El pueblo con el campanario más alto de Catalunya y conocido por su enorme calçotada
Un babero bien colocado, cebolla tierna asada en mano y un bote de salsa romesco bien cerca para ir mojando. Esa es la estampa que se repite el último domingo de cada enero en las calles de Valls, un municipio tarraconense de poco más de 25 mil habitantes, considerado como la cuna de las calçotadas. Y sus vecinos llevan ese reconocimiento con mucho orgullo, acudiendo cada año a la Gran Fiesta de la Calçotada.
La fiesta ha traspasado fronteras y se ha convertido en una cita gastronómica singular, en la que este año han participado 35 mil personas y donde se han cocido hasta sesenta mil calçots, según datos de la Cámara de Comercio de esta localidad de la comarca del Alt Camp.
La historia de Valls está ligada a los calçots, pero su encanto patrimonial va mucho más allá. En este municipio se encuentra el campanario más alto de todas las iglesias parroquiales de Catalunya, que se levanta hasta los 74 metros de altura. Se trata del campanario de la iglesia de Sant Joan, todo un símbolo de la ciudad.
De 74 metros de altura
La primera piedra de la iglesia de Sant Joan, una obra de estilo gótico tardío, se puso entre los años 1569 y 1583. Fue declarada Bien Cultural de Interés Nacional (BIC) en 2015. El edificio se organiza en torno a una nave con catorce capillas en los laterales, siete a cada lado. Presenta una planta rectangular, con un ábside poligonal donde destacan los cinco vitrales.
También destacan los pilares que sostienen la cubierta de bóveda de crucería. Estos quedan escondidos por las numerosas capillas laterales del templo. Tampoco pasa inadvertido el rosetón renacentista de la fachada principal.
Sin embargo, toda la atención se la lleva el campanario de la iglesia de Sant Joan, de estilo neogótico y 74 metros de altura, un elemento que se ha convertido en todo un símbolo de Valls, más allá de su popular calçotada.
De acuerdo con el servicio de turismo catalán, se construyó en 1897 y presenta una planta curiosa: la parte de abajo es cuadrada, pero la superior es octogonal, con grandes ventanas ojivales ornamentadas y acabada con una cúpula de hierro. A ella se puede acceder a través de la Porta de les Campanes, que presenta, a su vez, arcos ojivales decrecientes sostenidos por pequeñas columnas.
El campanario de Valls no solo se ha convertido en un edificio icónico, sino que está considerado como un privilegiado mirador del Camp de Tarragona. Desde lo más alto, se pueden divisar los pueblos y paisajes de hasta cinco comarcas diferentes, recuerda el consistorio, que también ofrece visitas guiadas al mismo.