato físico, y en digital fue directo al número uno en la categoría Business. De repente, Zuckerberg había hecho más como prescriptor de libros que los cientos de artículos publicados en los magazines de crítica literaria.

También hasta España llegó su onda expansiva. El libro, publicado por la editorial Debate hace un año y medio, obtuvo en los primeros cuatro días después del anuncio más de cien compras digitales –una cifra altísima, según las ventas de ebooks que hay en nuestro país- tal y como afirma su editor Miguel Aguilar a eldiario.es. Y en papel, “las librerías nos han hecho nuevos pedidos y estamos reimprimiendo ejemplares”, añade este editor. El premio gordo de la lotería.

Precisamente estos datos abren nuevos análisis sobre la capacidad de Facebook como recomendador de libros. Para el propio Aguilar hay algo evidente: “Lo que es interesante es cómo en un multimillonario de 30 años, su papel de prescriptor pasa a ser mucho más grande que el de los suplementos literarios. Él tiene 30 millones de seguidores en Facebook y es una audiencia global”. Nada que ver con la influencia que hasta ahora tenía otra gran recomendadora como la televisiva Oprah Winfrey, cuya audiencia era esencialmente estadounidense. Facebook es capaz de llegar a todo el mundo. Y eso son muchos lectores, y es también mucho dinero.

El boom de los clubs de lectura en Internet

Otro asunto que cobra relevancia son los clubs de lectura, que en España no han tenido mucha audiencia. Hasta que llegó Internet. De hecho, hay varias páginas españolas como entrelectores.comquelibroleo.com y libros.com con seguidores entusiastas. Y a Jeff Bezos tampoco se le pasó esta oportunidad y por eso en 2013 compró por 780 millones de euros (unos 1000 millones de dólares) la página GoodReads de recomendaciones que hacen los usuarios. Zuckerberg no ha tenido que comprar nada para montar su propio club y la jugada no le ha salido nada mal.

“Desde hace algunos años, para dinamizar su clientela, las librerías también han creado clubs de lectura. El tema de compartir la lectura es una de las cosas que salen a relucir ahora. Y claro en la página de Facebook se han apuntado más de 200.000 personas. Porque no es sólo leer sino compartir la lectura”, afirma Aguilar. Leer, con Internet, también deja de ser de alguna forma una actividad individual para convertirse en un acto colectivo. “Y esa es una experiencia buena”, arguye este editor.

Y una muestra de que, pese a las cifras agoreras –la semana pasada el CIS señalaba que un 35% no lee nunca un libro en España-, sí hay un público lector e interesado en encontrar nuevas lecturas. En el fondo es la fórmula de siempre: la recomendación de amigos y conocidos siempre (o casi siempre) ha funcionado mejor que la publicidad. Y esta fórmula, la red puede multiplicarla hasta el infinito.

¿Rival de Amazon?

Tras el lanzamiento del reto de Zuckerberg hubo algunas críticas acerca de hasta qué punto podría Facebook convertirse en una referencia literaria. Una crítica que suena bastante elitista y ciega en cuanto a cómo han cambiado los canales de información. Miguel Aguilar lo ve así, ya que, precisamente, el libro elegido es “un ensayo sobre la sociedad en el siglo XXI, escrito por un venezolano que tiene mucha enjundia. Es un libro interesante y con mucho nivel”. Y más allá de que el editor pueda (y deba) defender su catálogo, lo cierto es que no estamos ante un superbestseller.

El próximo paso de Zuckerberg podría ser aprovecharse de sus recomendaciones para vender en la propia Facebook los libros elegidos. Con ello haría competencia directa a Amazon que, a pesar de ser la librería online con mayores ventas, tanto físicas como digitales, nunca ha desarrollado bien su papel de prescriptor. De hecho, su web sigue siendo un contenedor de títulos, una maraña donde es difícil encontrar libros a no ser que el usuario busque el título directamente. Aguilar no cree que Zuckerberg vaya a dar este paso, ya que “es el reto que se ha impuesto para este año y no creo que vaya a más”, pero es una posibilidad muy acariciable. Quizá Bezos haya encontrado a su rival. O quizá a un aliado para vender más libros. Desde luego, a las editoriales es a las que realmente les ha tocado la lotería. Y para algunos suplementos literarios, quizá es la puntilla.