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Terrorismo: las malas compañías

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Se ha identificado formalmente a 35 de los 84 muertos del atentado de Niza

EFE

Transcurría la mañana empeorando por momentos, la masacre criminal perpetrada en Niza nos ocupaba tratándonos de explicar qué había ocurrido pero, sobre todo, por qué. Las noticias se sucedían de manera confusa, lo único claro eran las decenas de muertos. El ministro de Asuntos Exteriores García Margallo era interpelado en un medio de comunicación por la masacre y por las posibles conexiones del terrorismo islámico con Arabia Saudí. García Margallo reaccionó con  prudencia, como todo el Gobierno, ni los franceses se atrevían a asegurar la autoría; sobre las implicaciones de los saudíes en el terrorismo islámico, se salió con una larga cambiada. Lógico, por qué exigirle a un ministro de España lo que no es capaz de asegurar ni el mismísimo Obama.

Habrá que esperar a versiones más avanzadas, tanto de la Fiscalía gala como de la seguridad francesa, pero, de momento, reina la confusión. Hollande y Valls fueron abucheados en Niza. La gente y las familias de las víctimas acusan de falta de previsión, de relajación tras el agobio del europeo de fútbol. "No estamos protegidos", aseguraba un ciudadano nizardo de origen magrebí"; "no se registraron los bolsos", "había desorganización, había policías pero mal distribuidos", decían otros.

Los disparos, no se saben cuándo empezaron, se confundían con los cohetes (los primeros, algunas fuentes aseguran, a la 22.42). Aún queda por  explicar cómo cruzó el camión todos los controles de seguridad, cómo recorrió casi dos kilómetros a 90 kilómetros por hora en su slalom criminal. Los expertos en seguridad exculpan a la policía. No es posible prever esto, es un individuo aislado. No es una cuestión de cantidad sino de calidad, rastrear a los sospechosos desde que son detectados. Habrá que esperar a las conclusiones, afirman.

Pero es urgente trabajar desde las causas. El  ministro García Margallo esquivaba el asunto saudí, quizá porque, estando en Mongolia, no se había enterado de la desclasificación del informe de la Comisión Mixta Congreso-Senado norteamericana sobre el 11-S. De desveló el viernes, el mismo día. Son 28 páginas. Ocurre algo después de que se haya conocido el informe Chilcot sobre Irak, que deja muy en entredicho los servicios de inteligencia occidentales, en particular los americanos y al Trío de las Azores.

El informe sobre el Asunto Saudí es demoledor: son sólo 28 páginas y muchos borrones ocultando identidades. Surge después de tantos años, con un azorado  Obama, temeroso de sus  consecuencias en las relaciones con su aliado, al que debe rendir visita.  En él aparecen constantemente las continuas relaciones entre los secuestradores de los aviones que perpetraron los atentados y distintas instancias saudíes en EEUU, desde autoridades, a agentes de inteligencia, diplomáticos, mezquitas, centros culturales, compañías de defensa, con la sombra constante de la familia real y la dinastía Bin Laden.

 Entre otros,  destacan las figuras de Al Bayoumi y Omar Bassnan y la de un diplomático saudí en Los Ángeles, además de imán de una de las mezquitas más afamadas por sus proclamas antioccidentales. Las conexiones financieras son elocuentes, hasta tanto que el propio Tesoro de los Estados Unidos se ha declarado  impotente y sobrepasado.

Los citados procuraron todo tipo de apoyo logístico a dos de los secuestradores, Al Hazmi y Al Mihdhar, en su estancia en San Diego. No les faltó de nada y, menos, recursos  financieros. Incluso disfrutaron de un chaperón o paje, dispuesto por sus amigos saudíes. La información detecta distintas fuentes de financiación, a través, entre otras, de instituciones de caridad.

Tanto la CIA como el FBI declaran la falta de colaboración en la lucha antiterrorista,  antes y después del 11-S. La lucha contra Al Qaida fue objeto de presión constante en los meses anteriores al atentado por parte  de Arabia Saudí. El amigo Bin Laden, su hermanastro, tu tío, aparecen por doquier.

Los más inquietante es el final, el director Mueller, del FBI, interpelado por un senador, asegura su sorpresa y falta de luz investigadora hasta conocer el informe Saudí. Han pasado 14 años desde la elaboración del informe, muchas dificultades para la investigación, década y media de atentados criminales en Europa y en todo el mundo, en Madrid, entre otras ciudades. Años perdidos en la lucha contra el terrorismo islámico. Habrá que seguir luchando pero la primera condición para vencer a estos criminales es elegir bien a los amigos.

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