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¿Será el verde el nuevo rojo?

En esta próxima campaña electoral, la defensa de la ecología puede convertirse en uno de los ejes principales de la contienda política

'Green New Deal' plantea una idea central: unificar la lucha contra la desigualdad consecuencia de la crisis provocada por capitalismo descontrolado, con la defensa del planeta

Más de 10.000 estudiantes marchan en La Haya contra el cambio climático

Estudiantes holandeses participan en una manifestación para reclamar medidas urgentes para combatir el cambio climático en La Haya (Holanda), en una imagen de archivo EFE

Una encuesta reciente elaborada sobre el proyecto Madrid Central por el Instituto Invymark para Telemadrid mostraba un resultado desconcertante. La idea, como es sabido, consiste en restringir el tráfico en el centro de la capital en línea con lo que ya se hace en las principales capitales del mundo. Salvo matices siempre mejorables, cabría pensar que se trata de una medida desideologizada y que para los madrileños su posición sobre el tema poco debería tener que ver con sus simpatías partidistas. El resultado señala todo lo contrario. En primera lectura, se observa una opinión positiva respecto al plan (49% a favor y un 42% en contra). Lo llamativo aparece cuando miramos ese mismo balance teniendo en cuenta a quien vota cada encuestado. En el estudio aparece que defienden la medida medioambiental los votantes de Podemos (83%) y los del PSOE (50%). Por el contrario, se manifiestan en contra los seguidores del PP (75%), Vox (67%) y Ciudadanos (60%).

¿Valoramos una medida de protección medioambiental por el interés para nuestra salud o por lo que digan los líderes políticos a los que apoyamos? La respuesta, desgraciadamente, parece evidente y nos lleva a otro interrogante ¿No resulta un poco triste esta comprobación?

La defensa del planeta frente a la amenaza del cambio climático se intensifica en todo el mundo. En esta próxima campaña electoral, la defensa de la ecología puede convertirse en uno de los ejes principales de la contienda política. O al menos, así debería ser. En Francia, este fin de semana, miles de ciudadanos salieron a las calles en la llamada Marche du Siècle; en Alemania, Luxemburgo, Bélgica,… partidos ecologistas se están convirtiendo en piezas claves del mapa político; el movimiento de Fridays for future crece a toda velocidad por todo el mundo; en Estados Unidos la conocida congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez y el senador por Massachusetts, también demócrata, Ed Markey, han presentado su Green New Deal ('Nuevo Pacto Verde') que tiene pinta de convertirse en uno de los eventos políticos de los próximos meses. La expresión new deal pretende rememorar el ambicioso plan desarrollado por el demócrata Franklin D. Roosevelt en ellos años 30 como respuesta al crack financiero del 29.

Green New Deal plantea una idea central: unificar la lucha contra la desigualdad consecuencia de la crisis provocada por capitalismo descontrolado, con la defensa del planeta. Se trata de formar un frente transversal que sume dos de las más importantes reivindicaciones que, junto al feminismo, están en la primera lucha del activismo social. Es evidente que la puesta en marcha de medidas de protección de nuestro entorno choca frontalmente con los intereses económicos que suelen condicionar las grandes decisiones de los gobiernos de todo el mundo. El Green New Deal ya ha sido avalado por buena parte de los candidatos demócratas a las primarias de cara a las elecciones de 2020. Los republicanos han definido el proyecto como "un manifiesto socialista". Como puede verse, no somos el único país donde la ecología se confunde con el partidismo político.

En España, Íñigo Errejón ha sido el primero en apuntarse públicamente a la iniciativa. Seguro que no será el último. Tradicionalmente, los movimientos ecologistas se han movido a través de los llamados partidos verdes, con conexiones más o menos directas con formaciones de izquierda. En nuestro país, el grupo mejor organizado y reivindicativo es Equo, liderado por un prestigioso activista como Juan López de Uralde, que forma parte de la alianza Unidas Podemos, aunque hay que reconocer que no ha tenido excesivo éxito a la hora de fijar la causa ecologista entre las prioridades de la formación. El saliente gobierno socialista ha tenido uno de sus logros simbólicos más significativos con la creación del ministerio de Transición Ecológica con Teresa Ribera al frente, una de las especialistas más reconocidas en el mundo verde en Europa.

Para la derecha, las reivindicaciones ecologistas nunca han figurado de forma destacada en sus programas, tanto en España como en buena parte de los países occidentales. De hecho, la mayoría de las voces más escépticas respecto a la amenaza que puede suponer el calentamiento global ha venido siempre desde los sectores conservadores, empezando por el famoso primo de Rajoy y acabando por la habitual sorna mostrada al respecto por Donald Trump. La izquierda tiene que abrazar la causa verde para convertirla en una de sus banderas emblemáticas. El verde debe ser el nuevo rojo.

Las tres grandes movilizaciones sociales que protagonizan el activismo callejero en la actualidad cubren un amplísimo espectro en España. Nuestro país lidera en el mundo la extensión del movimiento feminista. En conjunto, han salido a las calles de las principales ciudades españolas cientos de miles de mujeres y un buen número de hombres en solidaridad. Otra destacada peculiaridad la tenemos en relación con la capacidad de convocatoria demostrada por los mayores que han conseguido inundar las calles y la agenda política con sus peticiones respecto a la garantía de sus futuras pensiones. La defensa medioambiental ha tenido hasta ahora menor presencia entre las preocupaciones de los ciudadanos. Sin embargo, parece estar anidando entre los más jóvenes una extendida reivindicación que puede alterar los ejes principales de las campañas de los partidos que, hasta ahora, parecen haberse reducido en España a tres cuestiones: la situación económica, la corrupción y el conflicto catalán.

A buen seguro, escucharemos próximamente intensas afirmaciones de los líderes nacionales respecto a su preocupación por el deterioro del planeta. Ojalá el asunto realmente se "politice" más allá de las declaraciones de cara a la galería. Es decir, que entre en la agenda electoral y obligue a los partidos a mojarse y a plantear medidas concretas más allá de los tradicionales brindis a sol a los que suelen recurrir.

Aquí tienes el acceso al contenido del proyecto Green New Deal.

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